¡A ESTA ES!

a esta es

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Se presentó el cartel. Este año antes de lo habitual –no sé que tendrá Fitur, como si a nuestra Semana Santa le hiciesen falta más turistas todavía-, pero ya lo tenemos entre nosotros. Vaya por delante que a este maniguetero le gusta, y mucho.

Acierto del Consejo, bajo nuestro punto de vista, retransmitir la presentación por descarga continua (streaming), felicitando desde esta manigueta a Directo Producciones, por muchas cosas, pero sobre todo por su constancia y trabajo. Sabiendo que esto ocurría nos dispusimos a ver la presentación. Tras las palabras iniciales llega el momento y se desliza el damasco rojo. ¡Vaya! Lo primero que se viene a la mente es la Piedad de Murillo, recuerdo de cada visita al Museo. ¡Vaya! ¿Un cuadro de Murillo para anunciar la Semana Santa? Pero… pero.. ¡ese es mi Cristo! Dios mío, ¡es el Cristo de la Caridad! ¡Ohhh! y ¿la Virgen? ¡Anda! Es la Quinta Angustia, la que viste tan requetebién mi amigo Gerardo, vaya… vaya… lo miro, lo remiro… me gusta…

Fernando Vaquero ha hecho un gran cartel. Aquí no entendemos de diagonales barrocas, ni de arte en general; de técnicas pictóricas, ni de pintura en general; no entendemos de formatos, de lienzos, de óleos, pero sí entendemos de pelitos de punta, de emociones, de lo que llega y lo que no, y este cartel nos ha llegado. Enhorabuena al pintor, llevamos desde el sábado escuchando marchas sin parar y ha llegado un año más el espíritu de la Cuaresma (adelantada) a nuestra ciudad.

Ya se habla, se comenta, hay ganas, los amigos quieren charlar de cofradías, en la Hermandad comienzan los movimientos en Priostía, se establecen calendarios de Cuaresma, se huele, se palpa… Fernando Vaquero ha tocado el llamador del corazón, ha hecho que nos pongamos en el palo de la víspera y ha cumplido con lo que se le encargó, que es, ni más ni menos, que decirnos a todos los cofrades con sus pinceles: “¡A esta es!”.

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CUENTAS DE HERMANDADES

cuentas de hermandades

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Cuando a uno le mandan este mensaje por mensajería instantánea al teléfono móvil (he intentado poner “este tuit por WhatsApp”, pero como que no…) la primera reacción es de incredulidad. ¡No puede ser! Seguidamente se acude a la cuenta oficial de la hermandad en cuestión y se comprueba que es cierto, hecho que provoca la apertura de ojos y boca hasta el extremo. Por cierto, la hermandad en cuestión tiene dos cuentas oficiales, una que se usó hasta junio de 2015 y otra creada a partir de noviembre del mismo año, al comprobarlo acudimos a consultar y, efectivamente,  hubo elecciones el 19 de octubre de dicho 2015.

La perplejidad es tal que ni siquiera se ocurren calificativos. Una hermandad que regala hacerse hermano y salir de nazareno por un año… pero… pero… ¡Dios mío! ¿Nunca vamos a dejar de sorprendernos? ¿Cuántos años y tras cuántos hechos llevamos diciendo que hemos perdido el norte? ¿Cuánto tiempo más vamos a seguir diciéndolo? Como decíamos hace unas semanas ¿Nadie hace nada? ¿Todo vale?

Este hecho nos lleva también a varias reflexiones, curiosamente casi todas con la palabra “cuenta” como nexo. La primera, sobre las cuentas de Twitter de las hermandades ya está hecha. Hay otra, que son las cuentas del Diputado Mayor de Gobierno, que teme perder minutos viendo que la nómina de la cofradía baja. Están las cuentas del Mayordomo, que piensa que, si pican 20 a la “oferta”, alguno quedará.

¿Y nadie se da cuenta que si no hay devoción lo demás no cuenta? Hay ciertos episodios en las hermandades que las autoridades deberían tener más en cuenta, pues quizá sea tarde cuando queramos darnos cuenta.

