ESTE AÑO ERA

este año era

Este año era el año en el que el Diputado Mayor de Gobierno había confiado en mí para un puesto nuevo e ilusionante el Lunes Santo. El año del estreno con la túnica negra de cola de la mayor de las niñas. Este año era el que no iba a perderme por nada del mundo al Cerro, que no he visto todavía a Nuestro Padre Jesús de la Humildad en la calle. Era este año cuando la chica iba a estrenarse como nazarena de la Esperanza. Este año tu hijo volvía a tus filas, Madre, después de una madrugada distinta y especial, elegida y vivida de otra manera. Este año era el año que quería ver a la O por el Arenal, la vuelta de Santa Cruz por Mateos Gago, San Roque por Caballerizas, la entrada del Amor… Este año iban a ser 35 viendo la entrada de la Bofetá, no quería perderme a la Mortaja ni tampoco la calle Castilla del Cachorro. Este año terminaríamos de nuevo en el Trini y el remate sería el Resucitado por la Cuesta…

Este año es el de la pandemia. Este año ya es el del Coronavirus, el año que permaneceremos en casa confinados durante la Semana Santa. Este es el año que viviremos la Misa de Palmas en el salón de casa, los oficios y el Triduo Pascual por la tele, la Vigilia… Este año es el que las túnicas se han quedado en el altillo. Este año es el que no habrá Cabildo de Canastillas, ni mudá, ni traslados. Este es el año en que no se montarán los pasos, el año del IVA de las sillas. Este es el año de vivir la Semana Santa más en familia que nunca, tras cumplir el retiro de Cuaresma más verdadero y fructífero que jamás hubiéramos soñado.

Pero este año solo ha venido para reforzar mi fe, para superar la prueba y que te quiera más, Señor. Este es el año en el que has puesto muchas cosas en su sitio y esto va a permitir que las hermandades y los cofrades vivamos una Semana Santa sin pasos en la calle, dedicando nuestro tiempo a otros menesteres que normalmente pasan desapercibidos para muchos y que nos harán crecer como cristianos.

Este año era, este año es.

LA HERMANDAD EN CASA

la hermandad en casa

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

En la mayoría de los títulos rimbombantes y pomposos de nuestras corporaciones aparecen las palabras “Hermandad” y “Cofradía”. Aceptado el varapalo de que no tendremos procesiones en la calle la próxima Semana Santa, y asentada la decisión, ha llegado el momento de la HERMANDAD, olvidándose la cofradía.

En esta época normalmente casi todo es cofradía, reparto de papeletas, “mudás”, priostías llenas de gente, casas de hermandad con un trasiego mayor del habitual, capiroteros… Como decíamos, este año ha llegado el turno de la Cuaresma más de hermandad que nunca y menos de cofradía. Las juntas de gobierno aprendiendo a usar Hangouts u otros programas de vídeoconferencia, los encargados de la comunicación trabajando desde casa para que a los hermanos no les falte contacto, las diputaciones de formación reavivando contenidos, las diputaciones de juventud inventando para aliviar el confinamiento de los peques y las diputaciones de caridad… ¡ay!.. a tope, intentando paliar en lo posible lo que se nos viene encima.

Las casas hermandad están cerradas, sí, pero las líneas telefónicas y la fibra tienen la misma actividad que los pasillos, despachos y cuartitos. El contacto físico ha dado lugar a la vídeo llamada, al correo electrónico, a la web, redes sociales, mensajería, todo vale ahora para estar cerca del hermano. No está el nazareno, el monaguillo, el costalero, ahora está el hermano. Las hermandades están preocupadas porque cada miembro de la misma, en estos duros momentos, la sienta en casa.

Estas son las cosas que nos hacen creer en nuestras hermandades, no los pasos en la calle, por eso seguimos aquí después de siglos. Esta Cuaresma atípica no podrás ir a la casa hermandad, pero tienes a la hermandad en casa.

LA DECISIÓN SALOMÓNICA

la decision salomonica

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

He rezado para que esto no ocurriera, sobre todo por la salud de mi familia, de mis allegados y conocidos, por la salud en el mundo, por que el Señor hiciera a nuestros médicos y dirigentes instrumentos de su amor por nosotros, por todos mis conocidos que gran parte de su economía anual depende de esa semana, pero de manera muy insistente porque no se supendieran nuestras Estaciones de Penitencia. La Semana Santa no, la Semana Santa no se puede suspender nunca, pero nuestros cultos sí, y se han suspendido.

¡Qué pena tengo! “¡Ojú!” Vaya tela… ¡Qué coraje!

