ROMANCE DEL DIPUTADO

image_content_17610018_20160119221537Foto: elcorreoweb.es

 

Hoy viene a la manigueta

un cofrade destacado,

un ejemplar nazareno:

el que va de diputado.

 

Según si capa o si cola

diferente lo llamamos:

puede ser el canastilla

o el diputado de tramo.

Según su categoría,

nazarenos a su cargo

y sitio en la cofradía

es como ‘enlace’ nombrado,

o el ‘mayor y de gobierno’

que este ya es ordeno y mando.

 

El canastilla no habla,

al contrario que el de tramo,

el enlace corre y corre

entre las filas de hermanos

y el mayor y de gobierno,

“desojao” con el horario,

hacen fácil distinguir

de quien estamos hablando.

 

Unos tratan con esmero

al nazareno y hermano,

otros usan el palermo

de golpeador soberano

y parece que quisieran

contra el suelo reventarlo,

hay algunos que el asunto

lo toman como un trabajo

y aparentan que de ello

dependiera su salario,

hay otros que son pasotas

y entre filas paseando

se llevan toda la tarde

saludando… saludando…

 

Este cofrade con mando,

nazareno aventajado,

es curioso personaje

digno de ser estudiado,

pues analistas habrá

que bien sepan cotejarlo

y aclarar a los demás,

y al fin dejar sentenciado,

aquello que siempre fue

eternamente dudado:

si el hermano canastilla

-o el diputado de tramo-

es un currante cofrade

o un nazareno premiado,

algo que nadie explicó

a las alturas que estamos.

 

No presumimos de nada,

pero tenemos olfato

y desde la manigueta

por lo que nos inclinamos

es más bien por lo segundo,

por el hermano premiado,

pues hay una frase muy nuestra

con la que a amigos y hermanos,

hablando de cofradías,

y así, como vacilando,

decimos con alegría:

“yo salgo de diputado”.

CAPATAZ DE COFRADÍAS

javi

Soñó desde la infancia con ser capataz, pero no un capataz cualquiera, soñaba con ser “capataz de cofradías”.

Por los pasillos de la casa más trianera de Los Remedios ya jugaba a serlo con sus hermanos en su infancia. Un poco más tarde pensó junto a su compadre que no serían unos buenos capataces si primero no eran unos buenos costaleros, y dicho y hecho, en la Cruz de Mayo del Buen Suceso hubo debut sin picadores. El bueno de Alberto Gallardo y las trabajaderas de su gran devoción, Nuestra Señora de Guadalupe, vivieron su estreno en Semana Santa, restándole dos años a la fecha de nacimiento del DNI en una época totalmente distinta a la de ahora por el máximo auge del hermano costalero.

Ha sido legionario de Manolo Santiago en la Paz, hombre de Ariza en la O, ha sacado el Santo Entierro, el Dulce Nombre, Los Servitas, Quinta Angustia, Lanzada, Pasión, Resurrección… Amparo, Pastora de Triana, Alegría… pero hubo un día en que todos supimos que sería capataz. A su corta edad era maniguetero de la Esperanza de Triana, la devoción familiar, la Virgen de su casa, ahí es nada. Nos decía que igualaría, por altura, en la cuadrilla del Cristo de las Tres Caídas hasta que entrara, y cuando lo hiciera no dudaría en dejar la manigueta de la Madre por la trabajadera del Hijo. Siempre tomábamos el comentario entre sonrisas incrédulas. Y ocurrió, y lo hizo, y fue costalero en madrugadas de Pureza, otro sueño, otra cosa. “¡Vivan los pasos!”, ha exclamado siempre en el bocadillo, cuando todo sale bien, su manera de demostrar que al Señor y a la Virgen se les reza también soportando el peso de sus andas.

Mirándose en el espejo de Rafael Franco e Ismael Vargas lleva con honor y profundo respeto el ser capataz. Aprende cada día de sus hombres de abajo, a los que cuida, mima y entre los que hace piña hasta el punto de hacer una cuadrilla de amigos a la par que costaleros. No ha tenido prisa por llegar delante de los pasos, ha rechazado nombramientos poco honrosos, nunca está donde no le quieren, no ambiciona poder y, sobre todo, por encima de todo, se viste siempre por los pies y es un hombre de honor y de exquisita educación.

Javi, dilo a boca llena, porque el día de la hispanidad, de la que es Madre tu Virgen de Guadalupe, te doctoraste en Las Ventas de las cofradías, mandando el paso de Madre de Dios del Rosario, a la que se le dio un “paseón”. Javi, dilo a boca llena: “soy capataz de cofradías”.

RETRASOS Y RETRASOS

es la hora

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Asistimos, perplejos en muchos casos, a un aluvión de críticas a la Hermandad de San Gonzalo por el retraso sobre el horario previsto en el traslado a la S.M.P.I. Catedral de Sevilla para su Coronación Canónica.

Sin detenernos mucho en el enorme beneficio que para el barrio fue que su Virgen transitara, en esta ocasión especialísima, por las calles que normalmente -y por las apreturas y dificultades de su estación de penitencia del Lunes Santo- no puede hacerlo, sin detenernos en que ahí fue donde se acumuló este retraso, en las primeras calles engalanadas y jubilosas del Barrio León, a priori un retraso de algo más de una hora, en un recorrido previsto de más de 4 km. y nueve horas de duración no parece una exageración, teniendo en cuenta que no se depende de otras hermandades y que la única pega, que no la hubo me dicen, podría venir por la hora de entrada con el Cabildo Catedral. Sin detenernos en comparaciones, que no son nunca buenas, solo una pega: se podría haber evitado el excesivo tiempo que el Paseo de Colón permaneció cortado, pero como desconozco las razones, tampoco hay que incidir más.

