HAY OTRAS ESTACIONES DE PENITENCIA

hay otras estaciones de penitencia

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Por todo lo que conlleva de especial, de tradición y de significado para los sevillanos, la estación de penitencia, sin duda, es el culto más destacado para cualquier cofrade que se precie. Por esta misma razón es el culto más numeroso, con diferencia, de todos los que anualmente celebra cada hermandad, llegando en algunos casos a participar en él el 50% de sus hermanos. Esta circunstancia, que debería ser maravillosa, está haciendo que nuestra Semana Santa, aún cumpliendo lo establecido en las reglas de cada hermandad cada vez en mayor medida, esté, quizá,  muriendo de éxito. Nuestras hermandades y nuestra Semana Santa y su Carrera Oficial no están “diseñadas” ni pensadas para hermandades y estaciones de penitencia tan numerosísimas, pero esto es otra cuestión que ya está más que debatida y a la que aún nadie quiere poner solución.

Cuando nos referimos a que hay otras estaciones de penitencia queremos reflexionar sobre aquellos otros cultos que las Juntas de Gobierno preparan con esmero y que, quizá, sean incluso más fructíferos espiritualmente muchos de ellos que la propia estación de penitencia, y a los que los hermanos no acuden en la medida que se podría esperar. Cultos al Santísimo preparados con esmero, retiros o ejercicios espirituales, cultos de regla en los que se busca a un predicador “atractivo” o de moda, funciones presididas por cardenales u obispos, altares que llamen a la oración, incluso otro tipo de cultos extraordinarios o “novedosos” que inviten a los hermanos a participar. Todo ello no es suficiente para que, por más numerosa que sea la nómina, se consiga, en la mayoría de los casos, una asistencia digna o si quiera acorde al esfuerzo que suponen los preparativos y al posible beneficio personal.

Para las hermandades es un problema tremendo no poder ofrecer a sus hermanos una estación de penitencia digna y en las condiciones de preparación, organización y realización que a todos gustaría, un problema que a día de hoy tiene difícil solución, ¿por qué cuando verdaderamente se le puede ofrecer esta calidad de culto al hermano este no acude? En algo estamos fallando, desde hace muchos años, y quizá no queramos darnos cuenta.

Hay otras estaciones de penitencia, aprovechémoslas.

ADVENTUS REDEMPTORIS

adventus redemptoris

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

“Adventus Redemptoris”, llegada del Redentor. Adviento, comienza un nuevo año litúrgico y llega la preparación de la venida de Jesús, del nacimiento del Mesías, de la Navidad.

Todas estas obviedades, no por repetidas, dejan de tener su significación y su importancia, que a veces olvidamos. En esta ciudad nuestra que tanto disfruta la víspera, que vive con más emoción si cabe los preparativos de cualquier festividad, que disfrutaría llevando a la práctica aquella frase que repetía Barbeito hablando de la Cuaresma, de las vísperas: “¡Quedémonos aquí!”.

Para el cofrade sevillano el Adviento tiene su propio calendario, pues hasta que no termina el Besamanos de la Amargura no empieza y termina con la salida de la Virgen del Rocío del Salvador. Entre una y otra los besamanos del día de la Inmaculada, la Pura y Limpia, el pregón y los besamanos de las Esperanzas y muchos otros retiros, cultos y actos propios de cada hermandad en estas fechas.

Ya está aquí el Adviento, amigo lector, y llegar a completar esa corona de amor de velas de colores que simboliza el camino preparatorio hacia en nacimiento de Jesús, de la manera que cada uno lo haga, no tiene mayor sentido que desembocar en ese espíritu de alegría, esperanza y purificación que esta época del año especialmente proclama.