¿Cómo va a ser esta Semana Santa, Dios mío? ¿Alguien se la puede imaginar? No me la comparen con la lluvia, que no es lo mismo. La lluvia permite vivir la Cuaresma, y esta Cuaresma, tal y como la conocemos, ha muerto. La lluvia permite ver los pasos en sus iglesias, y no van a estar. La lluvia permite que algunas hermandades hagan Estación de Penitencia, esta pandemia no. Cuando llegue el Domingo de Ramos llevaremos casi un mes en casa metidos… ¿Cuántas veces leemos que una hermandad hace historia por una nimiedad? Esto sí es historia. No somos conscientes, pero el año 2020 es historia de las hermandades sevillanas ya, historia de nuestra Semana Santa.

Una vez encajado el golpe, y ahora que tenemos tiempo, pasa la melancolía y llega la lógica. ¿Y el dinero de las sillas? ¿Y el de las papeletas? ¿Qué va a pasar con los proveedores? Pasión y la Estrella han sido la primeras en anunciar medidas plausibles: que pagará normalmente a sus proveedores la una y que devolverá el dinero de las papeletas a sus hermanos la otra. Particularmente opino que esta situación es sobrevenida y que todos debemos colaborar económicamente. Entiendo que sería un gesto del Consejo devolver la mitad del dinero de las sillas a los abonados y de estos aceptarlo, así las hermandades cobrarían la mitad de la subvención, podrían pagar la mitad a sus proveedores y todas las partes nos sentiríamos partícipes de la más salomónica de las soluciones: soportar entre todos el desastre económico de esta medida que ha sido inevitable. En cuanto a las hermandades que aún cobran la papeleta de sitio aparte de la cuota, entiendo que el importe de esta debiera ser devuelto, pues es una aportación exclusivamente para la Estación de Penitencia, ya que los hermanos que no la hacen no pagan. Otra cosa es que cada hermano voluntariamente decida donar esta aportación o no.

Finalizo mostrando el que, para mí, ha sido hasta ahora el mejor resumen de esta decisión histórica, el que ha publicado hace unos días en Facebook mi hermano en el Santísimo Cristo de la Caridad Francisco Vázquez Perea, que escribe, ante una foto del Evangelio: “Todos los años busqué tus páginas entre las calles de Sevilla. Este año buscaré las calles de Sevilla entre tus páginas”.

EL VIRUS SE CORONA

el vierus se coronaFoto: Javier Rincón

 

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

En el día de ayer una de las principales cadenas de televisión del país, en su informativo de mediodía, aludía a una increíble noticia: Miles de personas totalmente desprotegidas ante el coronavirus acompañaban en su Via Crucis a la Catedral de Sevilla al Cristo de la Salud de la Hermandad de los Gitanos.

Es constatable ya, por otra parte, que hay Juntas de Gobierno preocupadas por mostrar a sus imágenes en besamanos o besapiés y no menos demostrable que existe -de momento parece moderado- un temor a que ciertas medidas que pudiesen venir de organismos gubernamentales pongan en peligro la celebración de la Semana Santa o la manera de celebrarla.

La realidad es que de momento no hay nada de esto, más al contrario, parece que, aunque haya que lamentar ya un fallecido en España, hay buenas noticias sobre los tratamientos que se han aplicado a los infectados cercanos a Sevilla y a nuestro país y a la contención de la propagación del virus.

Empezando por la segunda, realmente pienso que la mayoría de los sevillanos hemos aprendido que, no ya por pandemias y virus coronatorios varios, si no por higiene, debemos hacer el gesto del beso más que posar nuestros labios en la imagen (o en los Evangelios o Libro de Reglas en la Protestación de Fe de nuestra hermandad). Bien es cierto que la variedad es un hecho: hay desde quien solo se persigna, a quien se acerca y hace el gesto del beso, a quien pone su mano en la imagen o libro y se la besa, hasta quien da un beso, con o sin carmín, como se dice ahora: “apretao”. Allá cada cual.

En el caso de la alarma televisiva sin fundamento hablamos de otra cuestión, y es más política que de otra índole. Estamos ya cansados los sevillanos que desde ciertos sectores de la “¿información?” se nos tache siempre de lo mismo. Aprovechan la mínima para volver a dar la imagen de descerebrados con la cabeza roída por el virus de la fe desmedida a las imágenes. Resulta que no nos importan los contagios, los virus, las enfermedades, el trabajo, nada, absolutamente nada, nuestro carácter idólatra está por encima de todo eso.