UN PASO DE PALIO

un paso de palio

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Comenzamos el 2019 con la misma cantinela que los últimos años, los mensajes de WhatsApp con el dibujo del niño costalero pero con el año cambiado, la gracieta de que las campanadas que valen son las del muñidor, algún chiste original de este año y, felicitaciones telefónicas aparte, la información cofrade cada vez más venida a menos, con periodistas afirmando que en algunos Besamanos de las Esperanzas las misas dominicales “espantaron” a mucha gente, o con noticias tan destacadas como que un actor secundario recientemente fallecido, conocido por un papel en una serie de TV de hace 20 años, iba a cumplir 25 años de antigüedad en alguna hermandad; o incluso que una concursante de Master Chef Junior  ha mostrado su amor por los titulares de una hermandad…

Muchos cofrades, según apreciamos desde esta manigueta -posición privilegiada- han dejado de consumir ya información cofrade, una consecuencia más del hartazgo generalizado, del que tantas veces (y las que nos quedan) hablamos. Ya no interesa, ya no vende, ya no saben qué noticias sacar a diario para llenar huecos inexistentes, no se habla de Dios en la información sobre nuestra Semana Santa, casi siempre de chismes y detalles irrelevantes, secundarios y hasta absurdos.

Quizá debamos aprovechar que un año nuevo comienza para pedirle a este 2019 que mejoremos en muchas cosas, que busquemos volver a la senda que estamos perdiendo y que es la única válida para no acabar con unas creencias y unas tradiciones seculares, que nos centremos en no perdernos en lo accesorio (aquello que tanto repetimos pero que seguimos haciendo) y que aprovechemos la palabra hermandad para hacerla verdad en todo su precioso significado.

Personalmente, como cofrade, le pido a este 2019, que cuando vea un paso de palio vuelva a recordarme a la Virgen María y que me emocione viéndolo marchar sin reparar en cómo se llama la marcha que suena, si lleva música o no, quien bordó su manto o siquiera en qué día de la Semana estoy. Un paso de palio, que vea a la Virgen en un paso de palio, solo eso.

CUANDO NACE EL SEÑOR

caridad ha nacido

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Acabamos de celebrar el nacimiento de Jesús. Ha nacido el Señor, el Señor de la Caridad, porque en las hermandades de Sevilla celebrar que nace el Señor, la Navidad, es un aliciente más para su inmensa labor caritativa.

Ahora lo celebramos, pero el Señor de la Caridad nace en muchos momentos del año, casi todos los días. Nace el Cristo del Buen Fin cada vez que abre sus puertas el Centro de Estimulación Precoz, nace el Señor de la Sentencia cuando la Macarena es capaz de reunir más de doscientos mil euros para Caridad organizando una corrida de toros, nace el Gran Poder cuando su hermandad inaugura una nueva casa dedicada exclusivamente a su Bolsa de Caridad. El Cristo de las Tres Caídas nace cada día en el Centro de Apoyo Infantil de la Esperanza de Triana, nace el Señor en el Economato Social de las Hermandades del Casco Antiguo o en los 50 años que se cumplen de la Acción Social conjunta de las Hermandades del Lunes Santo. Jesús nace en los corazones de los miles de voluntarios de cada una de las Hermandades que dedican su tiempo a los más necesitados, en la Caridad que se ejerce a través de cada tómbola benéfica, nace el Cristo de la Caridad en las ayudas a proyectos misionales de la Hermandad de Santa Marta, cuando San Esteban consigue aparatología radiológica para el tercer mundo nace el Cristo de la Salud y Buen Viaje, cada vez que el proyecto “Esperanza y Vida” de la O atiende a una madre embarazada vuelve a nacer Nuestro Padre Jesús Nazareno, en cada euro de los casi seis millones que las hermandades dedican anualmente a Caridad nace el Señor. Sería infinito enumerar todas las obras que llevan a cabo las Bolsas de Caridad de las hermandades, pero cada vez que una de ellas se lleva a cabo celebramos que ha nacido el Señor.

Jesucristo nace, y lo viví por suerte de cerca hace tiempo, cuando un hermano mayor recibe una llamada un domingo por la tarde, en plena comida de hermandad, porque una empresa de congelados que cierra no sabe qué hacer con diez mil kilos de carne de ternera, y en menos de media hora están repartidos entre más de quince comedores sociales, conventos y casas de acogida.

Ha nacido el Señor, como nace diariamente en la Caridad de cada una de nuestras hermandades. Ha nacido el Señor de la Caridad: ¡FELICES PASCUAS!

NO TODO VALE

no todo vale

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Hemos visto circular por nuestros teléfonos inteligentes en estos días un video de un “ensayo solidario” con una parihuela de una hermandad granadina, cuyo titular recibe la advocación de Nuestro Padre Jesús Cautivo y que en nombre de dicha hermandad, suponemos, recorrían las calles moviendo la parihuela a los sones una agrupación musical interpretando villancicos. Al mismo tiempo iban subidos en la parihuela un par de chavales disfrazados, uno de Santa Claus y otro de reno, haciendo aspavientos y chicas con huchas alrededor solicitando limosna.

