DELICIAS ROTAS

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Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Hay cofradías que es una delicia verlas en la calle. Hay pasos y cortejos en los días santos que son un verdadero ejemplo de lo que en Sevilla entendemos por cofradía, catequesis viva en la ciudad, cortejo ejemplar, unción sagrada en las imágenes y lo que les rodea (paso, capataz, cuadrilla, banda, marchas, …) y el entorno maravilloso de algunas calles sevillanas dignas de alabanza. En las hermandades de Gloria ocurre lo mismo, hay procesiones letíficas que demuestran que el título de Mariana que nuestra ciudad ostenta no es por casualidad.

Sin embargo hoy reflexiono sobre la trastienda de esa cofradía o de esa procesión gloriosa. ¿Qué hermandad hay detrás de ese día concreto?

Hubo un tiempo en el que las hermandades eran asociaciones de dos meses de vida, una junta de gobierno que se comenzaba a reunir justo antes de Cuaresma y cuando pasaba el Domingo de Resurrección todo terminaba hasta el año siguiente prácticamente, a no ser que hubiera algo urgente que tratar. Los hermanos mayores eran pudientes que resolvían la papeleta a base de talonario (fundamentalmente la banda y la cera) y, salvo mayordomo, prioste y secretario, los demás cargos eran meramente institucionales. Esos tiempos afortunadamente pasaron y fue tal el vuelco que los hermanos costaleros, los grupos jóvenes y las casas de hermandad dieron a las hermandades que las dotaron de una vida llena de contenido todo el año, fundamentalmente a las penitenciales, quedando las letíficas un poco a remolque.

Hoy día la tendencia parece ser a que esa vida de hermandad disminuya, pues hemos querido abarcar tanto que hemos hartado al personal cofrade. No hay hogar, familia ni trabajo que aguante la agenda de un miembro de junta hoy día. Las hermandades somos tan egoístas que no entendemos que los hermanos mayores no son presidentes remunerados de instituciones y nos sienta mal cuando no vienen a la charla o a la exposición o a la tómbola o al concierto de la otra hermandad del barrio, del día o de la misma advocación. Por esto se le exigen funciones al teniente y a los consiliarios, o a cualquier otro miembro de junta, con lo que al final son todos los que tienen que tener las tardes libres (y alguna mañana) para asistir a los numerosos “compromisos” adquiridos. Esto conlleva a juntas de gobierno rotas, con diferencias, a miembros de junta que se creen con más derecho a opinar porque asisten a más actos propios y externos, a criticar a otros oficiales que nunca pueden estar pero que a la hora de la verdad votan, en un cabildo decisorio, al igual que ellos; el que está toma decisiones, el que no suele estar pide explicaciones… No les cuento nada nuevo ni que no conozcan, ¿verdad? ¿A qué les suena?

¿Cuántas hermandades rotas hay? ¿Cuántas juntas de gobierno? ¿Cuántas cofradías que son una delicia tienen detrás una hermandad rota, dividida y a la deriva? ¿Cuántas mesas de gobierno salvan el expediente con una buena cofradía o procesión en la calle? Hay hasta hermandades con cofradías ejemplares sin candidatos a hermano mayor…

Mi conclusión es que con un buen florista, una buena banda y un buen capataz se puede camuflar en un día los otros 364 y a la hora de la verdad salta la sorpresa, pues casi todos basamos nuestra percepción de la hermandad por la imagen que nos da la cofradía. Una lástima pero es así.

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O SALUTARIS HOSTIA

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En la vida hay momentos mágicos que uno nunca se atreve a contar. Este ha sido uno de los momentos mágicos de mi vida junto a mi Pastora.

Ya ha pasado todo. Este año tuvimos novena para celebrar los 150 años de los primeros cultos a la Virgen en Santa Ana, donde siempre ha estado. Besamano extraordinario por el mismo motivo y culminación con la Función Principal de Instituto presidida por el Excmo. Sr. D. Santiago Gómez Sierra. Como broche de oro una Salida Procesional que ya se ha convertido en día de fiesta en Triana, el día que la Pastora recorre y perfuma, con olor a nardo, hierbabuena y canela, su barrio.