Cada vez las autoridades civiles son más intervencionistas con nuestra Semana Santa, cada vez tenemos más trabas burocráticas para todo, da incluso la sensación de que ciertos políticos disfrutan y se frotan las manos cada vez que consiguen que las hermandades o los cofrades pierdan algún derecho. Estas “noticias” ofrecidas de esta manera ayudan y mucho a dar una imagen que a algunos conviene de nosotros. Esto si es un virus y aún no tenemos cura para él. Un virus que se corona.

MI CRISTO EN EL ALTAR

mi cristo en el altar

Hoy, en San Andrés, es el segundo día del Quinario. También es Miércoles de Ceniza, con todo lo que ello supone, pero hoy es el segundo día de Quinario y mi Cristo está en el altar.

Sin ninguna pretensión especial llega esta Cuaresma, como casi todas, y con la misma vorágine de actos cofrades de cara a la galería que enturbian los maravillosos cultos de cada Hermandad. En palabras de un magnífico sacerdote, D. Eduardo Martín Clemens, en la carta preparatoria del Quinario que está predicando y que nos dedicaba a los hermanos de Santa Marta en el Boletín número 100: “Saturados de organización, tenemos carencia de ardor apostólico que nos haga remover las montañas para ceder nuestra vida, como José de Arimatea cedió su sepulcro, y albergar el cuerpo de Cristo. Cuerpo, no yacente en estos momentos como esculpió Ortega Bru, y que nos deja a todos conmocionados en la tarde noche del Lunes Santo, sino cuerpo hostia convertido en Eucaristía y del que nos alimentamos como frágiles caminantes”.

Verdaderamente intento tomarme estos días de Quinario como un paréntesis, como un reciclaje anual que me haga centrarme en aquello que creo, que es en Jesús y en su mensaje, en la entrega sin medidas de su Madre y en el ejemplo de sus apóstoles. Intento que cada homilía cale en mí, que no caiga en saco roto lo escuchado en el altar y que posteriormente sea capaz de llevar a cabo mis propósitos de enmienda. Hay que intentarlo.

No por repetitivo el mensaje deja de tener validez: seguimos, cada vez más por cierto, ocupando nuestro tiempo con lo secundario, con lo accesorio, con aquello que, aunque necesario, no es lo importante, y cada vez tenemos menos hueco para Él, para su Madre y la nuestra y para seguir su ejemplo.

Te deseo que en estos días hasta el Domingo de Ramos, en los que tu Cristo o tu Virgen estarán en el altar, te sirvan para escapar de esa saturación organizativa de la que hablaba D. Eduardo y hagan revivir en ti el ardor apostólico del que tanto carecen las numerosas nóminas de nuestras Hermandades.

Ha llegado la Cuaresma y de nuevo son días especiales, muy especiales: está mi Cristo en el altar.

LOS CHALECOS AMARILLOS

los chalecos amarillos

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Con la llegada del fin de semana pasado se han comenzado a ver los primeros efectos de las nuevas normas del CECOP con respecto a los ensayos de costaleros. Diputados mayores rellenando formularios para el Consejo a diestro y siniestro, chalecos amarillos agotados en los chinos, alguna que otra risa de más de un costalero al ver a su capataz con el terno negro cambiado por el fosforito…

Bienvenida sea cualquier medida que llegue para mejorar la seguridad de las personas y los bienes, para salvaguardar vidas y patrimonios, bienvenida sea. Pero cabe hacerse varias preguntas ante esta normativa: ¿Cuántos accidentes ha habido en ensayos de costaleros en la última década? ¿Qué porcentaje representan con respecto al número de ensayos? ¿Es realmente preocupante este ratio como para tomar medidas? Aunque preventivas… ¿son realmente necesarias estas medidas?  ¿Sirven realmente para mejorar algo? Ustedes mismos pueden ir contestando una a una y valorar las diferentes respuestas.

Veía desde casa de un amigo este sábado un ensayo de la cuadrilla del palio de la Esperanza de Triana y los capataces y auxiliares iban perfectamente equipados con sus chalecos amarillos reflectantes, delante y detrás justo de la parihuela, pero alrededor de estos caminaban por la carretera más de 50 personas, por todas partes, sin chaleco, sin protección alguna. Lo primero que se nos ocurre es que… no hace falta ni que lo digamos, ¿verdad?