Las reacciones no se han hecho esperar, la mayoría de rechazo, ante esta forma de ejercer la Caridad. Hace ya tiempo que surgió, de otra manera bien distinta, esta idea del ensayo solidario, que a algunos gustó y a otros no tanto, lo que es indudable que en cada sitio (y son muchas las ciudades y poblaciones en las que se realiza, no hay más que teclear en cualquier buscador de la red “ensayo solidario”) se adapta a las maneras y formas del lugar.

Desde esta manigueta pensamos que no todo vale, que no se puede justificar cualquier idea porque el fin sea recaudar dinero para los necesitados, hay ciertas líneas que nuestras hermandades no debieran pasar. Con el debido respeto y consideración a aquellos que dedican su tiempo libre o quitan tiempo a sus obligaciones para ayudar al necesitado, no todo vale si es en nombre de una hermandad. La Caridad (cómo me fastidia lo de acción social) en la hermandad tiene muchas y variadas formas de ejercerse, pero no creo que sea necesario tunear nuestra forma de celebrar el culto público, banalizando la costumbre que heredamos de llevar a nuestras santas imágenes, para ello.

Y para concluir, ¿no tiene esa hermandad un Director Espiritual que oriente a esos jóvenes cual es la mejor manera de ejercer la Caridad cristiana?

EL MUNDO EN SUS MANOS

el mundo en sus manos

Ella es como aquella esposa del marinero que cantaba Isabel Fayos, aquella trianera que despidió a su marido en la zapata “y juró a la eternidad que hasta no verlo llegar no saldría de Triana”.

Aurora vivió siempre en la calle Larga, a dos pasos de la Virgen a la que José María Rubio se refería en 1991, pareciendo que la hubiese definido ella misma, como a la “vecina, hermana y amiga, Mujer Santa de Triana, Virgen de todos los días, de mi parroquia, y mi casa y mi Capilla y la lucha de mi vida cotidiana”. Esto era para Aurora la Virgen de la Esperanza.

Su alegría, desde que se casó, era ese ratito diario de camino a casa, a la vuelta del mercado. Ver a la Virgen, saludar a Fernando el vestidor, charlar con D. José -que era como hablar con un ángel-, pararse con Maruja… Ya ni se acordaba de los años que tenía que ir a San Jacinto a verla, ya era una vecina más, ¡qué vida le había dado a la calle! Por la tarde, cuando se sentaba con sus vecinas más mayores en la puerta, pareciera que la Virgen estaba allí en medio de ellas.

¡Cómo rememoraba ahora esos años constantemente! ¡Cuánta añoranza! Recordar la cara de la Virgen, mirando la foto, ya amarilleada, que presidió su salón desde siempre, era lo único que lograba sacarle una mueca sonriente. Cuando su marinero marchó a las aguas celestiales de la Esperanza, la calle Larga, en plena fiebre del ladrillo, era un hervidero de compras y ventas, de neoempresarios de la construcción ávidos de sacar 10 apartamentos de una casa. Sus hijos la convencieron, ahora que quedaba sola, que lo mejor era vender, comprar en un sitio más tranquilo y además asegurarse su vejez económicamente.

Aurora ya no puede bajar a Sevilla sola, como hacía antes una vez en semana al menos, a ver a la Virgen. Aurora sueña que cada diciembre, a mediados de mes, venga su hijo por ella para pasar la mañana junto a la Virgen, ya no quiere ir a un mercado que no reconoce, ni siquiera pasearse por Pureza, donde no vive nadie de los que conoció; Aurora solo sueña en poner el mundo de nuevo en sus manos, le pide de un diciembre para otro volver al siguiente, imagina ese beso todos los días del año, fantasea con ese rato sentada en la Capilla en el que sus ojos no pueden apartar la vista de la Virgen, recuerda cada saludo esa mañana de los que aún se acuerdan de ella…

Otro dieciocho de diciembre Aurora volverá, con los ojos anegados, a su bajo en Castilleja. Un nuevo año por delante, si la Esperanza quiere, para soñarla, para soñar, sabiendo que Dios le ha permitido una vez más poner el mundo en sus manos.

¡MÍRALA, HIJA MÍA!

mirala hija miaFoto: Hdad. de Santa Marta

 

¡Mírala, hija mía! Es la Virgen, que ha bajado al suelo de Sevilla para que entendamos que Ella también está a nuestra altura, que podemos ser como Ella fue.