Los cofrades, cristianos y marianos por excelencia, a nuestra manera, también nos llenaremos de ese espíritu, seguro. Me decía una vez un sacerdote que “el Adviento es una oportunidad maravillosa de recuperar el gusto de estar a solas con Dios” y hay ahora maravillosas oportunidades para ello. No dejemos pues que las obviedades, por repetidas, pasen de largo. “Adventus Redemptoris”, llega Él, preparemos su venida, que ya tendremos tiempo luego de preparar su pasión y su muerte… y su resurrección.

SOY UNA UNIDAD DE TIEMPO

soy una unidad de tiempo

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Nos sorprende el Consejo a primeros de noviembre, como escribíamos la semana pasada, con el documento de criterio único para el reparto de los tiempos de paso por Carrera Oficial.

En un principio nos alegra que, por fin, se establezca un criterio equitativo para que todas las hermandades, dentro de unos parámetros a priori lógicos, tengan una norma que iguale el reparto de tiempos, hasta ahora una verdadera guerra de guerrillas. Pero, claro, uno rasca un poco y es cuando la desilusión comienza, una vez más, un año más, a embargarnos.

El criterio resulta que no es único, si no que es para cada día, pues dependiendo del número de hermandades y el tiempo total actual de cada día, una “unidad de tiempo” puede valer más o menos segundos. Si el criterio de pasos y bandas es único para todos los días, ¿por qué no lo es el de unidades de tiempo? ¿Por qué no se ha valorado a un nazareno en un tiempo determinado, calculando un promedio, y posteriormente valorando los criterios definidos, se ha establecido el tiempo de cada hermandad según el conteo? Habría días con algunos minutos totales más de los actuales y otros, seguro, con menos. Quizá incluso podríamos arreglar muchos problemas de la Madrugá, pues probablemente pudiese empezar mucho antes.

Por otra parte resulta que si las hermandades de un día se ponen de acuerdo y por unanimidad deciden no adoptar este criterio pueden seguir con la configuración actual, luego ya tampoco es único.

Reconociendo que, con algún retoque, el criterio es un buen comienzo para evitar desigualdades en la Carrera Oficial, aún nos queda el mal sabor de boca de que esta medida va a romper definitivamente, de Campana a Catedral, las formas y maneras de cada Cofradía, pero es que algo hay que hacer si estas crecen y el espacio no. Y aún hay cofrades que piensan que estaciones de penitencia numerosas son acercamientos verdaderos a Dios y a la Iglesia… no sé quién nos metería en la cabeza que más era mejor, pero comprobamos día a día que más es solo más.

Hasta ahora presumía de ser nazareno de Sevilla, ya tengo claro que solo soy una unidad de tiempo.

NOVIEMBRE COFRADE

noviembre cofrade

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Al final nos excedimos en nuestro descanso estival del tecleo bloguero y volvemos con los fríos, “Zamarras y sermones no son del tiempo de calores”, dice el refrán. Encantados estamos de hallarles al otro lado de la pantalla de nuevo.

Llega noviembre, los fríos como decimos, y ya plenamente se ha recuperado la vida cofrade hispalense: las priostías visten a las imágenes de las distintas advocaciones marianas penitenciales de luto -¡ejem, ejem!- en recuerdo de los hermanos difuntos de cada hermandad, las casas de hermandad han recuperado su vida y su ajetreo normal, ya comienzan las cábalas y elucubraciones sobre cómo se arreglará cada día de la Semana -para al final acabar como todos los años-, grandes devociones letíficas como la Virgen de Todos los Santos o la Virgen del Amparo recorren nuestras calles en señeras procesiones gloriosas, la Amargura baja al suelo de Sevilla, celebramos la festividad de Sor Ángela…

Llega noviembre y el Consejo nos sorprende con el criterio único para el reparto de los tiempos de paso por la Carrera Oficial, y bien digo nos sorprende (para bien en principio) por lo inesperado de esta medida para la mayoría de los cofrades y por lo inusual de la época del año en la que comienza a gestionarse, por parte de la Junta Superior de la calle San Gregorio, la Carrera Oficial de cara al gran público.

