Exaltación II Gala entrega de premios “Tal Como Eres” de El Foro Cofrade

El pasado 16 de enero de 2015 tuve el honor de abrir la II Gala de entrega de premios cofrades “Tal Como Eres”, que organiza El Foro Cofrade, a beneficio de esta asociación que promueve la adaptación de niños discapacitados, con esta breve exaltación dedicada a la “esperanza”, razón de ser de Tal Como Eres y advocación a la que acompaña la Banda de Música de la Sociedad Filarmónica del Carmen de Salteras, premiada en la gala por su trayectoria.

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La esperanza. Los cofrades estamos llamados a llevar esperanza allá donde sea necesario y hoy es un día propicio para ello.

Amargura, Penas, Dolores o Soledad son advocaciones de nuestro corazón que no hacen más que, como una Estrella, marcarnos el camino a la Salud, a la Victoria, a la Paz y, sobre todo, a la Esperanza.

Hace ya varios años que no soy vecino de Pablo, pero raro es el día que dejo de verlo. Hoy Pablo no está aquí, el año pasado lo pasó mal con la estridencia de los tambores, pero si su padre, volcado en esta asociación que está haciendo que Amargura, Penas y Dolores tornen en Salud y en Esperanza. Conozco a Pablo desde que nació y siempre lo vi sobre ruedas, jamás andando. Sé de sobra que habla, hasta por los codos, pero conmigo nunca lo hizo. Mis hijas cuando nos cruzamos con él, ya fuera antes en el ascensor del bloque, ya sea ahora por las calles del barrio, siempre me hacen el mismo comentario: “Papá, me encantan las ruedas de la silla de Pablo, tienen dibujos y colores”. Indudablemente mi percepción es distinta, más que en Pablo siempre me he fijado en su padre… y en su madre. Uno suele trasladar las situaciones que le rodean a su ámbito y no sé si yo, llegado el caso, sería capaz de regalar permanentemente una sonrisa como ellos hacen.

Cada día, absolutamente cada día, me cruzo con Pablo y su padre por el carril bici de Clara de Jesús Montero. Me sale, es inevitable soltar, de alegres maneras, un “Pablo, buenos días”. Mi sonrisa es simplemente consecuencia de la que su padre trae en la cara desde metros antes. Yo no sé si sería capaz. Pablo responde con una mirada, y poco más, diariamente, y es su padre el que contesta: “Buenos días”. Pero hete aquí que una mañana, esperando el saludo de su padre tras el mío salta Pablo: “Ya te veo en la tele, yo soy del Cachorro, ¿sabes?”.

Imaginen; vean los progresos; supongan los esfuerzos de sus padres, de los monitores y voluntarios de “Tal como eres”; intenten comprender cómo se puede vivir con esperanza, como el mal principio nos puede llevar, poco a poco, a la diaria felicidad. Tan importante es ayudar a quien entrega su tiempo libre a la mejoría de estos niños como ensalzar la labor de estos padres y educadores que transmiten y dan alegría. Yo lo imaginé en un humilde soneto tras aquella frase de Pablo:

“DEJAD QUE LOS NIÑOS SE ACERQUEN A MÍ”

QUE EL REINO DE DIOS ES INFANTIL CORTEJO,

PERMITE QUE UN PADRE VEA LUZ A LO LEJOS

Y EL CIENTO POR UNO VOLVERÁ HACIA TI.

TU GRANO DE ARENA LE AYUDA A VIVIR,

TU APOYO SIMPLIFICA LO COMPLEJO.

AMOR POR LOS DEMÁS ES FIEL REFLEJO

DE LA ENTREGA COFRADE EN EL SERVIR.

NUNCA ES MUCHO SI SE TRATA DE DAR VIDA,

Y ALIMENTAR LA ESPERANZA ES TODAVÍA

UNA LABOR QUE PASA INADVERTIDA.