¡Mírala! Es bella, ¿verdad? ¡Qué guapa es! Yo me imagino que María, la madre de Jesús, tendría que ser así de guapa, ¿tú no? No dejes de mirarla, rézale, háblale, Ella te escucha, ahora iremos a besarle la mano y la tendremos más cerca que nunca, pero aprovecha este ratito en el banco de la parroquia para decirle lo que te salga del corazón.

¡Mírala, hija mía! Hoy solo hay ojos para Ella. No podría tener otro nombre que el de Virgen de las Penas, ¿qué puede sentir una madre cuando está llevando a su hijo a enterrarlo? Pena es poco, todas las Penas del mundo se conjugan en cada lágrima que ves en su cara, hija. ¿Tú te explicas cómo se puede ser tan guapa incluso llorando? Yo no he conseguido explicarlo aún, pero es algo que enciende mi alma.

Ahora, cuando le beses la mano, mírala unos segundos, no más, pero detente, no le digas nada, solo mírala, hasta el año que viene no la tendrás tan cerca de nuevo, graba su cara en tu mejor recuerdo y cuando el Lunes Santo la acompañes, piensa en Ella, piensa en todo lo que entregó por su hijo, el Cristo de la Caridad que ese mismo día trasladan al Sepulcro, acuérdate de esa cara y rememora todo lo que hemos hablado sobre Ella, te ayudará a ser mejor, a entender a mamá y a todas las madres, a reconocer la entrega infinita, a comprender el “para siempre”, ese concepto que hoy día los jóvenes casi tenéis olvidado, te ayudará, hija, seguro que te ayudará.

Olvídate del mundo unos minutos, solo céntrate en Ella, mírala, rézale, háblale, pídele, agradécele, bésala… hoy solo mírala, hija mía. Mañana serás un poquito mejor persona.

CUANDO LA VIRGEN BAJA

cuando la virgen baja

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Terminó el año litúrgico con el domingo en que la Iglesia ha celebrado la solemnidad de Cristo Rey del Universo y, tras celebrar San Andrés -cuando el mosto vino es- un nuevo Adviento llega a Sevilla.

Primero ha sido la Amargura la que nos ha ofrecido su mano en el presbiterio de San Juan de la Palma para recordarnos las palabras de Rut que constan en su Capilla: “No me llaméis Noemí, esto es hermosa, sino Mara, esto es amarga, porque el Todopoderoso me ha llenado de amargura”.

La Virgen del Subterráneo, Nuestra Señora de las Penas, María Santísima del Rocío, la Virgen de la Cabeza, Madre de Dios de la Palma, María Santísima de la Concepción, la Virgen de Guía, Nuestra Señora del Socorro, Soledad de San Buenaventura, la Virgen de los Ángeles, María Santísima de las Tristezas y las que se me olvidan, llenarán de gozo una festividad de la Inmaculada que a buen seguro será un año más un día repleto de sevillanía, de cariño a la Madre de Dios y de demostración de una religiosidad popular única en el mundo y especial por sus maneras.

Finalmente, justo antes de la Natividad del Señor, llega la expectación del parto de Jesús y son las Esperanzas las que bajan a nuestra altura para que Sevilla se convierta por unos días en belleza sublime, en soñados altares efímeros, en cantos de amor, colas de plegarias y rezos del corazón.

Y es que esta época del año, entre noviembre y diciembre, cuando la Virgen baja, cuando los fríos se hacen realidad, quizá sea una de las que mejor refleje el amor que Sevilla le tiene a la Madre del Redentor y aquello que le hizo merecer el título de “Mariana”.

Cuando la Virgen baja, Sevilla es más Sevilla.

MÁS DE LO MISMO

mas de lo mismo

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

El pasado jueves, tras las elecciones en el Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla, podíamos leer en nuestros teléfonos inteligentes repetidamente una frase: “más de lo mismo”. Aún no sabemos si Vélez será más de lo mismo y ya no podemos saber si la opción de Piñero era más de lo mismo, lo que parece meridianamente claro es que los electores son más de lo mismo.

Hace dos años hubo una opción clara de salir del “más de lo mismo”, nos quedaremos con las ganas de saber qué habría pasado si hubiese salido elegida esta opción, pero antes de las elecciones de 2016 se podría suponer, por muchas razones, que la opción que salió elegida era más de lo mismo, como así fue. Es cierto que la diferencia fue poca, pero la hubo. Si como la mayoría supone, tanto Vélez como Piñero son más de lo mismo, la semana pasada hubo una opción de, al menos, demostrar que las hermandades no querían más de lo mismo, pues el voto en blanco es una opción y solo la eligieron 5 hermanos mayores.

