UN TIEMPO NUEVO

cartel-glorias-2016

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Estamos a las puertas de un tiempo nuevo e ilusionante y no puedo dejar de escribir de ello: llegan las Glorias. Ayer se presentó la Guía de Glorias que desde hace unos 15 años edita el Consejo General de Hermandades y Cofradías, mañana la Virgen de la Cabeza será trasladada desde su sede de San Juan de la Palma hasta la S.M.P.I. Catedral de Sevilla para presidir el Pregón de las Glorias que pronunciará el viernes Antonio García y, a partir de aquí, un rosario de devociones y procesiones que, desde San José Obrero este 1 de mayo, hasta la Virgen del Rocío del Salvador allá en diciembre, nos traerán a nuestras calles la Sevilla más íntima cada fin de semana.

Si siempre defiendo y defenderé –sin que me canse el poder ser repetitivo- que la grandeza de nuestras hermandades está en la diversidad y las Glorias son el más vivo ejemplo de esto, pues no hay dos iguales, ni parecidas siquiera. Cada una tiene su peculiaridad cultual, devocional o simplemente tradicional. Devociones como la Sierra, Montemayor o la Cabeza, trasladadas de pueblos andaluces hasta nuestra ciudad; como la Divina Pastora, la única advocación netamente sevillana; santos titulares de hermandades como el ya nombrado San José Obrero, Santa Lucía, San Hermenegildo, San Onofre, San Antonio de Padua; las Vírgenes del Carmen y las del Rosario, ¡cuánta poesía encierran y qué diferentes cada una de ellas!; devociones tan particulares como el Sagrado Corazón o la Virgen del Mar; Amparo, Candelaria, Reina de Todos los Santos, Valvanera, Nieves, Alegría…

Llega el tiempo de las Glorias, llegan las intimidades más buscadas, el ver una procesión con tranquilidad, sin molestar y sin ser molestado. Llegan los saludos de siempre, los de todos los años, ni mejores ni peores: los de Gloria (todos también de Penitencia).

Disfrutemos de este tiempo nuevo que año a año nos ofrece el calendario sentimental de Sevilla junto al esfuerzo de esos cofrades ejemplares de Gloria, de callada y constante labor impagable. Señoras y señores, se alza el telón: llegan las Glorias.

Anuncios

LA RIQUEZA DEL CRITERIO PROPIO

juntasocios

“Donde todos piensan igual nadie piensa mucho” Unamuno.

 

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Muchas veces hemos comentado desde esta manigueta que uno piensa que en la diversidad está una de las grandes riquezas de las hermandades de Sevilla. Cada hermandad es un mundo, cada una con sus peculiaridades, su idiosincrasia (término tan manido y tan mal usado a veces en nuestras cofradías), de penitencia o de gloria, de capa o de cola, de centro o de barrio, etc.

Sin embargo los dirigentes de las hermandades, las juntas de gobierno, a veces, olvidan la historia y las peculiaridades de su propia corporación y se dejan llevar por modas o por éxitos de otras, copiando formas y maneras de hacer las cosas, que en nada benefician -a mi modo de ver- a este gran valor que poseemos. En otras ocasiones el intentar “pasar a la historia”, el hecho de procurar “dejar huella” en uno o dos mandatos, hace que estos mismos dirigentes caigan en el mismo error, olvidar de donde vienen, y den golpes de timón sin sentido para la consecución de pequeños logros más cercanos a su ego que a los verdaderos fines de la hermandad. También está el miembro de junta que tiene poco bagaje -o más voluntad que otra cosa- y queda maravillado por el primero que llega y, conforme a sus intereses, le cuenta que hay que hacer y de que manera. Todo esto se resume en otra entrada de blog que escribí el año pasado: CONOCER LO QUE UNO CREE

Por eso yo creo en las flores del palio de la Esperanza, en el muñidor de la Mortaja y en sus 18 ciriales, en la procesión de la Virgen del Amparo, en el andar del Gran Poder y en su bolsa de Caridad, en los cohetes a la Pastora de Triana y en el Rosario de la Aurora de la Pastora de San Antonio, en la procesiones de impedidos de las Sacramentales o en la Tómbola de la O. Creo en la riqueza que aporta el criterio propio, siempre dentro de los cánones propios de la historia y tradiciones de las hermandades de Sevilla.

Miremos en nuestra historia, en la de cada hermandad y en la de nuestra Iglesia, antes de tomar decisiones, seguro que saldremos todos ganando.