A LOS PADRES E INSTRUCTORES PREMIARÍA

CON LA MÁS ALTA GRACIA CONCEDIDA

POR VER FÁCIL LO DIFÍCIL CADA DÍA.

La esperanza es espera y Sevilla es Esperanza. Y esta espera sevillana es la más bonita de cuántas puedan existir. Sevilla es espera. Los sevillanos somos capaces de disfrutar de la espera más que del propio hecho, mitificamos cada rito preparativo y nos recreamos con el regocijo de la planificación.

No quiero que llegues nunca, ansiada Semana Santa. Quiero permanecer en esta jubilosa espera de cultos y via crucis, de besamanos y besapiés. Que nunca acabe la Cuaresma, que permanezcamos en este estado de esperanza que nos llevará a la propia Esperanza. Quiero ver capirotes colgados de las tiendas, domingos de pregón, cabildos de toma de horas –ay, las horas-, programas de mano repartiéndose, conciertos de marchas procesionales en iglesias –dónde si no-, colas en las casas de hermandad para obtener el título de nazareno de Sevilla, palios desnudos en pequeñas capillas, …

Porque Sevilla es espera y la espera es Esperanza. Y la verdadera Esperanza, la del arco, la del puente, la trinitaria, la de Castilla o la de San Roque… la verdadera Esperanza es la que nos guía a los cofrades y es la que persiguen los padres y los niños de “Tal como eres”.

DIOS TE SALVE, MARÍA,

MADRE, EJEMPLO Y HERMANA,

EL SEÑOR ES CONTIGO

POR SER DIGNA DE ALABANZA.

LLENA ERES DE GRACIA

POR LO QUE CREÓ TU ENTRAÑA,

Y BENDITA TÚ ERES

ENTRE TODAS LAS MUJERES

QUE EN TODO EL MUNDO HABITARAN.

DIOS TE SALVE, MARÍA,

LUZ, ESTRELLA Y GUARDIANA,

EL SEÑOR ES CONTIGO

Y CON TU PUREZA SANTA.

LLENA ERES DE GRACIA

HIJA DE JOAQUÍN Y ANA,

Y BENDITA TÚ ERES

ENTRE TODAS LAS MUJERES

DE ESTA SEVILLA MARIANA.

DIOS TE SALVE A TÍ, MARÍA,

REINA DE TODAS LAS ALMAS,

EL SEÑOR ES CONTIGO

POR SER MADRE INMACULADA

Y COMO ESTÁS LLENA DE GRACIA

A ESTOS NIÑOS QUE TE ACLAMAN,

YO TE PIDO SIEMPRE GUARDES,

PORQUE EN TUS OJOS DE MADRE

ESTÁ PUESTA SU ESPERANZA.

 

José Luis Muñoz Alonso

16-01-2015

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A vueltas con la “Madrugá”.

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

La de vueltas que se le ha dado a la “Madrugá” desde que al Consejo le ha dado por contar y a todos los cofrades por meternos a diputados mayores de gobierno. Pues seguimos en ello todavía… y lo que nos queda. Y yo no voy a ser menos.

Se habla en estos últimos días de tres soluciones distintas, a probar en tres años, y posteriormente decidir algo ‘definitivo’. Me comentan desde dentro que, con matices a lo publicado, es básicamente lo que se va a proponer el próximo día 30 cuando definitivamente, por este año, se tome una decisión entre el delegado de día y los hermanos mayores. Lunes Santo y Jueves Santo ya han tomado una decisión y parece que los demás días, más que menos, están cercanos a tomarla, aunque ninguna tan complicada y enrevesada como ésta, los demás se han limitado a utilizar el “conteo” para redistribuir tiempos de común acuerdo y algún que otro cambio de recorrido. Ojalá los ejemplos de solidaridad y fraternidad que han presidido las decisiones de los dos días ya resueltos por este año cundieran entre todos.