El miércoles que viene hablaremos un poco más detalladamente, bajo nuestra humilde opinión y con respeto como siempre, del documento publicado y del propio criterio adoptado en si; ahora, lo que realmente nos sorprende, es que pasada una semana aún no haya conocimiento de ningún ‘hartible’ que haya calculado ya las “unidades de tiempo” de su hermandad, de la Macarena o del Sol y haya hecho alguna comparativa. ¿Nadie se atreve?

LA COFRADÍA DE LA ARENA

la cofradia de la arena

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Llega el verano y los éxodos a las playas gaditanas y onubenses, donde la inactividad de la hermandad se palia con las conversaciones chiringuiteras, las quedadas en la arena y los paseos descalzos por la orilla resolviendo el mundo cofrade y sus problemas, que siempre son los mismos y que nunca se resuelven.

Llega el calor y los cofrades abandonan la casa hermandad y organizan cenas y almuerzos a pie de playa donde seguir hablando de nuestras hermandades. Cada uno sabe dónde veranea el otro; en el mismo destino, año a año, se encuentran cofrades de distintas hermandades, o de la misma, que gustan de dedicar algún día a suplir la convivencia de la hermandad con la de la arena. Incluso hay dirigentes que han dedicado el verano a intentar, fuera de los despachos y en bañador, resolver problemas importantes con la informalidad que dan las tablas del chiringuito y el sonido de las olas.

Por otra parte el verano suele traer siempre ligada alguna noticia, o algunas noticias, poco agradables sobre nuestras hermandades, normalmente asociadas a su gestión o patrimonio… esperemos un agosto tranquilo.

Aprovechemos nuestros destinos estivales, gocemos de nuestro descanso, de nuestra familia, de nuestro retiro.

Por mi parte dejo el paso palio en la Capilla y relajo el brazo bajándolo de la manigueta. En septiembre volveremos a leernos por esta casa hermandad virtual, mientras, disfrutemos de la cofradía de la arena.

¡Feliz verano!

BONITA MAÑANA

bonita mañana

Emilio es un cofrade de los que llamamos ejemplar. No creo que sea necesario explicar más. Es de esos cofrades que, a los que somos algo más jóvenes, nos encanta charlar con ellos, de los que son capaces de transportarte años atrás con solo contarte una vivencia, un recuerdo o un ejemplo de lo que eran las hermandades en épocas no muy lejanas.

Emilio ya tiene una edad y sigue preocupado por su formación como católico, es admirable. No deja de aprender. Pero sobre todo, ahora que puede, le gusta observar, mirar, comprobar las cosas por si mismo y sacar sus propias conclusiones, más allá de lo que cuenten en los medios de comunicación y en las redes sociales, porque aunque, como digo, tiene su edad, Emilio es un hombre de su tiempo.

El otro día, en una de estas conversaciones que tanto me gustan tener con él, hablábamos del jueves del Corpus, de esa bonita mañana. Me decía, entre otras muchas cosas, que él tuvo que irse algo retirado del centro (vive en Nervión…), pero que le encanta visitar las parroquias del casco histórico, que por su antigüedad, tienen la suerte de tener capillas Sacramentales, donde se puede rezar con más tranquilidad y más recogimiento, dedicando al Santísimo esos ratitos que le encantan.

Cuando reza le gusta sentarse después en los bancos de las naves centrales a contemplar la belleza de las edificaciones, altares, imágenes y el arte que encierran estas iglesias, que intenta no repetir para conocer mejor el patrimonio de la ciudad. Me comentaba que en casi todas residen hermandades de penitencia y que le daba mucha pena ver cómo las pocas personas que entraban en estas parroquias iban directamente a ver a su Cristo o a su Virgen y ni siquiera echaban una miradita de reojo al Sagrario.

