¿TAN MAL ESTÁ EL CORPUS?

tan mal esta el corpus

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Sevilla es una ciudad de vísperas, vive en continua víspera, disfruta con la espera, se regocija en los preparativos y su mundo es un sinfín de “rotura de arcansía” para tener lista la fiesta siguiente.

Esto es una realidad tan palpable como que la víspera del Corpus Christi no se cabe en el centro de la ciudad, siendo imposible casi ver escaparates y altares, y a la mañana siguiente, cuando sale la procesión, cuando se celebra la Fiesta, el día importante, tiene usted todo el sitio del mundo para ver a Jesús Sacramentado por donde sea de su agrado.

Tan evidente es este caso concreto del Corpus que el Excelentísimo Ayuntamiento, arrimando el ascua a sus sardinas -lo que no me parece mal, más bien al contrario-, potencia de nuevo la víspera aumentándola al martes. Qué es lo que os gusta ¿los preparativos? ¡Pues yo te doy víspera! ¡Claro! Qué es lo que os gusta ¿ir a la Feria los días previos en lugar de los días feriados? ¡Pues hacemos Feria la previa! La Navidad… ¡qué comience en noviembre! La Cuaresma… no hace falta decir más.

El Ayuntamiento hace lo que debe, está claro, pero ¿debe hacer lo mismo el Arzobispado para realzar la Procesión del Corpus? ¿Hace falta cambiar? ¿Por qué ese debate anual intentando dar la imagen de un Corpus Christi dañado, en declive o desorganizado? Ahora resulta que una Procesión numerosa es un desastre. Que a las 8:30 h de la mañana de un jueves (fiesta local) haya “poca” gente viendo la Procesión es un desastre. Cada cual maneja cifras y personas a su interés, ¿quién dice que hay más gente viendo al Señor de la Sagrada Cena al mediodía que viendo el Corpus? ¿una foto concreta? ¿Cuánta gente hay viendo el traslado del Señor de la Sagrada Cena por la mañana? ¿La solución son más bandas? ¿Qué soluciona eso? ¿La solución son más pasos? ¿Qué soluciona eso? ¿La solución son menos representantes por Hermandad? ¿Qué soluciona eso?

¿Tan mal está el Corpus? Quizá viva en una ilusión, pero a mi me parece que es un día estupendo, con sus vísperas dignas de vivir, una procesión abundante de fieles que acompañan al Santísimo Sacramento –y cada vez más niños-, con sitio suficiente para participar de ella como espectador, sin agobios ni multitudes, con unos altares y escaparates preciosos, cumpliendo una tradición peculiarmente sevillana… Quizá, por ponerle un pero, echo en falta más conocimiento de lo que se celebra, tanto en los participantes en el cortejo como de espectadores, pero eso es un mal endémico hoy, no solo en Sevilla ni únicamente en el Corpus.

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TRANSPARENCIA Y NATURALIDAD

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Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Ocurre mucho en nuestras hermandades que algunas personas, cuando llegan a ocupar una cuota de poder, por pequeña que sea, se envuelven de un halo de misterio y de secretismo, de una especie de “chuminá de la tía Carlota” que les autoconvence de que son poseedores de información privilegiada y que les fastidia que tú, que no eres nadie, sepas lo mismo que ellos. Al final, siempre hay alguien de su círculo (junta) que cacarea y, cuando se quiere ser trending topic con la noticia ya la sabe todo el mundo.

Es una pena que ya no nos sorprenda casi nada de lo que ocurra en nuestras corporaciones. Desde cualquier aspecto que las analices, tarde o temprano (más bien esto último) acaba apareciendo una noticia que debería dejarnos boquiabiertos y ya ni siquiera nos llama la atención. En muchas ocasiones esto ocurre también porque hay tanto, está todo tan espeso, hay tanta noticia (muchas que no lo son realmente) que ya nada nos turba. Otras muchas veces porque son noticias “intrascendentes” para la mayoría, o sea, que hablan de oración, de caridad, de un nuevo culto… y también ocurre que cuando algo es muy esperado hay un montón de periodistas al acecho –es su trabajo- para dar la primicia, si puede ser antes que la Hermandad lo comunique, mejor.

Personalmente pienso que en la transparencia y en la naturalidad está mucha parte del éxito de cualquier gestión que se realice en la hermandad. Mientras más hermanos opinen más formada será la decisión, mientras más hermanos la conozcan más participarán de su desarrollo y mientras más se escuche a los que ya han estado en cargos de gobierno más acertada será. Transparencia y naturalidad, lo demás es política.

GENTE DEL CORPUS

gente del corpusFoto: elcorreoweb.es

 

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

El eterno debate anual del excesivo número de participantes en la Procesión del Corpus, cuando llegan estas fechas, está servido, este año avivado por las declaraciones en el día de ayer del Sr. Arzobispo en las que pedía austeridad en las representaciones, con no más de 4 o 5 miembros por hermandad.

No va a ser este maniguetero el que diga lo que está bien o está mal, el número adecuado o la conveniencia o no de limitarlo, si cirio o vara, ni tampoco si se adecua a liturgia que procesionen santos o no, ni siquiera desde esta manigueta contaremos los espectadores (¿son participantes también en este caso?) a las 8:30 h en la salida o a las 12:30 h en la entrada. Hay muchos entendidos para aclarar estas cuestiones que nunca se aclaran y de ellos es la palabra cada año, escuchémosles una vez más.