Son muchos los momentos vividos en estos días, son muchos los vividos junto a Ella en más de 25 años. Gracias a Dios he tenido el honor de que mis hermanos me permitieran cargarme de responsabilidad, en varias ocasiones, trabajando desde la junta de gobierno. He tenido la oportunidad de vivir ocasiones muy especiales y de manera privilegiada, he tenido oportunidad de conocer las entrañas de mi Hermandad, de conocer testimonios de hermanos de primera mano, de recibir felicitaciones y quejas, de vivir muy de cerca, muy muy de cerca, a la Pastora; muchos momentos que personalmente te marcan y que van ahí para siempre contigo en ese cajón de sastre que llamamos memoria.

Hoy, desde esta manigueta, me apetece abrir el corazón y sincerarme, pues jamás había experimentado lo que el domingo día 13 de septiembre sentí en Santa Ana.

Asistíamos a una Función Principal de Instituto preciosa, cuidada al extremo en sus detalles, presidida por el Obispo Auxiliar como he comentado y personalmente sentado en un lugar de privilegio, frente a frente a mi Pastora, nuestra Pastora. Terminó la Comunión y, en ese momento, que para mí es el más interior de la Eucaristía, en el que uno reza y reflexiona porque acaba de tomar el Cuerpo de Cristo, con Santa Ana en silencio absoluto, comienza a sonar el “O Sautaris Hostia” de Esenvalds. No soy un experto en música sacra, ni mucho menos, ni músico siquiera aunque toque algún instrumento, soy agente de seguros, pero es un tema que me gusta y escucho con cierta asiduidad. No conocía en profundidad este tema, pero lo había escuchado alguna vez. Es maravilloso y desde ese día lo he “descubierto”. Cuando comenzó a sonar lo reconocí, me sonaba, fruncí el ceño y empecé a vivir un momento precioso. Tras la comunión y reflexión miraba frente a frente a la Pastora de Triana, comencé a recordar a mi familia, mi mujer y mis hijas que estaban cerca, mi vida en la hermandad, todo lo pasado en más de 25 años… me derrumbé, no pude, ¡la Pastora me miraba a mí!, dulce, preciosa como Ella es, tierna…

Lo intenté, Pastora, pero no pude devolverte lo que en ese momento me estabas dando, fe verdadera en ti y en tu hijo. Lo intenté, Pastora, pero por primera vez, en más de 25 años a tu lado, no pude aguantarte la mirada. Aquí me tienes, lo sabes. Uno de tu rebaño.

Enlace:   O SALUTARIS HOSTIA – ERIK ESENVALDS

LOS DUEÑOS

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Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Cuando se tiene una extensa y pausada charla de cofradías en la que intervienen más de tres cofrades, al menos desde que yo me conozco, se habla de todo, absolutamente de todo, y se critica todo, absolutamente todo, incluso lo de uno mismo. Se comienza con la actualidad, con el último escándalo, y de ahí se deriva a priostía, hermanos mayores, cultos, bandas, capataces, sacerdotes y, por último, todos confluyen en que la culpa de todo es de Palacio y que si no fuera por las hermandades las iglesias estarían vacías.

No hace mucho tuve la oportunidad de vivir una de estas charlas y nos detuvimos bastante tiempo en el tema de los capataces. Siempre aprende uno cosas nuevas en cada conversación y tuve la oportunidad de conocer, por costaleros que lo han vivido en primera persona, de varias hermandades distintas, cómo hay capataces que se perpetúan en los martillos a base de conseguir que sus costaleros sean sus adeptos en lugar de ser hermanos que hacen la Estación de Penitencia con el costal. Más allá de habladurías, que todos hemos oído alguna vez, contaban propias experiencias. Me explicaban cómo se ha desvirtuado hoy día en bastantes hermandades lo que eran los hermanos costaleros, cómo muchas cuadrillas no son más que un puñado de votos por el que determinados hermanos se aseguran el poder y determinados hermanos el martillo, pues sus adeptos votan lo que les mandan y son los que dan ese poder. Me contaban cómo algunos de los costaleros de las variopintas hermandades de las que hablábamos se han llegado a hacer hermanos incluso en la misma Semana Santa y sin jurar las reglas han salido debajo de los titulares haciendo Estación de Penitencia. Daban pelos y señales de cómo algunos de estos adeptos y estos “capataces” amañan las maneras de entrar en las cuadrillas para eludir la valía del costalero y su verdadero amor por los titulares sustituyéndolo por amistad y promesas de adhesión a la causa. Llamaban a este tipo de capataces y a este tipo de cuadrillas “los dueños de las hermandades”. Y yo, realmente, no salía de mi asombro.