La jornada que ahora nos ocupa, por lo menos de cara a los cofrades de a pie, parece que, lejos de llegar a acuerdos, no deja de dar vueltas en el “yo, mi, me, conmigo”. Las seis hermandades se sienten las más sacrificadas en la actualidad, ninguna parece estar dispuesta a ceder ni un ápice más de lo cedido hasta hoy por el bien común, nadie se pone en el lugar del de enfrente y en medio “el pacificador”: un delegado de día llamado a ser el que solucione todo y que se ha encontrado con lo que ya le contaron y él no quería terminar de creer. ¿De verdad que la única solución, si se acepta el día 30, es ir cediendo dos a dos durante tres años a ver qué pasa? Ya escribí desde esta manigueta que mi humilde opinión es que hay que buscar soluciones globales más que parches temporales y que, por otro lado, no es tan importante la Campana, que muchas tienen hasta 12 horas o más de recorrido.

Me cuentan de más de un caso de gente extraña a nuestro mundo cofrade que, cuando se les habla de todo esto, no pueden comprender cómo, en el seno de la Iglesia, puede haber corporaciones cuyos representantes luchen por tener más minutos que los demás para lucimiento propio en un determinado punto de la ciudad.

Le dejo hasta la semana que viene para que relea el párrafo anterior y lo madure. Sin prisa.

Miguel Ángel Pérez.

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

No soy yo mucho de personificar en mis entradas de blog en ningún aspecto, positivo o negativo, de nuestra Semana Santa. Como las excepciones existen hoy no tengo más remedio que hacerla.

Miguel Ángel es costalero de Sevilla. Siempre ha tenido claro que su papel es absolutamente secundario: cuando fue músico de su Cristo, cuando ha sido su nazareno, cuando le ha tocado ser capataz y cuando ha ido debajo, de su Cristo y de otros muchos titulares de otras hermandades. Miguel Ángel es cofrade, de cuna. Miguel Ángel es “jartible”, como el que más. Pero por encima de todo Miguel Ángel Pérez es un señor.

Tiene la virtud de escuchar las marchas e imaginar a su Cristo de las Tres Caídas por las calles de Triana y de Sevilla con izquierdos imposibles, “picaítos” emocionantes y “arrancás” de las que parten el alma; hasta tal punto que hoy día no se entendería la forma de andar de este paso de misterio sin la aportación de Miguel Ángel. Su profundo conocimiento de la Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Cristo de las Tres Caídas, de cada una de sus marchas, su imaginación y portentosa visión espacial de lo que va a ocurrir, todo ello unido al profundo cariño que siente por su hermandad y la enorme devoción que profesa a su Cristo, ha hecho que, bajo mi punto de vista, se le haya dado una vuelta de tuerca al estilo que sus predecesores crearon en la calle Pureza.

Miguel Ángel jamás ha sido una voz altisonante, nunca ha hecho nada que no sea aportar, sumar y ayudar. Miguel Ángel, como capataz que también es, siempre practica debajo de los pasos lo que le gustaría que con él practicaran sus hombres. He tenido la oportunidad de compartir muchísimas vivencias con él, desde ver cofradías juntos hasta miles de charlas de nuestras hermandades, desde mesas redondas hasta muchos años en la misma junta de gobierno, y es de esas personas que los demás admiramos por su sencillez, su discreción, su educación y su saber estar, como decía: un señor.

Hoy Miguel Ángel vive, tras casi tres décadas debajo de su Cristo, la de arena. Hoy ya no pertenece a la cuadrilla del Santísimo Cristo de las Tres Caídas. Creo que la forma de salir de la cuadrilla no ha sido la más adecuada. Estoy seguro que una persona que ha dado tanto se merece otra forma de despedirse, pero también estoy seguro que esta próxima “madrugá” volverá a vestir su túnica, estoy seguro que el terciopelo del antifaz acabará mojado en más de una ocasión, estoy seguro que se beberá las lágrimas del alma en otros momentos, y sobre todo, estoy seguro, Miguel Ángel, que tu sitio te lo dará el que has llevado arriba tantos años.

