GLORIAS

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Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Llegan las Glorias. Para muchos “la gloria” es una semana, “sevillanos a la gloria”, faltan X días para “la gloria”. Pues, señores, ahora están aquí las Glorias.

Tesoro sevillano más preciado, devociones de nuestras abuelas, advocaciones del corazón, patrimonios escondidos que descubrir, enseres valiosísimos de los que no se habla todo el año, hermandades de medida justa, amigos y hermanos en torno a una Virgen, procesiones de domingo… Llegan las Glorias, el Rocío, las Vírgenes del Carmen, las Vírgenes del Rosario y las Pastoras. Llegan las patronas de sus barrios, las que sustentaron en un tiempo a las penitenciales, las que empiezan, las que llevan toda la vida, los cortejos justos y la cercanía de la Virgen.

Disfruto de esta época que se nos viene y que, hoy mismo, comienza con el traslado del Simpecado de la Hermandad del Rocío de Sevilla hacia la S.M.P.I. Catedral para presidir el Pregón de las Glorias de mañana. Disfruto de esa cercanía de la Virgen que comentaba, procesiones que nos muestran lo más familiar de nuestras hermandades, barrios engalanados y vecinos afanados en encalar y adecentar fachadas para el día de la Virgen. Disfruto del verdadero placer de contemplar una procesión de Gloria sin masificaciones, sin horarios ni cortejos de a tres, sin prisas, esperando la marcha, adelantando para esperarla en la “revirá” y viendo a las caras de siempre.

Disfruto de pensar, cuando veo a su Virgen en procesión, que esa hermandad con presupuesto “mileurista” no ha abandonado las necesidades de Cáritas de su parroquia, ni al convento de monjitas del barrio, ni al asilo. Disfruto de pensar que con una subvención de una décima parte que las de penitencia sustentan una vida de hermandad y unos cultos humildes pero con el sabor de la verdad.

Llegan las Glorias. Disfrutémoslas pensando en lo que son: Gloria Bendita.

Cortemos por lo sano.

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Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades. Muchas son las cosas que desde esta manigueta he observado, vivido, leído y aprendido en esta Semana Santa de 2015.

Ya han sido numerosos los periodistas, entendidos, cofrades y sevillanos que han escrito sobre lo negativo acontecido en los días santos, por lo que no considero interesante seguir abundando en más de lo mismo. Por este mismo motivo he dejado pasar unos días sin escribir nada, he dejado pasar unos días para mi reflexión personal y para poder tener una cierta perspectiva que me permitiera digerir todo lo vivido. Detesto el oportunismo de escribir sobre lo sucedido pocos días después buscando el aplauso fácil y el asentimiento de los cofrades, sin implicación y con crítica chillona y corralera.

Soluciones. Todos coincidimos en que hay que buscar soluciones y todos coincidimos en que estas no pasan por dos minutos aquí o tres minutos allá. Hemos tocado fondo y la cosa es mucho más grave que el problema horario, abarca muchos más ámbitos que el simple cumplimiento de lo estipulado en el Cabildo de Toma de Horas (que ya ni eso). Hay que hacer algo más, hay que hacer mucho más, hay que llegar mucho más allá. Abundo: todos coincidimos, pero ¿quién le pone el cascabel al gato?

Sin pretensiones de ningún tipo, simplemente la de expresar mis ideas, me atrevo a exponer algo que se me ha ocurrido: cortemos por lo sano. ¿Y si eliminamos la Carrera Oficial? Estudiemos pros y contras -yo lo he hecho, pero lógicamente esto tiene muchas horas y de muchas personas, más preparadas que yo y con potestad para ello-, veamos si es el momento, si es factible, si se pueden modificar la reglas para que cada Hermandad haga Estación de Penitencia al templo principal de su Arciprestazgo; yo creo que se puede vivir sin subvención; creo que se pueden gestionar, supervisar y controlar horarios (ahí estaría el Consejo) para que cada una no haga lo que le venga en gana por su barrio; creo que eliminaríamos las ansias de Catedral de las nuevas hermandades…

En definitiva creo que la Semana Santa está tan sobredimensionada en todos sus sectores que ha llegado el momento de cortar por lo sano, no sé si esta u otra solución (Carrera Oficial desde el inicio de la Avenida a Puerta de Palos, por ejemplo), pero dejemos de tirarnos los trastos a la cabeza a ver quién tiene la culpa y arreglémoslo, por favor.