HERMANDAD Y SOCIEDAD

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Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Y es curioso comprobar que últimamente pasa mucho que, corporaciones con siglos de antigüedad a sus espaldas, no sean capaces de mantener una identidad y una forma de ser única y característica, dejándose imbuir por una sociedad que, precisamente, va perdiendo a pasos agigantados los valores que más han caracterizado a las propias hermandades.

No sabríamos exactamente identificar una razón clara por lo que esto ocurre. Quizá por los propios dirigentes, instalados acaso en su mayoría en una mediocridad alarmante y en una falta de conocimiento y de formación preocupante. Puede ser por el afán de innovar por encima de todas las cosas, sustituyéndolo por lo que debería ser más propio, como la aspiración de conservar y mantener en su esencia lo heredado. A lo mejor se echa de menos un poco de mano dura desde la alta esfera eclesiástica. También puede ser que la proliferación de magnas y extraordinarias esté causando un efecto nocivo para Sevilla, pues son muchos los sevillanos que viven otras realidades y quizá se está dejando de ser el modelo para ser la copia. No es de extrañar que el anhelo de muchos cofrades de vivir de las hermandades esté creando modelos de negocio basados en estas que no estén causando ningún beneficio. Probablemente usted tenga más razones a favor de esta reflexión.

Una cosa es adaptarse a los tiempos, algo que es necesario y bienvenido, y otra muy distante es dejarse llevar por ellos, lo que denota una falta de sensibilidad hacia nuestra historia y hacia nuestros propios antecesores que empieza a preocupar.

No todo lo que se hizo anteriormente estaba bien hecho, pero una trayectoria de siglos no debiera verse truncada por la materialización y la falta de valores de una sociedad que, si la dejamos, acabará fagocitando a nuestras hermandades con todo lo que eso supone.

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DEJAR DE SER Y DEJAR SER

dejar de ser y dejar ser

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Ahora que estamos en época electoral en muchas hermandades y hay cambios de junta de gobierno, me acuerdo con frecuencia de mi abuelo, que habiendo sido hermano mayor de sus dos hermandades, me decía hablando de estos temas: “Cuando uno llega a ser hermano mayor de su hermandad ha llegado a lo máximo que podía ser como hermano, por lo que cuando termina tu mandato lo mejor que puedes hacer es irte a casa y no estorbar”. Mientras más días tacho en el calendario más razón le doy.

Ser hermano mayor de tu hermandad es un honor y una responsabilidad tan grande para un cofrade que cuando llega la oportunidad, al que le llega (que es muy distinto a buscarla), tiene que saber muy bien tener los pies en la tierra e intentar hacerlo lo mejor posible en todos los sentidos, pues es un difícil cometido. Pero si es un honor llegar a ser hermano mayor y difícil desempeñar el cargo, más difícil es aún saber irse.

Hay hermanos mayores que han estropeado magníficos mandatos por una mala gestión en sus últimos días, hay hermanos mayores que cuando dejan de serlo quieren seguir moviendo hilos, hay hermanos mayores que añoran tanto el statu quo que da el cargo que están deseando volverse a presentar, hay hermanos mayores que parece que se agarran a la vara dorada y no quieren soltarla.

Dejar de ser hermano mayor debe ser un descanso placentero, debe ser una retirada con honores. Quien ha sabido ser hermano mayor debe saber dejar de ser hermano mayor y, sobre todo, dejar ser hermano mayor a su sucesor. Si es importante serlo, más importante es dejar de ser y dejar ser.

CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO

con la iglesia hemos topadoTitular de “La Opinión de Málaga” del 18 de junio de 2019

 

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Aunque falsamente atribuida a Don Quijote (pues este dice “Con la iglesia hemos dado, amigo Sancho” al entrar en el Toboso, refiriéndose al edificio desde el que se podrán orientar), la frase que da título a la entrada puede ser la que pronuncie más de un candidato a hermano mayor o teniente de hermano mayor en la Diócesis de Málaga a partir de ahora.

Artículo de La Opinión de Málaga – 18 de junio de 2019

Lo que ya se apuntara en la Archidiócesis de Sevilla, aunque no de manera tan estricta, es ahora una realidad en las nuevas Normas Diocesanas dictadas por el Obispo D. Jesús Catalá y que entran en vigor el próximo 1 de julio: cualquier candidato a estos cargos debe estudiar un curso de 3 años de teología básica. De aquí a 4 años habrá que acreditar que se está cursando y a partir de 2024 es obligatorio tener el título que da la Escuela Teológica San Manuel González. Además de esto esta nuevas normas, como pueden leer en el enlace adjunto, encorsetan otros aspectos de las juntas de gobierno e incluso de los procesos electorales.

Por regla general, cuando se establecen normas es porque el normando en su ego quiere atar en corto al normado o porque el normado se ha colado tanto que hay que atarlo en corto para que no se despendole más aún. En ambos casos suele pasar que quien hace la ley hace la trampa, y ya desde el principio, vemos como el curso puede ser presencial o semipresencial… o sea, que de aquí a tres años quizá lo convaliden con un cursillo de fin de semana o podrían pasar en Málaga de dos candidaturas en casi todas las hermandades a ninguna en ninguna, pues, como pueden leer, las hermandades de Gloria van incluídas.