El otro conteo.

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

También desde esta manigueta se ve Twitter, Facebook, Instagram y demás redes sociales, se ven las televisiones locales y se oyen conversaciones de taberna con respecto a nuestras cofradías. ¿Y por qué digo esto? Por que hay algunas cosas que se ponen de moda y no acierto a comprender qué beneficio se obtiene de ellas.

Está de moda entre los cofrades contar los días que faltan para todo lo relacionado con nuestra Semana Santa. Podemos ver y oír fácilmente:
– “Faltan 67 días para el Domingo de Ramos”
– “Solo 10 martes para el Martes Santo”
– “80 días. La cuaresma de la Cuaresma”
– “Cuando estamos a 167 días de una nueva Semana Santa hoy…”
– “Dentro de 15 jueves…” (y una foto de su titular)

Serían muchísimos los casos que podríamos poner como ejemplo. Y yo me pregunto: ¿qué aporta realmente este dato? ¿Qué aporta saber los días que faltan para el Martes Santo 5 meses antes? ¿Realmente interesa o más bien son excusas forzando escribir por escribir, por ser vistos?

Verdaderamente estamos en la era de la comunicación y casi todos sentimos la necesidad de comunicar. En un principio muchos éramos reacios a las redes sociales, a publicar abiertamente fotos privadas y familiares, a abrir nuestra casa al mundo. Cuando hemos ido viendo que los demás lo han ido haciendo y no ha pasado nada -con más o menos recato según los casos- hemos ido publicando cositas, fotos, pensamientos, intimidades… (especialmente curioso es el caso de aquella persona que solo escribe de tres meses en tres meses para poner fotos del gran viaje, escapada, comilona o festejo; incluso los hay que solo escriben en verano para poner fotos de las vacaciones). El abuelo que no tiene Facebook ya es como el que no tiene teléfono y los nietos escriben, por imperativo social, más de 10 tuits diarios, en caso contrario no están en el mundo. Esto da para una tesis, pero para mí, muchas veces, lo que nos lleva es a “hablar por hablar”, a pensar que si ya hace dos días que no hemos puesto nada se nos va a echar de menos o estamos fuera de onda.

Esta reflexión es la principal explicación que le encuentro a este fenómeno del “otro conteo”. También ayuda a ello otra ‘necesidad’ que hemos creado nosotros mismos: el hablar de Semana Santa todos los días del año (jartibles, rancios, petaítos, turutas y demás).

En fin, ya mismo está aquí la Cuaresma, pero muchas veces añoro aquellos tiempos en los que la Semana Santa duraba una semana.

Dos mil quince.

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

El otro día veía un tuit de un sacerdote que decía: “¿Qué le pide usted a 2015? Yo no le pido a 2015, yo le pido a Dios”. Ahí queda eso. Indudablemente no puedo estar más de acuerdo, por lo que, ya puestos, yo también le voy a pedir a Dios.
Le pido a Dios que en 2015 las diputaciones de caridad no se vean privadas de gente como Sonia Gallardo, las Glorias de gente como Juan Martínez Alcalde o los pinceles de gente como Daniel Puch.

Le pido a Dios que en 2015 D. Juan José sea más cofrade y los cofrades seamos más de nuestro arzobispo.

Le pido a Dios que en 2015 las elecciones en nuestras hermandades sean ejemplares y los procesos electorales se lleven con educación y respeto.

Le pido a Dios que en 2015 no les falte trabajo a los talleres de orfebrería, tallado, dorado, bordado y a todas las artesanías relacionadas con nuestra Semana Santa.

Le pido a Dios que en 2015 se muevan los palios.

Le pido a Dios que en 2015 se mejoren y se cumplan los horarios de la Carrera Oficial.

