AHORA SON LOS PREMIOS

ahora son los premiosFoto: J.M.Rodríguez Rechi (ABC)

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Esta llegando una nueva moda a las hermandades: los premios.

Esto parecía que era cosa de los programas de radio y televisión exclusivamente (incluso de los que ya no se emiten), de alguna tertulia y alguno más, pero por lo visto cada año, se está poniendo de moda y cada vez son más las hermandades que dan premios. El Consejo también da sus premios.

Que no nos parece mal, oiga, que no es que estemos criticando que se den premios, porque seguro que todos los premiados lo merecen y siempre un reconocimiento es algo que a nadie amarga y deja en buen lugar a quien lo otorga, pero que, como suele ocurrir, es algo que está de moda en nuestra sociedad y, por ende, nuestras hermandades se dejan imbuir por algo que en realidad llevan haciendo toda la vida, reconocer méritos a aquellos cofrades o profesionales ligados al mundo de las cofradías que destacan, pero ahora cambian el formato del reconocimiento a “galadelososcars” y la alfombra roja, para mayor vanagloria y croquetería del personal. Y sobre todo salir en la prensa, claro.

O mucho nos equivocamos o de aquí a poco con esto va a ocurrir como con los carteles o los pregones, habrá tantas entregas de premios como días hay en la Cuaresma.

LOS CARTELES Y EL CARTEL

los carteles y el cartel

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Llega la época fuerte de los carteles de Semana Santa y raro es el día que no hay una presentación de alguno, de mayor o menor calado, de más o menos importancia. Nos da incluso la impresión de que, como en tantas cosas relacionadas con nuestras Hermandades, ya hay un cierto hartazgo por la cantidad y la repetición e incluso lo que es peor, una indiferencia generalizada que no sabemos la deriva que puede tomar. Por cierto, ¿ven ustedes carteles colocados en algún sitio? Aparte del boom en redes sociales y mensajería de los dos días posteriores a su presentación, ¿el cartel sirve realmente para lo que está concebido? ¿Es necesario hoy día un cartel para anunciar la Semana Santa?

Sin quitar ni un ápice de mérito a cada uno de los pintores que ejecutan un cartel, ya sea de la Semana Santa de Sevilla o de la tertulia cofrade equis, cobre o no por ello -que ahí cada uno pone precio a su trabajo-, hemos pasado de una primera idea de eliminar la fotografía con el objeto de, además de innovar, ir acumulando de manera gratuita un patrimonio pictórico a base de promocionar en el mundo cofrade a pintores de más o menos prestigio, a la necesidad de pagar un trabajo a reconocidos artistas para anunciar algo que, permítanme el atrevimiento, hoy día no necesita anuncio ni promoción alguna (incluso el mismo Consejo de Cofradías de Sevilla ha renunciado, por lo estéril del asunto, a ir este año a Fitur a presentar el cartel).

La costumbre, el conservar la tradición en el caso de las Semanas Santas de las capitales andaluzas o el no quitar una seña de identidad de las vísperas, todos esos argumentos, pueden valer para no hacer desaparecer el cartel de la Semana Santa, pero bien es verdad que de una imagen que reflejaba un momento y representaba toda una semana hemos pasado al grito en la pared y de ahí a tener que ser un entendido en arte para poder opinar de un simple cartel anunciador, o incluso tener que leer dos folios de explicaciones del autor para poder entender qué es lo que se está observando. ¿Tenía alguien que explicar lo que significaba ese nazareno del Silencio delante del Simpecado en las naves de la Catedral? ¿O el Cristo del Amor de espaldas en la Puerta de Palos?

Los carteles, otra prueba más de la desmedida, de la falta de mesura y del mercantilismo (no lo digo por el Mercantil) que ha invadido nuestra Semana Santa. A ver con qué nos encontramos el sábado.

HERMANDADES MÁS IVA

hermandades mas iva

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Siempre que salta una noticia con algo de relevancia en el mundo cofrade las redes sociales arden en comentarios y opiniones (faltaría más, para eso están) en torno al tema en cuestión. También la mayoría de los medios locales se hacen eco, cada uno a su manera, aunque normalmente todos o casi todos coinciden en el titular amarillista.