¿A dónde nos lleva esta reflexión? Pues, al menos a este maniguetero, a pensar que donde verdaderamente hay más de lo mismo es en los hermanos mayores, que son los que componen el Consejo, más allá de la Junta Superior elegida o la candidata. Esto nos lleva a creer que estos no votan con la suficiente cordura ni pensando en un programa, una necesidad de cambio, una idea, o simplemente en lo que pueda ser mejor para el conjunto de las hermandades de Sevilla; los hermanos mayores votan por otra serie de razones mucho más banales y que todos sabemos: el interés de su hermandad, porque el delegado que le toque sea más cercano, al que le prometa que su Cristo va al Via Crucis o su Virgen al pregón, al que promete más dinero (aunque después nunca lo cumpla), a la candidatura en la que va uno de su hermandad, al que promete llevar a su hermandad a la Catedral, a este no porque no nombró a mi hermandad en su pregón, a este no porque como sale de nazareno el miércoles no conoce la realidad del día, a este no que lleva de delegado a fulano, que mira lo que dijo hace diez años…

Desde la aprobación de los nuevos estatutos el candidato a presidente elije a su candidatura, por lo que se supone que esta defiende una misma idea, una línea de actuación, es un todo. Mientras los hermanos mayores no entiendan esto y sigan eligiendo su opción por un compromiso personal, un determinado componente de la candidatura, una promesa vacía o un chismorreo, el Consejo, esté quien esté en San Gregorio, seguirá siendo más de lo mismo.

LA MEDIDA HERMANDAD

la medida hermandad

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Si la semana pasada hablábamos del desborde que había producido la Esperanza y del afán de la prensa y los cofrades por cuantificar todo aquello que rodeó una nueva procesión extraordinaria –que no otra extraordinaria más-, esta semana se nos ha ido la mente al desbordamiento que sufren las hermandades en general.

Aquella famosa frase del arquitecto Van der Rohe, y definición del minimalismo, de “menos es más” puede servirnos para resumir aquello que pensamos sobre el momento actual y la medida para la que están hechas y pensadas nuestras hermandades, a todas luces, sobrepasada.

Cuando se plantearon las Reglas para las cofradías, las que actualmente rigen a nuestras corporaciones, basadas en lo que ordena el Código de Derecho Canónico (C.I.C.), seguro que nadie pensó que ni siquiera una de las hermandades de Sevilla pudiese llegar a tener más de 10.000 hermanos y más de 1.000 nazarenos, si se hubiese pensado que esas cifras podrían ser posibles no estarían redactadas en muchos de sus capítulos como lo están. Tampoco se ha estudiado en profundidad una remodelación y actualización de las mismas por parte de la autoridad eclesiástica, pues hay (por ejemplo la admisión de hermanos) reglas obsoletas y, a todas luces, incumplidas en muchísimas ocasiones por inoperatividad.

De la misma manera, la forma de funcionar de las hermandades no está pensada para tan alto número de componentes en la mayoría de los aspectos, ni la ciudad permite tantas y tan numerosas hermandades, y no es solo cuestión de espacio físico (iglesias y capillas, casas de hermandad, carrera oficial, etc.), sino de infraestructuras y voluntariosos dirigentes.

Como en todo (menos en lo verdaderamente importante, ¡qué pena!), se ha desbordado nuestra Semana Santa, ya hace tiempo, también la medida de las hermandades. Se ha sobrepasado la “medida hermandad”, la hermandad ideal, la de la cercanía de los hermanos, la de conocerse, la de saber de los problemas del otro y ayudar, la de rezar juntos, la de verse los domingos en misa, la hermandad en la que una convivencia era una ocasión especial, la de acudir con tiempo a la Capilla y rezar a tu Titular revestido con la túnica… Y no digo que esto no exista, pero cada vez es más difícil. Y no digo que económicamente esté dando unas miras distintas a las hermandades y a sus fines (si le cuentan a mi abuelo que una hermandad va a recaudar para Caridad más de 33 millones de pesetas en una tarde…), que no todo es perjudicial, ¡claro que no!, pero sí es cierto que el fundamento se desvanece entre números y cifras.

Menos es más. La “medida hermandad” está sobrepasada. Este maniguetero se reitera una vez más y sin cansarse por ello: cordura en lo ordinario, por favor.