Él está felizmente jubilado, tiene tiempo y es muy observador, y el otro día me soltó una bofetada de realidad con una tranquilidad que aún resuena en mis adentros: “¡Qué bonita mañana la del Jueves de Corpus! ¡Qué bonita mañana la del Domingo de la festividad en los barrios! Pero qué solo está el Sagrario todo el año, cuando no hay pasos, ni bandas ni cirios para lucirse…”.

HERMANDAD Y SOCIEDAD

hermandadysociedad

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Y es curioso comprobar que últimamente pasa mucho que, corporaciones con siglos de antigüedad a sus espaldas, no sean capaces de mantener una identidad y una forma de ser única y característica, dejándose imbuir por una sociedad que, precisamente, va perdiendo a pasos agigantados los valores que más han caracterizado a las propias hermandades.

No sabríamos exactamente identificar una razón clara por lo que esto ocurre. Quizá por los propios dirigentes, instalados acaso en su mayoría en una mediocridad alarmante y en una falta de conocimiento y de formación preocupante. Puede ser por el afán de innovar por encima de todas las cosas, sustituyéndolo por lo que debería ser más propio, como la aspiración de conservar y mantener en su esencia lo heredado. A lo mejor se echa de menos un poco de mano dura desde la alta esfera eclesiástica. También puede ser que la proliferación de magnas y extraordinarias esté causando un efecto nocivo para Sevilla, pues son muchos los sevillanos que viven otras realidades y quizá se está dejando de ser el modelo para ser la copia. No es de extrañar que el anhelo de muchos cofrades de vivir de las hermandades esté creando modelos de negocio basados en estas que no estén causando ningún beneficio. Probablemente usted tenga más razones a favor de esta reflexión.

Una cosa es adaptarse a los tiempos, algo que es necesario y bienvenido, y otra muy distante es dejarse llevar por ellos, lo que denota una falta de sensibilidad hacia nuestra historia y hacia nuestros propios antecesores que empieza a preocupar.

No todo lo que se hizo anteriormente estaba bien hecho, pero una trayectoria de siglos no debiera verse truncada por la materialización y la falta de valores de una sociedad que, si la dejamos, acabará fagocitando a nuestras hermandades con todo lo que eso supone.

DEJAR DE SER Y DEJAR SER

dejar de ser y dejar ser

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Ahora que estamos en época electoral en muchas hermandades y hay cambios de junta de gobierno, me acuerdo con frecuencia de mi abuelo, que habiendo sido hermano mayor de sus dos hermandades, me decía hablando de estos temas: “Cuando uno llega a ser hermano mayor de su hermandad ha llegado a lo máximo que podía ser como hermano, por lo que cuando termina tu mandato lo mejor que puedes hacer es irte a casa y no estorbar”. Mientras más días tacho en el calendario más razón le doy.

Ser hermano mayor de tu hermandad es un honor y una responsabilidad tan grande para un cofrade que cuando llega la oportunidad, al que le llega (que es muy distinto a buscarla), tiene que saber muy bien tener los pies en la tierra e intentar hacerlo lo mejor posible en todos los sentidos, pues es un difícil cometido. Pero si es un honor llegar a ser hermano mayor y difícil desempeñar el cargo, más difícil es aún saber irse.

Hay hermanos mayores que han estropeado magníficos mandatos por una mala gestión en sus últimos días, hay hermanos mayores que cuando dejan de serlo quieren seguir moviendo hilos, hay hermanos mayores que añoran tanto el statu quo que da el cargo que están deseando volverse a presentar, hay hermanos mayores que parece que se agarran a la vara dorada y no quieren soltarla.

Dejar de ser hermano mayor debe ser un descanso placentero, debe ser una retirada con honores. Quien ha sabido ser hermano mayor debe saber dejar de ser hermano mayor y, sobre todo, dejar ser hermano mayor a su sucesor. Si es importante serlo, más importante es dejar de ser y dejar ser.

CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO

con la iglesia hemos topadoTitular de “La Opinión de Málaga” del 18 de junio de 2019

 

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Aunque falsamente atribuida a Don Quijote (pues este dice “Con la iglesia hemos dado, amigo Sancho” al entrar en el Toboso, refiriéndose al edificio desde el que se podrán orientar), la frase que da título a la entrada puede ser la que pronuncie más de un candidato a hermano mayor o teniente de hermano mayor en la Diócesis de Málaga a partir de ahora.

Artículo de La Opinión de Málaga – 18 de junio de 2019

Lo que ya se apuntara en la Archidiócesis de Sevilla, aunque no de manera tan estricta, es ahora una realidad en las nuevas Normas Diocesanas dictadas por el Obispo D. Jesús Catalá y que entran en vigor el próximo 1 de julio: cualquier candidato a estos cargos debe estudiar un curso de 3 años de teología básica. De aquí a 4 años habrá que acreditar que se está cursando y a partir de 2024 es obligatorio tener el título que da la Escuela Teológica San Manuel González. Además de esto esta nuevas normas, como pueden leer en el enlace adjunto, encorsetan otros aspectos de las juntas de gobierno e incluso de los procesos electorales.

Por regla general, cuando se establecen normas es porque el normando en su ego quiere atar en corto al normado o porque el normado se ha colado tanto que hay que atarlo en corto para que no se despendole más aún. En ambos casos suele pasar que quien hace la ley hace la trampa, y ya desde el principio, vemos como el curso puede ser presencial o semipresencial… o sea, que de aquí a tres años quizá lo convaliden con un cursillo de fin de semana o podrían pasar en Málaga de dos candidaturas en casi todas las hermandades a ninguna en ninguna, pues, como pueden leer, las hermandades de Gloria van incluídas.

No podemos saber qué ocurrirá, lógicamente, pero de lo que no hay duda es que la directriz es difícil de cumplir y puede tener muchas consecuencias. Tampoco hay duda que es una realidad la falta de formación manifiesta de muchísimos de los dirigentes de nuestras hermandades y que algo hay que hacer, pero quizá si se animase a los directores espirituales a ser algo más estrictos en su cometido se adelantase más que con este tipo de norma que encorseta e iguala tanto a la hermandad de penitencia de la capital, con miles de hermanos, como a la hermandad de la patrona de un pueblo con mil habitantes.

Con la Iglesia hemos topado. En Málaga ya es una realidad… a ver por donde sigue.

COFRADES CON INTENCIÓN

cofrades con intencion

-¡Pepe! ¿qué tal? Me alegro de oírte.

– ¿Qué tal, Fulano? Mira, te llamaba para comentarte la renovación de tu seguro de hogar. […]

– Perfecto, gracias, todo clarísimo.

– ¿Y la familia, tus niños, qué tal?

– Todo muy bien. Oye, tú que te manejas en este tema de las hermandades más que yo, te quería comentar lo que me ocurrió ayer, que no sé si esto es normal.

– A ver…

– Me llaman al móvil, un número que no conozco, y lo cojo. Una señorita:

  • Buenos días, ¿Fulano de Copas?
  • Si, soy yo. Dígame.
  • Le llamo de la candidatura de Zutano de Bastos, de la hermandad tal, estamos haciendo una encuesta sobre la intención de voto. ¿Usted es hermano, verdad?
  • Soy hermano, si. Pero… ¿intención de voto? ¿en la hermandad? ¿cómo tiene mis datos? Tengo entendido que a otra candidatura para estas mismas elecciones no le han permitido usar el censo, supongo que a la suya tampoco.
  • No sé, señor, a mí me han dado un listado con números de teléfono y nombres para llamar y llamo. Por cierto, tiene usted un hermano que es hermano también, ¿verdad? Es el siguiente de la lista para llamar.
  • Pues llámele, llámele… que verá cómo le cuenta su intención”.

Como tantas veces hemos comentado desde esta manigueta: ¡qué suerte hemos tenido los que hemos conocido otra Semana Santa! Démonos con un canto en los dientes, porque esas hermandades ya no volverán.