Lo verdaderamente lastimoso de todo esto es que estamos tan obsesionados con los horarios e itinerarios de Semana Santa que parece que los cofrades no somos capaces de abstraernos del reloj cuando la ocasión lo merece. Tampoco somos capaces de objetivar y entender que, aunque ya nada nos parezca extraordinario, por el hartazgo, para esa hermandad sí que lo es, y hay ciertas licencias que están permitidas y que no merecen más comentario, más aún tratándose de, por una vez, no mirar tanto la hora como cada año.

Lo verdaderamente importante de todo esto son las caras de felicidad que pude contemplar al paso de la Virgen de la Salud, tantos y tantos vecinos con lágrimas al ver a la Virgen delante de su casa y tantos y tantos amigos que tengo en esa querida hermandad que están viviendo algo que jamás olvidarán en su vida. ¿Qué es una hora en toda una vida?

SI ME FALTA LA SALUD

salud Foto: XYZ diario

 

Hoy traigo a esta manigueta aquello que le escribía a la Virgen de la Salud con ocasión del Pregón de Semana Santa de la Peña Trianera de 2016. Es un buen momento quizá para recordarlo.

 

No hace muchos días, en la catequesis semanal de Primera Comunión, hablaba a los catequizandos del tercer mandamiento y, más concretamente, de una de las maneras en las que el Señor nos enseñó a santificar las fiestas: visitando a los enfermos. Hacía una asociación de ideas con San Gonzalo, pues algunos de ellos son devotos de la Virgen de la Salud, y enlazaba a la vez con el bache, precisamente de salud, que mi madre estaba pasando. Ha querido la Virgen que parte de este pregón se geste en días de hospital junto a ella, una de las que más ganas tenía de estar aquí. Gracias a Dios el bache va pasando y es que han sido tantos los amigos que han elevado oraciones a la Virgen pidiendo por su salud que no tenía más remedio que ser así.

Les cuento esto porque, son varias situaciones cercanas, entrelazadas y relativas a enfermedades que me llevan a concluir que, tenemos los trianeros tan cerca a la Virgen de la Salud, que muchos la consideramos una vecina más y destino de nuestros rezos ante las enfermedades. Quienes así la consideran con seguridad son los ancianos de la residencia de la Avenida de Coria, que esperan con impaciencia cada Lunes Santo que la Salud, la que invocan a diario, acuda a su puerta, así como esperan la comida que la Hermandad ofrece en su caseta de feria el domingo anterior a la misma a todos los residentes y religiosas. Santificarás las fiestas: todo enlaza. Por cierto, invito a conocer, a quien no lo haya hecho ya, la interesante vida de Santa María Rosa Molas, tarraconense y santa desde 1988, madre fundadora de la congregación de Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación, hermanas que regentan esta residencia del mismo nombre y que hoy siguen la misión que ella les dejó: hacerse transparencia de la Misericordia del Padre y enseñar a los hombres los caminos de la Consolación de Dios.

La Virgen de la Salud, centro de todas estas circunstancias conectadas que les relato, fue la primera que llegó a la Parroquia de San Gonzalo al fundar su Hermandad de Penitencia. La Virgen de la Salud, desde entonces, es el pañuelo que consuela a las madres del Barrio León. La Virgen de la Salud es eternamente la Madre que cuida las enfermedades de toda Triana, a la que acudimos ante los achaques y a la que pedimos por nuestros familiares y amigos que padecen en el lecho del dolor. La Virgen de la Salud es la Hermandad de San Gonzalo de siempre, la devoción íntima y perpetua de la Triana de la postguerra. Virgen de la Salud, no nos faltes nunca.

 

Si me falta la Salud

en San Gonzalo la encuentro,

como fuente inagotable

de plegarias y de rezos,

como Madre Inmaculada

del que llamamos Maestro,

ante Caifás Soberano

tras ser prendido en el huerto.

 

Si la Salud me faltara

en San Gonzalo la veo,

porque vino hasta Triana

a curar a los enfermos

y es madre que nos recibe

con los brazos bien abiertos.

 

Si Salud a mi me falta

en San Gonzalo la tengo.

Salud del Barrio León,

piedra en que mi fe sostengo,

Madre que todo lo cura,

Reina por siempre del cielo,

Fuente de Salud bendita.

Ante ti no pasa el tiempo,

se hacen pequeños los hombres,

se acaban los fundamentos,

se enjugan todos los llantos

para los que eres pañuelo,

se depositan plegarias

en tus manos como besos,

se alegran las penas hondas,

se terminan los tormentos,

ante ti paran relojes,

el bullicio hace silencio,

relucen constelaciones

del oscuro firmamento,

pues cuando no queda nada

eres luz y eres lucero.

Por eso a ti recurrimos

los que estuvimos enfermos,

los que pasamos penurias,

por eso, por todo eso.

Y por todo eso, Salud,

tu barrio vive en un sueño:

el de verte coronada

por el amor de tu pueblo.