AHORA SÍ

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Termina la Cuaresma, la espera, y llega la Semana. Ya está aquí. Ahora sí.

Afortunadamente algo ha cambiado con la pandemia, todas las Cuaresmas, en los últimos años, había al menos una noticia que, por desagradable, se convertía en protagonista. Este año, aunque en origen por un motivo desagradable, la Misión Ucrania de Santa Marta ha sido la noticia de la Cuaresma. Eso y las ganas de volver han hecho que hayamos vivido una espera tranquila, sentida y nos haya hecho renacer y sentir que nuestras hermandades están más vivas que nunca. Esto tampoco quita que haya -siempre son los mismos- quien constantemente busque la polémica, los fallos y errores, el dividir y el amarillismo.

Nos gustaría que olvidásemos por una semana las medidas físicas, los minutos, los metros, que dejemos eso a los diputados mayores, que llega su hora, y que nosotros, los cofrades de a pie, nos dediquemos a las medidas del corazón: a verla por donde me gusta, a llegar a tiempo a aquella revirá que no me pierdo nunca, a ver palios alejarse, a disfrutar de la diversidad de nuestra Semana Santa, de la forma de vestir a nuestras imágenes, de las flores, de la música y los momentos que nos llegan al alma…

Nos gustaría que olvidásemos a los hermanos mayores, a su protagonismo, a su política, y que nos dediquemos a la política del amor, a nuestros hermanos: a disfrutar del reencuentro con aquel compañero de tramo que solo veo de año en año, a compartir trabajadera y sudor con los que quiero, a ver esa entrada tardía que todos los años veo junto a los mismos amigos…

Nos gustaría que olvidásemos los libros, revistas, propaganda y merchandising cofrade, su tiempo ya ha pasado, y que nos dediquemos al programa, a disfrutar con nuestros hijos, padres, amigos de planear la jornada, a meter los pies en agua al llegar a casa, a la conversación de las sillas con los vecinos de siempre…

Nos gustaría que nos dedicásemos a disfrutar de nuestra peculiar manera de conmemorar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo y que olvidásemos lo banal. Disfruta, vive tu hermandad, haz tu estación de penitencia de manera sincera, acude a los cultos que prescribe nuestra Iglesia, tolera, enseña, reza, aprende, sonríe, ama…

Amigos, ahora sí, hemos vuelto, esto ya está aquí. Disfrutémoslo.

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