La noticia de esta Navidad ha sido la aplicación del I.V.A. a los abonos de la Carrera Oficial, sobre la que hemos podido leer de todo, aunque cabría destacar de entre lo leído que los cofrades sevillanos han descubierto que en Murcia también hay Consejo de Cofradías y han tenido el gusto de ponerle cara a su presidente. Aparte de esto pues hay, como escribíamos, opiniones en todos los sentidos: que es justo, injusto, que hace tiempo que tenían que haberlo aplicado, que las cofradías deberían estar exentas de impuestos por su labor caritativa, que las sillas deberían estar gestionadas por el Ayuntamiento y este subvencionar a las cofradías, que se elimine la Carrera Oficial, incluso hay quien se alegra de que los abonados paguen más por ser unos privilegiados. En todo este cúmulo de opiniones encontradas no hemos conseguido leer a ningún abonado quejarse por pagar más. A ninguno. No dudamos que habrá alguno que lo haga, pero no lo hemos constatado. Tiene su lógica que, realmente, los cofrades que tienen un abono en la Carrera Oficial, aunque les duela el bolsillo pagar un 21% más, no vayan a decir ni pío.

Las hermandades (el Consejo) han decidido acatar lo impuesto, o sea, cobrar el IVA, y después solicitar la exención, lo lógico, vamos. El tema está en que el Ministerio de Hacienda ha exigido la aplicación del IVA a todas las transacciones que las hermandades realicen, con lo que la gracia va a ser cuando, si todo es finalmente como por ahora se prevé, también se aplique el I.V.A., por ejemplo, a las cuotas de hermano (ahora consideradas donaciones y con su correspondiente desgravación).

Mucho ojo han de tener las hermandades ante este tipo de cosas, pues poco a poco nos están considerando empresas desde todos los sectores, lo que no podemos nosotros, como está ocurriendo en muchos casos, es ayudar a esto. Dentro de la ley si, por supuesto, pero las hermandades no son empresas, por favor.

MIEDO ME DA

miedo me da

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Muchas son las mejoras (que no soluciones) propuestas desde todos los estamentos interesados para un asunto que, a día de hoy, aparentemente no tiene arreglo: la Carrera Oficial y sus alrededores.

Miles de páginas escritas sobre este tema y el trágico trance resultante de una combinación imposible de metros de recorrido, tiempos de paso y número de personas se repite un año tras otro, una Semana Santa tras otra, con el agravante del continuo crecimiento de las nóminas de las distintas cofradías y también del número de estas. Como quiera que aparentemente a nadie parece interesarle una solución global, un cambio de escenario, de planteamiento, de visión; una filosofía distinta o simplemente tener altura de miras, pues, evidentemente, tiende a empeorar.

Un acuerdo de minutos arriba o abajo, un ¿mejor? reparto de tiempos, recorrer dos calles más para ocupar más espacio, incluso la enorme voluntad de sacrificio (más todavía) de los integrantes de los cortejos y sus responsables, son esfuerzos que comprobamos una y otra vez que no nos llevan a nada mejor, tan solo a ir tapando provisionalmente las vías de agua de un barco que se va a pique. Únicamente la mano del Señor y la de muchos sevillanos ha hecho que en estos últimos años no haya ocurrido ninguna desgracia ante algunas aglomeraciones o circunstancias que, realmente, dan miedo.

He vivido un par de situaciones en el puente de la Inmaculada de agobio real e incluso temor. Las familias de turistas nacionales que acuden a Sevilla estos días, con carritos, despistes y guiados por sus “esmarfones”, se ve que no están acostumbrados a moverse en aglomeraciones y ante la mínima situación de angustia los nervios se apoderan de este personal, normalmente inquilino de apartamento turístico y devorador de patatas fritas de bolsa y bebida en lata, provocando momentos tensos sin necesidad.

Miedo me da este turista en Semana Santa, pues Sevilla está más de moda que nunca (entiéndase “nunca” como lo que alcanza nuestra memoria). Miedo me dan los nazarenos de 4 en 4 por Sierpes entre abonados empetados, miedo me da sentarme en una silla con medio trasero en la de al lado en la Campana, miedo me dan las hermandades promocionando túnicas “low cost”, miedo me dan las cifras de hermanos que se barajan, miedo me dan los números que están saliendo en el conteo… No esperemos que ocurra una desgracia para entonces cambiar lo que hay, da pavor pararse a analizar el rumbo que está tomando todo.

Miedo me da, Señor. Haznos instrumentos de tu paz, danos altura de miras y pon en nuestra boca tus palabras y en nuestras manos tu amor.