¿Cómo puede ocurrir esto en el seno de nuestras hermandades en el siglo XXI? ¿Dónde quedó el espíritu de aquellas cuadrillas de hermanos? ¿Va a ser cierto que muchos –gracias a Dios no todos- de los costaleros de hoy día son “profesionales” que pagan? Se me ocurren tantas preguntas que sigo sin salir de mi asombro, pero también entiendo ciertas cosas que hasta hace unos días no entendía, por ejemplo por qué en las elecciones en las que hay más de una candidatura en cualquier hermandad se especula casi siempre con el cambio de capataz de alguno de los pasos.

Para terminar mi reflexión me llama la atención, sobre todo, que haya juntas de gobierno que hipotequen su mandato a alguno de estos “dueños” por asegurarse un puñado de votos, y lo que es peor, que un puesto tan secundario como el de capataz en cualquier cofradía se consiga y/o se mantenga de esta manera. ¿Habrá capataces?

CONOCER LO QUE UNO CREE

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Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

El tema de la formación religiosa es uno de los más manidos desde siempre cuando hablamos de cofradías. En este aspecto casi siempre solemos coincidir en que cualquier tiempo pasado fue mejor, a todos nos parece que los cofrades estaban mejor formados antes que ahora. Sin embargo, si se profundiza un poco en esta idea podemos obtener algunos matices dignos de análisis.

En la actualidad las hermandades hacen grandes esfuerzos por ofrecer medios para formarse a sus hermanos, medios que tiempo atrás no se ofrecían o no en la cantidad y diversidad que ahora se hace, como son charlas, cursos, seminarios, formación en línea –aunque algunas sean más un escaparate que una realidad, cumplir con el expediente como en política-, etc. Las posibilidades que nos ofrece internet (inmediatez, consulta, estudio, páginas especializadas, arzobispados, etc.) son infinitas si comparamos con el pasado. El correo electrónico es un medio eficaz de comunicación, para este y otros menesteres, de la hermandad con el hermano. Todas las hermandades han incluido en sus reglas un oficial de junta dedicado a este pilar básico: el diputado de formación. Entonces yo me pregunto: si aparentemente todo es favorable a una mayor formación del hermano, ¿por qué la escasez de cofrades debidamente formados?

Si han llegado a la misma cuestión que yo, seguramente lleguen a la misma conclusión que yo: falta de interés personal. Nos escudamos en que la hermandad es la que tiene la obligación de formarnos (como la educación en valores en el colegio que alguna vez hemos comentado desde esta manigueta) y escurrimos el bulto, eso que hoy día tanto abunda en nuestra sociedad. No nos preocupamos por conocer aquello en lo que creemos, para crecer en nuestra fe entiendo que tenemos que ser nosotros los primeros preocupados en formarnos. Para que nuestros hijos lo hagan tenemos que ser nosotros los primeros en transmitirles, primero nuestro conocimiento, y segundo esa inquietud por la propia formación. Nos conformamos con lo que nos dan y lo que nos hacen creer (como decía el otro día un sacerdote: “Lean el primer capítulo del Génesis a ver dónde aparece alguna manzana”) y ni siquiera dudamos o nos informamos, no leemos la Biblia, no tenemos conocimientos para argumentar algunos pilares básicos de nuestra fe y de la razón de ser de nuestras hermandades. No estamos preocupados, en general, por conocer aquello en lo que uno cree.

Por cierto, últimamente abunda mucho entendido en liturgia y, oiga, dar un par de cursos de acólito no es saber de liturgia y, aún sabiendo, la liturgia es solo una mínima parte -y precisamente no la más importante- de lo que debe ser nuestra formación.

Les dejo un enlace que me parece interesante a este respecto:

FORMACIÓN COFRADE

DIVINA PASTORA DE TRIANA, DE LA SUSPENSIÓN A LA NORMALIDAD: LA REORGANIZACIÓN A TRAVÉS DE LA HEMEROTECA.

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Este es el título del artículo que he escrito para el Boletín de las Cofradías de Sevilla del mes de septiembre de 2015, dedicado a los 150 años de los primeros cultos a la Pastora de Triana en Santa Ana. En él hablo de los 25 años -que también se cumplen en este 2015- de la reorganización de la hermandad. Reproduzco a continuación el mismo.