BIENVENIDA A LA MESURA

IMG_9469

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Analizando con varios amigos algunos aspectos de la pasada Cuaresma y Semana Santa, que para eso está la Feria de Abril, entre otras cosas, llegábamos al consenso de que hay una tendencia general de las hermandades a la mesura, a buscar la proporcionalidad, como reacción a los excesos cometidos hasta ayer mismo (y los que se siguen cometiendo).

Pienso que, por fin, muchos cofrades hemos entendido que nuestra Semana Santa se está desacralizando a pasos agigantados y que se está alejando de sus propios fines y de los de la Iglesia. Parece que poco a poco vamos tomando consciencia de que estamos convirtiendo un culto público en un espectáculo, de que la Cuaresma es imposible vivirla verdaderamente si la llenamos de actos, charlas y conciertos recaudatorios entremezclados con los cultos de regla quitándole a estos la importancia que verdaderamente tienen. Quiero creer que la mesura y la búsqueda del término medio tan deseado se está implantando en la mayoría de las hermandades poco a poco y esto me reconforta.

Un ejemplo claro de esto han sido los horarios en general de la Carrera Oficial y los de la “Madrugá” particularmente: se ha demostrado que hay un término medio en el que no hay que correr desmereciendo a nuestros cortejos centenarios ni tampoco dormirse en los laureles de “revirás” y “chicotás” interminables para el deleite de unos pocos y el sufrimiento del hermano. Las hermandades de negro lo han notado pudiendo hacer unas estaciones de penitencia acordes con su espíritu e idiosincrasia y las de capa han tenido unos grandes beneficiados: sus nazarenos.

Ya comentamos desde esta manigueta en la Cuaresma de 2015 que deberíamos tender a  aquello de: “como decían los clásicos: mesura, proporción y medida”, que esto era lo que creíamos que se debería buscar, que ahí radicaban muchas de las posibilidades de mejora en todos los aspectos y, no solo seguimos creyendo en esto, si no que estamos convencidos que es lo que debe imperar hoy día en la mente de todos los miembros de junta de gobierno de nuestras hermandades.

Quizá nuestro Papa Francisco y, en otro orden de cosas, nuestro Arzobispo hayan tenido mucho que ver en este atisbo de cambio de tendencia de la desproporción a la mesura. Piénsenlo.

Artículo relacionado: MESURA, PROPORCIÓN y MEDIDA

CHIRRIAR

flores

Aquel otoño tuvo lugar una de las mejores noticias: Javi Grado cumplía 18 años y un R 5 amarillo estaba esperando a que aprobase el carné. Por fin no íbamos a depender de nadie para poder ir a Sevilla a disfrutar de las cofradías, aquello que ocupaba gran parte de nuestras vidas.

Aquel coche guarda los sueños de dos jóvenes cofrades que le quemaron dos mecheros de echarle incienso, que se comían los kilómetros tarareando marchas y pegando frenazos y acelerones a compás a las tantas de la madrugada, felices, de vuelta a casa. Buscábamos bares cofrades donde aprender charlando, talleres de artesanos donde nos dejaran observar de cerca maravillas que luego acompañarían a las imágenes, veníamos a ver procesiones de Gloria, ensayos de costaleros…

Pero había una época que era la que más nos gustaba: la Pascua. Vivir el regusto de lo ya vivido, recordar los sueños cumplidos. Veníamos “buscando iglesias”, disfrutábamos de observar sin prisa y sin cortapisas los pasos a medio desmontar. Aprendimos cómo hacerle un pollero nuevo a nuestra Amargura, que existían parihuelas metálicas, el sistema de los varales que mejor se movían, cómo poner unos faldones sin puntillas, mil cosas. Luego unas cervezas, casi siempre en el Urbano o el Azahar, y cuando ya no había tráfico llegaba el deleite: recorrer con el R 5 una y otra vez las mismas calles del centro para oír el chirriar de las ruedas escuchando a Farfán, Morales, Albero, Braña y Abel Moreno antes de volver a la sierra.

No puedo evitar escuchar cada año el chirriar de las ruedas sin acordarme de aquella época, sin acordarme de Javi, sin que aquellos sueños de cofrade se me agolpen en la memoria.

Los sueños se cumplen, y aquello que imaginabas lo tienes en la mano, soñabas pinchar flores en jarras de Villarreal, entre bordados de Juan Manuel y tallas de Guzmán Bejarano, soñabas ponerle color a imágenes de Mesa y Astorga y lo has hecho. Eres un grande, amigo; eres el mejor, hermano. Seguimos disfrutando del chirriar de las ruedas de tu coche.