UNA DE LAS OVEJAS PREFERIDAS

una de las ovejas preferidas

Acababan los 80 sus días y comenzaba una ilusionante década cuando un grupo de jóvenes trianeros, movidos únicamente por los testimonios de mayores y por el hecho de una idea común, la que les hacía pensar que la Pastora era demasiado bella para estar tan escondida, creyeron que revitalizar la hermandad de la Patrona del Deporte Nacional era posible.

Encontraron, no sin ciertas reticencias iniciales y alguna condición “sine qua non”, el apoyo del párroco de Santa Ana, D. Juan Martín, que al fin un día les indicó: “Lo que haya de la Pastora está en el cuartito de la Victoria o en la torre. Decidle al mudo que os acompañe y a ver qué encontráis “.

Sería larga de contar aquella tarde… Desde el hecho de encontrarnos en la primera planta de la subida a la torre unos respiraderos que creíamos (y eran) de orfebrería plateados y que por el óxido, el moho y la humedad acumuladas parecían de madera, hasta fotos y documentos que en manos de veinteañeros eran auténticos tesoros. Poca cosa en realidad.

Paco, el mudo, nos indicaba que el paso y los enseres de la procesión estaban en el cuartito de la Victoria, y hacia allí nos encaminamos cinco o seis ojipláticos chavales detrás del cansino y racheado andar del eterno sacristán. Nadie había reparado que en la capilla donde se veneraba -y se venera- a la Virgen de la Victoria había -y hay- una pequeña puerta lateral, que según nos indicaba con señas y su “caca caca… caca caca”, no se abría desde que en 1976 la Pastora realizase la última salida procesional que se conocía. Con bastante trabajo, aunque sabía perfectamente la que era de entre las que colgaban de aquel manojo de llaves desfasadas, consiguió abrir la puerta. Todos en fila india tras él intentábamos asomar curiosamente la cabeza, pero no se veía nada. Por fin consiguió, a tientas, encontrar el interruptor de la luz y fue tal el salto que pegó hacia atrás y el grito que lo acompañó, que algunos llegamos hasta la pila corriendo.

Cuando comprobamos que se partía de risa frente a la puerta, nos fuimos acercando para observar una escena tan dantesca como desagradable: dada la estrechez del cuartito y las circunstancias (a la postre comprensibles, aunque no justificables, de una salida procesional con lo justo y una hermandad venida a menos) se había recogido todo con prisas y el monte del paso al completo, tal cual salió a la calle, se había apoyado de pie sobre los laterales de la parihuela desmontada, siendo la primera visión al encender la luz un borrego disecado, totalmente destrozado por el paso del tiempo, entre pinchos y flores secas y polvorientas, con las pieles colgando y una cara imposible de describir. Durante muchos años después nos reímos con él de aquella anécdota que a ninguno de los que la vivimos se nos olvidará jamás.

Ya está en el cielo este hombre bueno, medalla “Pro Ecclesia et Pontifice” (la cual colgó de una pared de la sacristía a los cinco minutos de recibirla y ahí sigue), ‘cruz parroquial’ eterna de Sevilla, hombre al que dedicaron el inicio del Pregón de Semana Santa más bonito que recuerdo, fuente inagotable de noticias del barrio, risueño, amigo de los niños, servicial, humilde; ya está en el cielo junto a la Esperanza, junto a Madre de Dios, a la Virgen de la Victoria, a San Joaquín, junto a Santa Ana y muy al ladito de la Pastora, donde descansa, seguro, como una de sus ovejas preferidas.

HAY OTRAS ESTACIONES DE PENITENCIA

hay otras estaciones de penitencia

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Por todo lo que conlleva de especial, de tradición y de significado para los sevillanos, la estación de penitencia, sin duda, es el culto más destacado para cualquier cofrade que se precie. Por esta misma razón es el culto más numeroso, con diferencia, de todos los que anualmente celebra cada hermandad, llegando en algunos casos a participar en él el 50% de sus hermanos. Esta circunstancia, que debería ser maravillosa, está haciendo que nuestra Semana Santa, aún cumpliendo lo establecido en las reglas de cada hermandad cada vez en mayor medida, esté, quizá,  muriendo de éxito. Nuestras hermandades y nuestra Semana Santa y su Carrera Oficial no están “diseñadas” ni pensadas para hermandades y estaciones de penitencia tan numerosísimas, pero esto es otra cuestión que ya está más que debatida y a la que aún nadie quiere poner solución.