Le pido a Dios que en 2015 se masifiquen las iglesias y capillas en los cultos de regla como hasta ahora viene ocurriendo en los conciertos de marchas procesionales.

Le pido a Dios que en 2015 se llenen los salones multiusos de las casas de hermandad para las charlas formativas como hasta ahora viene ocurriendo para los “ágapes fraternos”.

Le pido a Dios para 2015 que las bolsas de caridad de las hermandades no aminoren la marcha por más que mejorase la situación, que aunque fuese realidad que la crisis se diluyera se siga trabajando al mismo ritmo.

Y por último le pido a Dios para 2015 que todos los cofrades seamos mejores a sus ojos de lo que hemos sido en el 2014, señal de que habremos practicado lo que Él nos enseñó.

¡Feliz año nuevo a todos!

Carreras electorales.

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Casi todo lo referente a la Semana Santa y sus corporaciones, desde hace unos años, ha tomado tal importancia en nuestra ciudad que, en determinados momentos, parece que nos preocupa más que la propia ciudad y lo que a ella le ocurre. Especialmente importantes parecen los temas que, hasta hace poco, eran merecidamente secundarios o simplemente incumbían a la propia hermandad y a nadie más. Las elecciones son un claro ejemplo de esto que digo.

En este año 2015 –que ya tiene apoyada la cruz de guía en la puerta y el primer tramo formado- nos vamos a encontrar con procesos electorales a junta de gobierno en hermandades tan señeras, no citando a todas, como El Amor, La Cena, San Roque, Los Javieres, La Sed, Los Panaderos, El Cristo de Burgos, La Quinta Angustia, El Valle, La Esperanza de Triana, La Carretería o La O. Hay casos, como La Sed o la Esperanza de Triana, en los que hay candidatos a hermano mayor que, bastantes meses antes, han mostrado públicamente su intención de presentarse. Hay otros casos en los que el cabildo de elecciones no es, aún, ni tema de conversación en los corrillos de la propia hermandad o, simplemente, no preocupa. En uno u otro caso, con uno o más candidatos, ya sea hermandad “mediática” o no, lo que verdaderamente pienso es que la educación y el respeto deben premiar ante todo.

Siempre defenderé que en la diversidad está la riqueza de nuestra Semana Santa, pero en este caso la diversidad no debería existir. Ha habido elecciones modélicas y otras que no lo han sido tanto, haciendo mucho daño a nuestras hermandades. En todo proceso electoral debemos respetar a todo aquel hermano que, cumpliendo lo preceptuado en la reglas, desee acceder a hermano mayor o a cualquier otro cargo; los candidatos deben respetar a todos los hermanos de la hermandad, sin colectivos, individualmente, sin favoritismos; los hermanos deben respetar las vidas privadas de los aspirantes a junta de gobierno; todos tenemos deber de respetar y derecho a ser respetados y, sobre todo, la verdadera reina debe ser la educación. Puede que suene a sermón lo que digo –sin ser yo nadie para darlo-, pero hay que recordarlo, parece mentira.
Ojalá que todas las elecciones a junta de gobierno que hay en 2015 sean modélicas y sepamos dar testimonio de lo que verdaderamente somos: corporaciones en el seno de la Iglesia que ya éramos democráticas mucho antes siquiera que en España se normalizara esa palabra.

Hablando de hermandades, hoy nace quien da sentido a nuestra Semana Santa: ¡Feliz Navidad a todos!

Besar tu mano.

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Hoy me detengo en Pureza. Hoy huyo de la opinión del cofrade para abrir el corazón del hijo.
Las calles hace tiempo que lucen con efectos coloristas, tras las ventanas de las casas trianeras se intuyen árboles adornados y belenes, los negocios del barrio desde hace semanas se afanan en hacer atractivos sus escaparates con espumillón y nieve artificial, las madres –hormiguitas- hacen sus reservas en el mercado para estos días, las hermandades llevan meses programando actividades para que nadie se quede sin comida y sin celebración en Navidad… pero hasta que no bajas tú no empieza todo, pero bajas tú y baja la felicidad al suelo de Triana, pero bajas tú y lo llenas todo, pero bajas tú y se acaba el mundo.