 

En este año 2015 la Hermandad de la Divina Pastora de Triana conmemora, además del CL aniversario de los primeros cultos a la Santísima Virgen, los 25 años de la reorganización de la Hermandad, hecho este último del que nos ocuparemos en las siguientes líneas.

Se vivía la Cuaresma del año 1990 y en esos días de espera se comienza a gestar, como decimos, la reorganización de la Hermandad, surgida de un grupo de jóvenes, casi todos hermanos de la Esperanza de Triana, que un viernes, tras la misa y Besapié al Santísimo Cristo de las Tres Caídas, en la posterior convivencia, charlan sobre la bella imagen que residía en Santa Ana y de su Hermandad aletargada. Charlan de lo que había llegado a ser dicha Hermandad y del patronazgo de la Santísima Virgen sobre los deportistas españoles, de las visitas de los clubes deportivos que algunos más mayores recordaban, de las presidencias de la Pastora en los Juegos Deportivos Municipales de la década de los 70 en el Estadio de Chapina, de las celebradas procesiones por el barrio y de las posibilidades de recuperar todo aquello.

Tras esta charla vinieron otras y la idea tomaba forma, hasta tal punto que este grupo de jóvenes, ya a mediados de 1990, con más miedo que vergüenza, decide hacerle la proposición de reorganizar la Hermandad -suspendida desde 1976- a D. Juan Martín Pérez, párroco de la Real Parroquia de Señora Santa Ana y Arcipreste de Triana, el cual la acepta de buen grado (ante el estupor de los presentes, pues se conocían algunas negativas anteriores) y solo pone dos condiciones: que no iba a aceptar de ninguna manera que la intención de la iniciativa fuese la de “jugar a los pasitos” y que no quería que a la Virgen le faltase nunca juventud a su alrededor desde ese mismo momento.

Este pequeño grupo de jóvenes comienza a reunirse en torno a la Virgen semanalmente, los martes, para rezarle una oración. La empresa se extiende entre otros jóvenes del barrio y conocidos y, en unos meses, es tan numeroso el grupo de fieles que se congrega alrededor de la Divina Pastora que el párroco accede a que comience a organizarse una comisión con algunos cargos de gobierno y a que se tome posesión de los enseres que en la Real Parroquia quedaban y que pertenecieron a la Hermandad, como libros de hermanos, papelería, álbumes de fotos, parihuela, candelabros y respiraderos… El ajuar de la Virgen, que también pasó a manos de la comisión, había estado todos estos años, con la venia parroquial, en manos de Dña. Aurora Alonso, hermana que lo cuidaba con esmero, feligresa de la Real Parroquia y quien se ocupaba de llamar a algún vecino con maña para cambiar de ropa a la Virgen varias veces al año y limpiar el altar. La medalla de hermano que Dña. Aurora aún conservaba fue la que sirvió de molde para todas las que posteriormente se han hecho.

En mayo de 1991 se celebra el primer culto de esta nueva época a la Santísima Virgen, un humilde Besamano en su Capilla muy celebrado en el barrio y que supuso que en toda la Sevilla cofrade fuese un hecho que la Divina Pastora de Triana se estaba reorganizando. Siempre de la mano de D. Juan Martín, en septiembre de ese mismo año se celebran los primeros cultos y la primera Función Principal.

Fig001_19910921 EL CORREO 40 JOVENES

No se deja de trabajar, recuperando a los hermanos antiguos que constaban en el censo encontrado entre los enseres (otorgándoles a estos los primeros números de antigüedad en el nuevo censo), limpiando y restaurando dentro de las posibilidades la orfebrería y los bordados existentes, promulgando entre la juventud del barrio la Salve de los jueves (solo permaneció los martes los primeros meses) y perseverando en el culto a la Virgen y en el intento de una vida de hermandad al uso.

Como ya se ha demostrado documentalmente, el Rvdo. Sr. D. Miguel Mijares -quien encargara a Gabriel de Astorga la hechura de la imagen de la Virgen e impulsara la devoción a la Divina Pastora en Triana en su época de párroco de Santa Ana- fue el mismo que bautizó a Santa Ángela de la Cruz. De la misma manera la Divina Pastora ostenta el patronazgo del noviciado de la Hermanas de la Cruz. Atendiendo a estas relaciones y circunstancias la comisión reorganizadora solicita, en una reunión con la hermana Superiora de la Casa Madre, una reliquia exvestis de la entonces Beata, la cual es concedida y llega a Triana el 17 de octubre de 1992 tras una misa en honor a “Madre Angelita” celebrada en el convento sevillano. Desde ese momento Sor Ángela ya se considera Titular de la Hermandad y así se incluye en el título y en las reglas que posteriormente se redactarían.