Quizá el CECOP quiera tener un control de los ensayos que se realizan. Quizá alguien quiera hacer más estadísticas aún de las cosas de nuestra Semana Santa. Quizá la semana esté ya tan exprimida que tengamos que justificarnos con la previa. Realmente no podemos saberlo, pero se nos antoja que la medida de los chalecos amarillos es, cuanto menos, discutible. Y solo hablamos de su utilidad… que si le preguntáramos a más de un capataz…

LOS CINCO SENTIDOS

los cinco sentidos

Hace mucho tiempo -tanto que el Kiosco de las Flores estaba debajo del Puente de Triana-, practicaba una tarde con mi madre el deporte que más le gustaba: pasear por la calle Betis al atardecer.

Una vez hecha la parada obligatoria en el Kiosco, subimos al Puente y cruzamos a Sevilla, hacía una temperatura fantástica y ese día mi madre tenía ganas de volver a Los Remedios por la otra orilla del río. Cuando paseábamos por el Puente comenzamos a oír una banda de cornetas y tambores que ensayaba en el Paseo Marqués de Contadero (cuando a los sevillanos les gustaba que las bandas ensayaran en Cuaresma, ahora molestan a los vecinos) y mi madre me aconsejó que me parara, mirara al río y no hablara, como ella iba a hacer.

Pasados un par de minutos me dijo: “La Semana Santa de Sevilla se puede vivir en cualquier momento y con los cinco sentidos, verás:

¿Ves lo que hay ante tus ojos? El río, la calle Betis, la Torre del Oro, las torres de la Plaza de España a lo lejos, la Giralda, los árboles del Paseo Colón… Sevilla es preciosa, no habrá un lugar más bonito en el mundo ni una manera más bonita de celebrar la Pasión, Muerte y, sobre todo, Resurrección del Señor.

¿Oyes? Una banda ensayando, sonidos de Sevilla, seguro que cuando hemos estado callados tu mente ha volado hasta alguna chicotá, a algún momento vivido, a algún recuerdo de alguna Semana Santa. Siempre se va a identificar la música procesional con Sevilla.

Estás cogido a la baranda del Puente, ¿sientes el frío del metal? Ese frío que tu tacto percibe ahora es como el escalofrío que recorre tu cuerpo cuando cantas la Salve a la Esperanza, rota el alma, con la túnica el Viernes Santo en la Capilla, ¿a qué sí? Como cuando ves al Cristo de las Misericordias y te acuerdas de los abuelos y de dónde te bautizaste, como cuando vas a la Basílica a besarle el pie al Señor, ¿verdad?

Aún perdura en tu boca el sabor de la cerveza y el ‘pescaíto’ frito del Kiosco. Ese es el sabor de la Semana Santa. Para otros será el sabor de la miel y el frito de las torrijas, el bacalao con tomate…  ¿Recuerdas el sabor de los pestiños cuando eras pequeño en la Sacristía de Constantina mientras le poníamos las flores a la Amargura? Pues ese es otro sabor de la Semana Santa, al menos para mí.

¿Hueles? ¿No te llega el olor a azahar? Huele a Semana Santa, como el incienso, como la cera quemada, como cuando entras en una iglesia días después del Domingo de Resurrección y la mezcla del olor de la cera derretida, el incienso impregnado en los ropajes y bordados y las flores mustias hace que una oración ante la Virgen en su palio sea más especial que nunca.

En cualquier momento y en cualquier lugar puedes vivir la Semana Santa a través de tus sentidos, siempre va a ser a través de tus cinco sentidos. Cuando eso ocurra, como ahora, párate, reza y da gracias a Dios por ser sevillano”.

¿RESTAURADORES?

amargura-virgen-pichardo-644x400Foto: J.M. Pichardo – ABC

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Con la reciente restauración de la Virgen de la Amargura se abre, como siempre que una imagen de cierta devoción pasa por este trance, el debate eterno entre detractores y aduladores, entre entendidos y atrevidos, optimistas y pesimistas…

En palabras de su Hermano Mayor la restauración ha sido “una obra maestra”, como así parece que es valorada por la mayoría de los cofrades, según podemos leer en redes sociales y en nuestros numerosos grupos de mensajería. Esto, que no es nada fácil después de lo que los años habían ido depositando en la encarnadura de la Virgen, es un logro muy importante para la Hermandad y para el restaurador, por el que hay que transmitirles la enhorabuena, porque es difícil conseguir este consenso tratándose de una de las mayores devociones de la ciudad.

Aprovechando que este tema está candente surgen todo tipo de conversaciones y comparaciones con restauraciones anteriores y, da la casualidad, que casi todas las equiparaciones se efectúan con imágenes que han seguido el mismo proceso que María Santísima de la Amargura, tras un ennegrecimiento preocupante de la encarnadura, incluso alguna grieta en la misma, la hermandad se decide a intervenir a la imagen y el resultado, aunque de indudable calidad y profesionalidad, cambia tanto la visión a la que los hermanos y devotos estaban acostumbrados que realmente choca en un primer impacto y hace que se dude incluso de la capacitación del restaurador.

