ADVENTUS REDEMPTORIS

adventus redemptoris

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

“Adventus Redemptoris”, llegada del Redentor. Adviento, comienza un nuevo año litúrgico y llega la preparación de la venida de Jesús, del nacimiento del Mesías, de la Navidad.

Todas estas obviedades, no por repetidas, dejan de tener su significación y su importancia, que a veces olvidamos. En esta ciudad nuestra que tanto disfruta la víspera, que vive con más emoción si cabe los preparativos de cualquier festividad, que disfrutaría llevando a la práctica aquella frase que repetía Barbeito hablando de la Cuaresma, de las vísperas: “¡Quedémonos aquí!”.

Para el cofrade sevillano el Adviento tiene su propio calendario, pues hasta que no termina el Besamanos de la Amargura no empieza y termina con la salida de la Virgen del Rocío del Salvador. Entre una y otra los besamanos del día de la Inmaculada, la Pura y Limpia, el pregón y los besamanos de las Esperanzas y muchos otros retiros, cultos y actos propios de cada hermandad en estas fechas.

Ya está aquí el Adviento, amigo lector, y llegar a completar esa corona de amor de velas de colores que simboliza el camino preparatorio hacia en nacimiento de Jesús, de la manera que cada uno lo haga, no tiene mayor sentido que desembocar en ese espíritu de alegría, esperanza y purificación que esta época del año especialmente proclama.

Los cofrades, cristianos y marianos por excelencia, a nuestra manera, también nos llenaremos de ese espíritu, seguro. Me decía una vez un sacerdote que “el Adviento es una oportunidad maravillosa de recuperar el gusto de estar a solas con Dios” y hay ahora maravillosas oportunidades para ello. No dejemos pues que las obviedades, por repetidas, pasen de largo. “Adventus Redemptoris”, llega Él, preparemos su venida, que ya tendremos tiempo luego de preparar su pasión y su muerte… y su resurrección.

SOY UNA UNIDAD DE TIEMPO

soy una unidad de tiempo

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Nos sorprende el Consejo a primeros de noviembre, como escribíamos la semana pasada, con el documento de criterio único para el reparto de los tiempos de paso por Carrera Oficial.

En un principio nos alegra que, por fin, se establezca un criterio equitativo para que todas las hermandades, dentro de unos parámetros a priori lógicos, tengan una norma que iguale el reparto de tiempos, hasta ahora una verdadera guerra de guerrillas. Pero, claro, uno rasca un poco y es cuando la desilusión comienza, una vez más, un año más, a embargarnos.

El criterio resulta que no es único, si no que es para cada día, pues dependiendo del número de hermandades y el tiempo total actual de cada día, una “unidad de tiempo” puede valer más o menos segundos. Si el criterio de pasos y bandas es único para todos los días, ¿por qué no lo es el de unidades de tiempo? ¿Por qué no se ha valorado a un nazareno en un tiempo determinado, calculando un promedio, y posteriormente valorando los criterios definidos, se ha establecido el tiempo de cada hermandad según el conteo? Habría días con algunos minutos totales más de los actuales y otros, seguro, con menos. Quizá incluso podríamos arreglar muchos problemas de la Madrugá, pues probablemente pudiese empezar mucho antes.

Por otra parte resulta que si las hermandades de un día se ponen de acuerdo y por unanimidad deciden no adoptar este criterio pueden seguir con la configuración actual, luego ya tampoco es único.

Reconociendo que, con algún retoque, el criterio es un buen comienzo para evitar desigualdades en la Carrera Oficial, aún nos queda el mal sabor de boca de que esta medida va a romper definitivamente, de Campana a Catedral, las formas y maneras de cada Cofradía, pero es que algo hay que hacer si estas crecen y el espacio no. Y aún hay cofrades que piensan que estaciones de penitencia numerosas son acercamientos verdaderos a Dios y a la Iglesia… no sé quién nos metería en la cabeza que más era mejor, pero comprobamos día a día que más es solo más.

Hasta ahora presumía de ser nazareno de Sevilla, ya tengo claro que solo soy una unidad de tiempo.

NOVIEMBRE COFRADE

noviembre cofrade

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Al final nos excedimos en nuestro descanso estival del tecleo bloguero y volvemos con los fríos, “Zamarras y sermones no son del tiempo de calores”, dice el refrán. Encantados estamos de hallarles al otro lado de la pantalla de nuevo.

Llega noviembre, los fríos como decimos, y ya plenamente se ha recuperado la vida cofrade hispalense: las priostías visten a las imágenes de las distintas advocaciones marianas penitenciales de luto -¡ejem, ejem!- en recuerdo de los hermanos difuntos de cada hermandad, las casas de hermandad han recuperado su vida y su ajetreo normal, ya comienzan las cábalas y elucubraciones sobre cómo se arreglará cada día de la Semana -para al final acabar como todos los años-, grandes devociones letíficas como la Virgen de Todos los Santos o la Virgen del Amparo recorren nuestras calles en señeras procesiones gloriosas, la Amargura baja al suelo de Sevilla, celebramos la festividad de Sor Ángela…

Llega noviembre y el Consejo nos sorprende con el criterio único para el reparto de los tiempos de paso por la Carrera Oficial, y bien digo nos sorprende (para bien en principio) por lo inesperado de esta medida para la mayoría de los cofrades y por lo inusual de la época del año en la que comienza a gestionarse, por parte de la Junta Superior de la calle San Gregorio, la Carrera Oficial de cara al gran público.

El miércoles que viene hablaremos un poco más detalladamente, bajo nuestra humilde opinión y con respeto como siempre, del documento publicado y del propio criterio adoptado en si; ahora, lo que realmente nos sorprende, es que pasada una semana aún no haya conocimiento de ningún ‘hartible’ que haya calculado ya las “unidades de tiempo” de su hermandad, de la Macarena o del Sol y haya hecho alguna comparativa. ¿Nadie se atreve?