Fig002_19921016 ABC LLEGA RELIQUIA

Solo un mes más tarde los frutos de dos años y medio de trabajo y de abnegada entrega hacia la Divina Pastora se ven recompensados con el levantamiento, por parte del Arzobispado, de la suspensión que sobre la Hermandad recaía desde hacía 16 años. El mismo Arzobispado nombra una junta reorganizadora, encabezada por el párroco, la cual comienza a trabajar con el apoyo de los hermanos en redactar unas reglas que lleven a regularizar todo lo referente al culto a la Divina Pastora y a la formación de los hermanos, a la situación legal de la Hermandad y que desemboquen, en definitiva, en una vuelta a la normalidad que ya todo el barrio clamaba.

Fig003_19921125 ABC REORGANIZACION APROBADA

Se intuía en el seno de la Hermandad que el camino era el correcto y que pronto la Salida Procesional de la Divina Pastora por las calles de Triana sería una realidad. Numerosas eran las necesidades materiales para la digna celebración de este culto y, previendo que el día fuese más cercano de lo esperado, se comenzó a preparar todo lo necesario. Un grupo de hermanos organiza en esa misma fecha (noviembre de 1992) un festival benéfico en el teatro de los Salesianos de Triana para impulsar económicamente la realización de una nueva canastilla para el paso y la restauración de la parihuela, añadiendo los beneficios del mismo a los esfuerzos de la junta reorganizadora y de muchos otros hermanos. Comenzaban conversaciones con hermanos capataces, con bandas, hermanos se ofrecen a donar las flores del paso, las hermandades con la misma advocación se vuelcan en ofrecimientos, se adecentan los antiguos faldones, se doran el cayado y la aureola de la Virgen. Todo ello se va proyectando con mimo y en un segundo plano, sin descuidar el principal cometido. Como se puede comprobar se viven unos años de frenética actividad, incluso hay varios cambios de residencia corporativa en este tiempo, pues hasta cuatro casas de hermandad distintas se le conocieron en este periodo de la reorganización (calle Callao, calle Pasaje de Bernal Vidal –hoy Santísimo Cristo de las Tres Caídas-, calle Rocío y calle Pelay Correa).

En los primeros meses del año 1993 son aprobadas las reglas por un Cabildo General de hermanos celebrado en el salón de actos del Colegio José María del Campo –calle Pagés del Corro- y en julio de ese mismo año son aprobadas por el Arzobispado. Este hecho supone el espaldarazo definitivo al proceso reorganizador y el impulso final al mismo, ya que además de otorgar la independencia en el gobierno de la Hermandad también supone la recuperación del culto externo a la Santísima Virgen, que como fijan las reglas se celebraría en septiembre de ese mismo año de 1993.

Fig004_19930715 ABC APRUEBA REGLAS

Llega la auténtica “revolución” al barrio. En la Velá de Santa Ana (donde la Hermandad de la Divina Pastora tiene caseta desde 1991, siendo la primera hermandad en instalarla de cuántas hoy día la tienen) no se habla de otra cosa, la Salida de la Pastora de Triana es un hecho y su barrio, como siempre hace con las cosas de la Virgen, se involucra al extremo con la Hermandad y con Ella.

Fig006_19930915 EL CORREO VUELVE A SALIR

Todo se prepara con el máximo esmero, como se venía haciendo desde tres años antes. Se edita un cartel (costumbre que hoy día se sigue manteniendo), las mejores plumas escriben sobre el acontecimiento, es noticia en toda la prensa local y, definitiva y unánimemente, se considera recuperada la devoción a la Divina Pastora de las Almas en el barrio de Triana. Se realiza una procesión multitudinaria y se vive un auténtico día de fiesta en el viejo arrabal. El Boletín de las Cofradías de Sevilla de ese mes describe con detalle todo lo referente a los Cultos de Regla y la Salida Procesional.