¿No se asombran ustedes de que haya algunas imágenes por las que parece que no pasa el tiempo? ¿Nunca se oscurecen? ¿Tienen encarnaduras perfectas? Es mucho más sencillo: hace ya tiempo que estas hermandades establecieron planes de conservación de sus imágenes titulares y cada cierto tiempo pasan “revisión y limpieza”, por lo que no se altera nunca la visión que de ellas tienen sus devotos a la par que su estado es siempre óptimo. Entren en la web de Pedro Manzano, “especialista en conservación y restauración de obras de arte”.

Ya es hora de que nos abonemos a la conservación y vayamos dejando a un lado la restauración. ¿Restauradores?, mejor conservadores.

LA POSTURA DEL COFRADE

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Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Con la proliferación de carteles de la que escribíamos hace unos días, además de los que aprovechan la cercanía de la Cuaresma para lo de siempre, como todos los principios de año últimamente, nos surgen unas tremendas dudas sobre qué postura tomar cuando de opinar, incluso entre amigos, se trata. Nos referimos a opinar de arte, del arte que se estila con respecto a nuestra Semana Santa, a nuestras imágenes, a nuestras devociones.

Indudablemente no somos historiadores del arte, como tampoco somos músicos, por ejemplo, pero sabemos apreciar lo que nos “llega” sonando detrás de un paso y lo que no. ¡Ojo! Detrás de un paso, que hoy día se escuchan más marchas en directo en festivales y conciertos que detrás de los pasos, muchas más. La calidad de la composición, la técnica compositiva, la forma de la marcha… no nos pregunte usted, no sabríamos decirle, pero un día, hace como 12 o 13 años, contemplamos a la Virgen de los Dolores de Santa Cruz volver a su templo por la calle Mateos Gago con la marcha “Santa Cruz” de Marvizón y desde entonces vuela la imaginación a lo más alto cada vez que suenan sus compases.

Pues exactamente lo mismo pasa con el arte, no somos entendidos, pero hay cosas que entran dentro de nuestros esquemas de lo que es la Semana Santa de Sevilla y otras muchas que no. Y nos duele que los cofrades más “progres” tachen de “ofendiditos” a todos aquellos que gustan de conservar las tradiciones y el estilo con el que hemos heredado nuestras hermandades.

Indudablemente hay una corriente vanguardista importante en cuanto a artistas y a concepto de cartel de Semana Santa se refiere, aquellos que tienen su forma de pintar y de expresar el arte más transgresora y más actual. Hay muchos entendidos, historiadores y licenciados defensores de este tipo de pintura, que además se esfuerzan en explicar al resto de mortales -incluso minusvalorándolos a veces- los conceptos, razones y motivos del artista de turno. Pero miren, nosotros somos cofrades, y nos gusta o no nos gusta lo que vemos, y no dudamos que algunos carteles de entre los que se presentan en estos días sean excelsas obras de arte; serán arte, pero no son Semana Santa. Una foto de los cinco nazarenos del Gran Poder arrodillados ante la Macarena en su palio, nos van a perdonar, eso nadie duda que es Semana Santa.

AHORA SON LOS PREMIOS

ahora son los premiosFoto: J.M.Rodríguez Rechi (ABC)

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Esta llegando una nueva moda a las hermandades: los premios.

Esto parecía que era cosa de los programas de radio y televisión exclusivamente (incluso de los que ya no se emiten), de alguna tertulia y alguno más, pero por lo visto cada año, se está poniendo de moda y cada vez son más las hermandades que dan premios. El Consejo también da sus premios.

Que no nos parece mal, oiga, que no es que estemos criticando que se den premios, porque seguro que todos los premiados lo merecen y siempre un reconocimiento es algo que a nadie amarga y deja en buen lugar a quien lo otorga, pero que, como suele ocurrir, es algo que está de moda en nuestra sociedad y, por ende, nuestras hermandades se dejan imbuir por algo que en realidad llevan haciendo toda la vida, reconocer méritos a aquellos cofrades o profesionales ligados al mundo de las cofradías que destacan, pero ahora cambian el formato del reconocimiento a “galadelososcars” y la alfombra roja, para mayor vanagloria y croquetería del personal. Y sobre todo salir en la prensa, claro.

O mucho nos equivocamos o de aquí a poco con esto va a ocurrir como con los carteles o los pregones, habrá tantas entregas de premios como días hay en la Cuaresma.