Has bajado y la paz diaria de tu Capilla, desde el domingo, ha tornado en jaleo. Uno camina por Pureza y se intuye desde lejos el bullicio en la puerta de tu casa. Grupos de amigos, familias enteras, coros de campanilleros, ancianos con bastón, parejas de novios, jóvenes enchaquetados convierten en un ir y venir sin pausa la calle larga y, ¿sabes?, nunca he visto una cara triste en todas esas personas.

Te han puesto preciosa, y es que es inevitable un gesto sonriente al llegar a la Capilla, porque eso es lo que nos das en estos días, Esperanza, la alegría y la felicidad de verte a nuestra altura como una más, la alegría y la felicidad de rezarte de tú a tú, de no tener que alzar la mirada para buscar la inmensidad de tus ojos, la alegría y la felicidad de saberte madre en unas horas.

Te han puesto preciosa, y ya sabemos, desde que lo dijera mi admirado José María Rubio, que no te hacen falta joyas, ni coronas, ni bordados, ni flores para ser la Reina que eres; pero yo creo que sí que te hacen falta los besos de estos días. Y a nosotros besar tu mano. Simplemente porque para eso viniste a este mundo y para eso te eligió Dios como madre de su Hijo: para hacernos más felices.

Navidad. Caridad.

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Dice el evangelio: “Por eso, cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje. Les aseguro que ellos ya han recibido toda su recompensa. Más bien, cuando des a los necesitados, que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha, para que tu limosna sea en secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.” (Mt 6, 2-4).

Aunque para muchos grandes almacenes la Navidad llega en octubre prácticamente, para nosotros los cofrades, los católicos, los cristianos, llega cuando tiene que llegar. Primero hay que vivir el Adviento -la Cuaresma del Nacimiento de Jesús-, este tiempo preparatorio que desembocará en una de las mayores alegrías de la cristiandad.

Nuestras cofradías, fieles a sus fines, hacen aún un mayor esfuerzo en esta época, en labores sociales y caritativas, hecho que entre los cofrades no pasa desapercibido y pienso que entre los no cofrades tampoco. Y no es cuestión de proclamar a los vientos nuestro trabajo y nuestra ayuda en contra de lo que se nos dice en el evangelio de San Mateo, si no de reconocer un trabajo y una entrega que son dignas de elogio. Se nos exhorta a ser especialmente generosos en Adviento y, sin duda, las hermandades lo somos. Y no solo por las ayudas económicas que se prestan a los más necesitados, si no por la verdadera CARIDAD, con mayúsculas, que se practica con el gesto, con la palabra y con el cariño.

Impresionante ver en días pasados como todas las hermandades se volcaron con el Banco de Alimentos en los distintos supermercados de nuestra ciudad, las caravanas de jóvenes que recaudan miles de kilos de comida, los belenes solidarios, las campañas de recogidas de juguetes, etc., etc., etc.

Sé que nuestras hermandades tienen muchas goteras y defectos, pero lo que no se deja de lado, lo que se hace bien, hay que reconocerlo. Y abogo porque se continúe en esta línea, que tu mano izquierda no se entere de lo que hace la derecha, pero que tu mano derecha no pare de hacer cosas, aunque la crisis se fuera.

Redimensionar la Semana Santa

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Nuestra Semana Santa inevitablemente evoluciona, como todas las cosas, pero los cofrades nos empeñamos en evitar esa evolución en la mayoría de los casos. Somos inmovilistas por naturaleza, porque en nuestras cofradías las cosas ‘se hacen así de toda la vida’ y ya, si hablamos de recorridos, horarios, Carrera Oficial y órdenes de paso… por mis minutos “ma-to”. La Carrera Oficial hace muchos años que es un verdadero problema y un quebradero de cabeza, en eso estamos todos de acuerdo, pero nadie le pone el cascabel al gato, aunque cada uno tiene su propia solución.