Cuando nos referimos a que hay otras estaciones de penitencia queremos reflexionar sobre aquellos otros cultos que las Juntas de Gobierno preparan con esmero y que, quizá, sean incluso más fructíferos espiritualmente muchos de ellos que la propia estación de penitencia, y a los que los hermanos no acuden en la medida que se podría esperar. Cultos al Santísimo preparados con esmero, retiros o ejercicios espirituales, cultos de regla en los que se busca a un predicador “atractivo” o de moda, funciones presididas por cardenales u obispos, altares que llamen a la oración, incluso otro tipo de cultos extraordinarios o “novedosos” que inviten a los hermanos a participar. Todo ello no es suficiente para que, por más numerosa que sea la nómina, se consiga, en la mayoría de los casos, una asistencia digna o si quiera acorde al esfuerzo que suponen los preparativos y al posible beneficio personal.

Para las hermandades es un problema tremendo no poder ofrecer a sus hermanos una estación de penitencia digna y en las condiciones de preparación, organización y realización que a todos gustaría, un problema que a día de hoy tiene difícil solución, ¿por qué cuando verdaderamente se le puede ofrecer esta calidad de culto al hermano este no acude? En algo estamos fallando, desde hace muchos años, y quizá no queramos darnos cuenta.

Hay otras estaciones de penitencia, aprovechémoslas.

ADVENTUS REDEMPTORIS

adventus redemptoris

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

“Adventus Redemptoris”, llegada del Redentor. Adviento, comienza un nuevo año litúrgico y llega la preparación de la venida de Jesús, del nacimiento del Mesías, de la Navidad.

Todas estas obviedades, no por repetidas, dejan de tener su significación y su importancia, que a veces olvidamos. En esta ciudad nuestra que tanto disfruta la víspera, que vive con más emoción si cabe los preparativos de cualquier festividad, que disfrutaría llevando a la práctica aquella frase que repetía Barbeito hablando de la Cuaresma, de las vísperas: “¡Quedémonos aquí!”.

Para el cofrade sevillano el Adviento tiene su propio calendario, pues hasta que no termina el Besamanos de la Amargura no empieza y termina con la salida de la Virgen del Rocío del Salvador. Entre una y otra los besamanos del día de la Inmaculada, la Pura y Limpia, el pregón y los besamanos de las Esperanzas y muchos otros retiros, cultos y actos propios de cada hermandad en estas fechas.

Ya está aquí el Adviento, amigo lector, y llegar a completar esa corona de amor de velas de colores que simboliza el camino preparatorio hacia en nacimiento de Jesús, de la manera que cada uno lo haga, no tiene mayor sentido que desembocar en ese espíritu de alegría, esperanza y purificación que esta época del año especialmente proclama.

Los cofrades, cristianos y marianos por excelencia, a nuestra manera, también nos llenaremos de ese espíritu, seguro. Me decía una vez un sacerdote que “el Adviento es una oportunidad maravillosa de recuperar el gusto de estar a solas con Dios” y hay ahora maravillosas oportunidades para ello. No dejemos pues que las obviedades, por repetidas, pasen de largo. “Adventus Redemptoris”, llega Él, preparemos su venida, que ya tendremos tiempo luego de preparar su pasión y su muerte… y su resurrección.

SOY UNA UNIDAD DE TIEMPO

soy una unidad de tiempo

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Nos sorprende el Consejo a primeros de noviembre, como escribíamos la semana pasada, con el documento de criterio único para el reparto de los tiempos de paso por Carrera Oficial.

En un principio nos alegra que, por fin, se establezca un criterio equitativo para que todas las hermandades, dentro de unos parámetros a priori lógicos, tengan una norma que iguale el reparto de tiempos, hasta ahora una verdadera guerra de guerrillas. Pero, claro, uno rasca un poco y es cuando la desilusión comienza, una vez más, un año más, a embargarnos.

El criterio resulta que no es único, si no que es para cada día, pues dependiendo del número de hermandades y el tiempo total actual de cada día, una “unidad de tiempo” puede valer más o menos segundos. Si el criterio de pasos y bandas es único para todos los días, ¿por qué no lo es el de unidades de tiempo? ¿Por qué no se ha valorado a un nazareno en un tiempo determinado, calculando un promedio, y posteriormente valorando los criterios definidos, se ha establecido el tiempo de cada hermandad según el conteo? Habría días con algunos minutos totales más de los actuales y otros, seguro, con menos. Quizá incluso podríamos arreglar muchos problemas de la Madrugá, pues probablemente pudiese empezar mucho antes.