Al hilo de lo que hablábamos la semana pasada sobre gente y personas, sí nos gustaría esta semana analizar el curioso caso del participante en la procesión que todos los años argumenta que el problema no es el número, si no que la gente que procesiona no sabe a lo que va, excluyéndose él mismo de esta gente. Hables con quien hables, de la hermandad que sea, él si sabe a lo que va pero los demás no, luego… ¿dónde están los que no saben a lo que van?

Otro curioso caso es cuando esta misma persona argumenta que la Procesión del Corpus es un “escaparate”, que la gente sale para que la vean y saludar, pero él no, claro, él sale para acompañar al Señor…

Y otro caso digno de estudio es el cofrade que no procesiona por no participar ni del exceso ni del figureo pero, sentado en su silla de la Avenida o de la Plaza desde las 8:00 h, saluda a más gente y lo ve más gente que aquel que forma parte del cortejo.

Desde la manigueta pensamos que toda la gente que procesiona sabe a lo que va, lo que pasa es que se les olvida porque se entretienen en saludar a otra gente que no procesiona por no figurar y al final saluda más que la que procesiona. Y el Señor pasando y nadie de rodillas…

GENTE Y SEMANA SANTA

gente y semana santa

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Hay momentos en la Semana Santa que a cada cofrade se le quedan grabados para siempre en la memoria, momentos que de manera especial llegaron al corazón por que aquella imagen, aquella cofradía, aquella hermandad supo transmitir lo que realmente vamos buscando, ver a Dios por las calles. Hace poco, un amigo me comentaba que la pasada Madrugá, en la calle Rioja, sintió verdaderamente a la Esperanza de Triana. Rodeada de una cantidad de personas justa para poder seguirla cómodamente, me contaba cómo, mirándole a la cara durante una marcha entera, sin estorbar y sin que nadie le estorbara, pegado a la pared, quedó prendido de la Virgen, y cómo la vio alejarse tras girar para Velázquez con el “Ave María” de Caccini (que no es de Caccini (1551-1618), por cierto, es de Vladimir Vavilov y está compuesto en 1970, pero eso es otro tema). Aquellos minutos le dejaron con una sonrisa de satisfacción en la cara que tardó horas en desaparecer.

¿Quién dice que las calles deben estar llenas de gente para que una Estación de Penitencia tenga sentido? Volvemos, una vez más, a la discrepancia entre cantidad y calidad, pues desde la manigueta nos parece que tiene más sentido que no sean muchas personas pero que sepan lo que ven y a lo que van, a que se llene Sevilla de gente que cree que está en la feria, en los sanfermines o en las fallas. Tampoco tendría mucho sentido si no hubiese absolutamente nadie o demasiadas pocas personas, pero no es el caso. Y por otro lado quizá la Estación de Penitencia ya tuviera sentido desde el punto y hora que los que la realizan son los hermanos de la Hermandad, no la gente que la ve.

No es necesario ser reiterativos con la medida perdida hace tiempo ya de nuestra Semana Santa, pero en esta ocasión sí sería conveniente reflexionar sobre la cantidad, que no lo es todo y que tiene su proporción, pues en Semana Santa el éxito quizá no se debiera medir por el número, si no por el fruto obtenido. Bienvenido sea todo aquello que nos lleve a la mesura y a recuperar la medida de nuestra ciudad en los días santos.

Como decía mi abuelo, que llegó a Sevilla desde Galicia con 19 años y, por su afán de conocimiento y superación, se murió sabiendo más de la ciudad que muchos de aquellos que presumen de ser los únicos que poseen el don de la sevillanía: “En Sevilla siempre ha habido gente y personas”.

SEMANA SANTA, ¿DÓNDE VAS?

semana santa donde vas

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Comienza un nuevo mes de mayo y todo es María, la Madre, la que da título a Sevilla, donde se le reza y se le defiende, donde se viven sus distintas advocaciones y donde, a pesar de sus Glorias y la Pascua, seguimos hablando de la Pasión y Muerte de su Hijo, de esa semana que aún nos tiene repasando vídeos, guardando túnicas, analizando lo ocurrido y hablando con los amigos de lo vivido.

Y pensando en todo esto, en las reuniones por días que se están celebrando en el Consejo con los distintos delegados, en los informes y resúmenes de los diputados mayores, en los análisis de cada junta de gobierno, en la tan cacareada reforma integral -o drástica llaman también- de la Carrera Oficial para el 2019, a uno se le ocurre preguntarse por el rumbo que está tomado nuestra Semana Santa: ¿hacia dónde caminamos?

Hay intentos desde Palacio por marcar unas líneas maestras, unos límites infranqueables, consecuencia de los excesos (muchas veces permitidos desde la misma Plaza Virgen de los Reyes) de los que tantas veces hemos hablado. Hay intentos de algunas corporaciones, de manera individual, de no traspasar ciertas fronteras. Hay intentos, pero ¿es esto suficiente? ¿Alguien se ha parado a pensar hacia dónde queremos llevar a nuestras hermandades? ¿Y a nuestra Semana Santa? ¿Todo vale? ¿Seguimos parcheando?

Quizá eche en falta altura de miras de los cargos de responsabilidad del mundo cofrade sevillano, visión de futuro, valor o seguridad. Quizá andemos perdidos en presentaciones y representaciones, en cenas, actos, croquetas, pescados y reuniones estériles en lugar de emplear el tiempo en planteamientos serios y fundamentados del camino que queremos seguir para no andar más perdidos. Quizá sea hora de cambiar el chip y de buscar la calidad, pues ya está más que comprobado que la cantidad ni la sabemos manejar ni Sevilla la aguanta. Quizá sea la hora de pararnos y pensar: Semana Santa, ¿dónde vas?