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No todo acaba aquí para la junta reorganizadora, ahora es el momento de culminar todo el proceso con un cabildo de elecciones que definitivamente ponga al frente de la Hermandad a una junta de gobierno elegida por los hermanos y a un hermano mayor, ya que hasta ahora era un presidente -el párroco de Santa Ana como ya comentamos- la cabeza visible de la corporación. Se marca el plazo de un año para que se celebre dicho cabildo y, mientras tanto, se continúa con la vida de hermandad, los cultos ya establecidos definitivamente (Salve semanal los jueves, Besamano en mayo, Triduo y Función Principal en septiembre y Salida Procesional en el mismo mes), formación, caridad, boletines informativos, convivencias de hermanos, relaciones deportivas con los diferentes estamentos nacionales, etc.

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Finalmente el día 18 de diciembre de 1994 se celebra Cabildo General de Elecciones, al que se presenta una única candidatura que es elegida en tiempo y forma según las reglas y que el día 28 de enero de 1995 toma posesión como primera junta de gobierno tras la reorganización, hecho con el que consideramos culminada la misma y que marca el final de un periodo y el comienzo de otro que, felizmente, continúa hoy día con fuerza, vigor y vida.

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Ahora se cumplen, como decíamos al inicio, 25 años de aquellos comienzos y 20 años de aquella primera e ilusionada junta de gobierno. Han sido tantas las personas, tantos los hermanos, tantos los devotos de la Divina Pastora que en estos 25 años han formado parte de lo que hoy día es la Hermandad, que a todos ellos hay que felicitar y agradecer lo conseguido. Muchos ya no están con nosotros, están con Ella; otros se alejaron de la Hermandad, otros siguen en ella; algunos siguen participando activamente del gobierno de la misma, otros no; pues todos ellos, absolutamente todos, pusieron su alma al servicio de la Pastora de Almas y están en su redil, de ahí que no haya nombrado a ninguno en este artículo, entiendo que habría sido injusto con los demás.

Que la Divina Pastora de las Almas nunca permita que su Hermandad trianera decaiga, que sus hermanos sepamos mantener esa devoción que nos enciende el corazón y que hablemos, como hoy, de la reorganización como un bello recuerdo.

VIVIR DE FRASES LAPIDARIAS

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Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Ayer asistía con interés al segundo día de Novena a la Divina Pastora de Triana cuando llamó mi atención una reflexión en la homilía del excelente predicador Fray F. Xavier Català. No es la primera vez que este dominico predica unos cultos en mi hermandad pastoreña, de ahí mi interés, pues nunca te deja indiferente.

Comparaba Fray Xavier, a raíz de la lectura del Evangelio, las frases lapidarias con las declaraciones de amor. Las frases lapidarias, las citas, las podemos encontrar en cualquier parte, están escritas, en los libros, en internet, cualquiera las tiene a mano; las declaraciones de amor son originales, salidas del corazón y distintas cada vez. A su vez relacionaba esta confrontación con nuestra relación con Dios, sobre todo a través de la oración. Decía que no debemos ser cristianos de frases lapidarias, si no de declaraciones de amor, Dios es amor. Vivimos nuestra fe con textos y frases (oraciones) aprendidas de memoria y pocas veces somos originales a la hora de hablar con Dios. Aseguraba el sacerdote que Dios sorprende (como siempre lo hace) a quien pone en práctica este gentil consejo.

Inmediatamente esto me llevó a una nueva relación, desde el punto de vista de nuestras hermandades y cofradías y de la forma que muchos cofrades tenemos de establecer nuestra vida de hermandad. Ya hemos reflexionado desde esta manigueta en otras ocasiones sobre ello, pero en esta ocasión vamos un poco más allá: ¿Cuántos cofrades vivimos de frases lapidarias? ¿Cuántos nos dejamos arrastrar por las costumbres adquiridas y lo que ya nos dan hecho? ¿Cuántos intentamos ser originales en nuestra relación con la hermandad y con nuestros titulares?

Ha pasado el mes de agosto y de nuevo se retoma con fuerza la vida de hermandad (ya quedó dicho que desde esta manigueta no somos muy de lo del “curso”), las casas de hermandad recobran el ajetreo habitual y antes que nos demos cuenta, porque en Sevilla somos así, habrá terminado el ciclo de Glorias y tendremos encima una nueva Navidad y una nueva Cuaresma.

Quizá sería un buen momento para proponer una declaración de intenciones: ¿Por qué no procuramos hacer más declaraciones de amor y vivir menos de las frases lapidarias?