Por otra parte resulta que si las hermandades de un día se ponen de acuerdo y por unanimidad deciden no adoptar este criterio pueden seguir con la configuración actual, luego ya tampoco es único.

Reconociendo que, con algún retoque, el criterio es un buen comienzo para evitar desigualdades en la Carrera Oficial, aún nos queda el mal sabor de boca de que esta medida va a romper definitivamente, de Campana a Catedral, las formas y maneras de cada Cofradía, pero es que algo hay que hacer si estas crecen y el espacio no. Y aún hay cofrades que piensan que estaciones de penitencia numerosas son acercamientos verdaderos a Dios y a la Iglesia… no sé quién nos metería en la cabeza que más era mejor, pero comprobamos día a día que más es solo más.

Hasta ahora presumía de ser nazareno de Sevilla, ya tengo claro que solo soy una unidad de tiempo.

NOVIEMBRE COFRADE

noviembre cofrade

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Al final nos excedimos en nuestro descanso estival del tecleo bloguero y volvemos con los fríos, “Zamarras y sermones no son del tiempo de calores”, dice el refrán. Encantados estamos de hallarles al otro lado de la pantalla de nuevo.

Llega noviembre, los fríos como decimos, y ya plenamente se ha recuperado la vida cofrade hispalense: las priostías visten a las imágenes de las distintas advocaciones marianas penitenciales de luto -¡ejem, ejem!- en recuerdo de los hermanos difuntos de cada hermandad, las casas de hermandad han recuperado su vida y su ajetreo normal, ya comienzan las cábalas y elucubraciones sobre cómo se arreglará cada día de la Semana -para al final acabar como todos los años-, grandes devociones letíficas como la Virgen de Todos los Santos o la Virgen del Amparo recorren nuestras calles en señeras procesiones gloriosas, la Amargura baja al suelo de Sevilla, celebramos la festividad de Sor Ángela…

Llega noviembre y el Consejo nos sorprende con el criterio único para el reparto de los tiempos de paso por la Carrera Oficial, y bien digo nos sorprende (para bien en principio) por lo inesperado de esta medida para la mayoría de los cofrades y por lo inusual de la época del año en la que comienza a gestionarse, por parte de la Junta Superior de la calle San Gregorio, la Carrera Oficial de cara al gran público.

El miércoles que viene hablaremos un poco más detalladamente, bajo nuestra humilde opinión y con respeto como siempre, del documento publicado y del propio criterio adoptado en si; ahora, lo que realmente nos sorprende, es que pasada una semana aún no haya conocimiento de ningún ‘hartible’ que haya calculado ya las “unidades de tiempo” de su hermandad, de la Macarena o del Sol y haya hecho alguna comparativa. ¿Nadie se atreve?

LA COFRADÍA DE LA ARENA

la cofradia de la arena

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Llega el verano y los éxodos a las playas gaditanas y onubenses, donde la inactividad de la hermandad se palia con las conversaciones chiringuiteras, las quedadas en la arena y los paseos descalzos por la orilla resolviendo el mundo cofrade y sus problemas, que siempre son los mismos y que nunca se resuelven.

Llega el calor y los cofrades abandonan la casa hermandad y organizan cenas y almuerzos a pie de playa donde seguir hablando de nuestras hermandades. Cada uno sabe dónde veranea el otro; en el mismo destino, año a año, se encuentran cofrades de distintas hermandades, o de la misma, que gustan de dedicar algún día a suplir la convivencia de la hermandad con la de la arena. Incluso hay dirigentes que han dedicado el verano a intentar, fuera de los despachos y en bañador, resolver problemas importantes con la informalidad que dan las tablas del chiringuito y el sonido de las olas.

Por otra parte el verano suele traer siempre ligada alguna noticia, o algunas noticias, poco agradables sobre nuestras hermandades, normalmente asociadas a su gestión o patrimonio… esperemos un agosto tranquilo.

Aprovechemos nuestros destinos estivales, gocemos de nuestro descanso, de nuestra familia, de nuestro retiro.

Por mi parte dejo el paso palio en la Capilla y relajo el brazo bajándolo de la manigueta. En septiembre volveremos a leernos por esta casa hermandad virtual, mientras, disfrutemos de la cofradía de la arena.

¡Feliz verano!