Reflexiono desde esta manigueta y pienso que el conteo y un nuevo reparto de tiempos puede ser una solución momentánea -como solemos decir: un parche- pero no un remedio eficaz y acorde a lo que actualmente nuestra Semana Santa demanda, sin que esta opinión reste méritos al arrojo del actual Consejo intentando “cambiar algo”. Creo que no deberíamos tener miedo a buscar nuevas dimensiones en todos los aspectos de la Carrera Oficial (espacio, tiempo, cambios de orden, cambios de día, etc.) y sus alrededores. No conozco aún un estudio serio y pormenorizado con altura de miras, con verdaderas soluciones de futuro y con la idoneidad suficiente como para dejar contento a la mayoría.

Nuestra Semana Santa hay que redimensionarla y dejarse de parches, hay que estudiar a fondo la Carrera Oficial en el contexto actual, hay que medir, contar, probar, hablar… lo que sea necesario para que se encuentre una solución acorde con lo que hoy día se necesita. Que a esta le den 10 minutos y que a aquella se los quiten no nos va a llevar a soluciones efectivas. Con justificaciones y reflexiones serias, estudiadas, argumentadas y consensuadas, yo estoy seguro que muchas hermandades estarían dispuestas a cambiar de día, de orden de paso y de recorrido en beneficio de la mayoría.

¿Tan difícil es? ¿No hay cofrades experimentados dispuestos a estudiar esto? En serio, no me lo creo.

Formación cofrade

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Desde hace unos años se nota la preocupación de la Iglesia sevillana y de muchos cofrades, sobre todo de los mayores, por la calidad de la formación que han recibido los actuales gobernantes de nuestras cofradías, así como la que está recibiendo la juventud que llega con fuerza a ellas. Este tema ha calado tan hondo que el Arzobispado ha creado, dentro del Instituto Superior de Ciencias Religiosas, la Escuela Diocesana de Hermandades y Cofradías “San Fernando”, algo impensable en otras épocas y que no ha dejado indiferente a ningún cofrade, ya que, según consta en la misma “está dirigida a todas la Juntas de Gobierno y a todos los miembros de las Hermandades y Cofradías de nuestra Archidiócesis. De un modo especial (…) a los candidatos a formar parte de las Juntas de Gobierno”. De esta manera se nos está diciendo que es insuficiente la formación existente y que, con obligatoriedad o sin ella (nadie se ha pronunciado sobre esto por más que se diga), a todos nos hace falta ampliarla.

A mí lo que verdaderamente me ha preocupado ha sido la respuesta desconsiderada de la mayoría de los cofrades a la creación de esta Escuela Diocesana, pues verdaderamente creo que es más una herramienta al servicio del crecimiento espiritual y personal que una medida paliativa. También me preocupa que -según me informan desde la dirección del ISCR- solo sean 62 los inscritos al presente curso de la Escuela Diocesana, cuando en la Archidiócesis, en un cálculo estimado, podemos estar hablando de más de 7000 oficiales de junta.

En mis tiempos gran parte de esta formación que hoy añoramos se recibía en casa, de mano de padres y abuelos, otra parte en el colegio y otra en la Iglesia. Hoy día la primera parte, en muchos casos, no existe o no es suficiente; nos conformamos con enseñar a nuestros hijos lo básico, a veces ni insistimos en que recen antes de dormir. La segunda daría para varias entradas de blog y con respecto a la tercera… pienso que hay cursos presenciales de formación cofrade, gratis, de media hora, todos los domingos, en la Parroquia más cercana y a los que hemos dejado de ir.