No podemos saber qué ocurrirá, lógicamente, pero de lo que no hay duda es que la directriz es difícil de cumplir y puede tener muchas consecuencias. Tampoco hay duda que es una realidad la falta de formación manifiesta de muchísimos de los dirigentes de nuestras hermandades y que algo hay que hacer, pero quizá si se animase a los directores espirituales a ser algo más estrictos en su cometido se adelantase más que con este tipo de norma que encorseta e iguala tanto a la hermandad de penitencia de la capital, con miles de hermanos, como a la hermandad de la patrona de un pueblo con mil habitantes.

Con la Iglesia hemos topado. En Málaga ya es una realidad… a ver por donde sigue.

COFRADES CON INTENCIÓN

cofrades con intencion

-¡Pepe! ¿qué tal? Me alegro de oírte.

– ¿Qué tal, Fulano? Mira, te llamaba para comentarte la renovación de tu seguro de hogar. […]

– Perfecto, gracias, todo clarísimo.

– ¿Y la familia, tus niños, qué tal?

– Todo muy bien. Oye, tú que te manejas en este tema de las hermandades más que yo, te quería comentar lo que me ocurrió ayer, que no sé si esto es normal.

– A ver…

– Me llaman al móvil, un número que no conozco, y lo cojo. Una señorita:

  • Buenos días, ¿Fulano de Copas?
  • Si, soy yo. Dígame.
  • Le llamo de la candidatura de Zutano de Bastos, de la hermandad tal, estamos haciendo una encuesta sobre la intención de voto. ¿Usted es hermano, verdad?
  • Soy hermano, si. Pero… ¿intención de voto? ¿en la hermandad? ¿cómo tiene mis datos? Tengo entendido que a otra candidatura para estas mismas elecciones no le han permitido usar el censo, supongo que a la suya tampoco.
  • No sé, señor, a mí me han dado un listado con números de teléfono y nombres para llamar y llamo. Por cierto, tiene usted un hermano que es hermano también, ¿verdad? Es el siguiente de la lista para llamar.
  • Pues llámele, llámele… que verá cómo le cuenta su intención”.

Como tantas veces hemos comentado desde esta manigueta: ¡qué suerte hemos tenido los que hemos conocido otra Semana Santa! Démonos con un canto en los dientes, porque esas hermandades ya no volverán.

LA EMPRESA HERMANDAD

empresa hermandad

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Decíamos hace dos meses que nos leeríamos de nuevo cuando estuviésemos celebrando su Resurrección y aquí estamos, casi en Pentecostés ya, pero leyéndonos de nuevo. Siempre es conveniente alejarse un poco de cuando en cuando, aunque solo sea para mirar las cosas con otra perspectiva, y eso hemos hecho, soltar la manigueta un momento y recorrer la cofradía para observarla desde otros ángulos.

Aún así hemos podido comprobar que desde la manigueta es desde donde mejor se ve, y que cambiará la perspectiva, pero no el objeto observado. Aquello que observamos, nuestras hermandades, las miremos desde donde las miremos, van la mayoría encaminadas a unos derroteros muy alejados de aquellos verdaderos objetivos, ya casi olvidados, para los que fueron creadas y que aún en sus reglas conservan.

La mayoría están convertidas en empresas que gestionan un patrimonio material y cultural y que no saben hacer otra cosa. Muchas obsesionadas con sus “consejos de administración” y que solo piensan en elecciones y en el poder, con verdaderas campañas de marketing casero y mediocre digno de otro ámbito. Otras obsesionadas en convertirse en verdaderas ONG´s afanadas en recaudar de la manera que sea para darle dinero al que lo necesita (fin loable pero con muchos matices). El estado las obliga a registrarse como empresas, las gestionamos como empresas, los hermanos nos obligan y reclaman que funcionemos como empresas, nos empeñamos en darle a las mayordomías categorías de departamentos financieros, en tener empleados, en gestionar recursos, en que una visita a nuestro patrimonio sea rentable, en vender perfumes, sudaderas, abanicos… Incluso hay hermandades que, por vender, venden su medalla al primero que llega, sin comprobar si es hermano o no…

¿Dónde ha quedado la oración? Si, ya, los cultos de Regla se mantienen, ahí no hay crecimiento, ahí no hay excesos, ahí cumplimos… punto. Y con un aprobado “raspao”. ¿Dónde ha quedado la formación? No hay ni una hermandad que innove en esto, que verdaderamente se quiebre la cabeza en formar de manera atractiva a sus hermanos, ni siquiera cuando llegan a la Hermandad. Cuánta imaginación para recaudar, para gestionar recursos, para las campañas electorales, para el merchandising, pero qué poca imaginación para lo que de verdad importa.

Miremos desde donde miremos el camino hacia la empresa hermandad no pensamos que sea el más correcto. No debemos estar muy lejos de una nueva expulsión de los mercaderes del templo. Tiempo al tiempo.

SE ACABÓ

se acabo

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Se acabó, ya no es hora de hablar del Martes Santo. Olvidemos por unas semanas -por una semana- las medidas físicas, los minutos, los metros, dejemos eso a los diputados mayores y nosotros dediquémonos a las medidas del corazón: a disfrutar de la semana de Pasión, a vivir el domingo del pregón, a verla por donde me gusta, a llegar a tiempo a aquella ‘revirá’ que no me pierdo nunca, a esperar a aquella hermandad donde siempre…

Se acabó, ya no es hora de hablar de los hermanos mayores, de su protagonismo y de la ‘política’ cofradiera. Dediquémonos a la política del amor, a nuestros hermanos, a disfrutar del reencuentro con aquel compañero de tramo que solo veo de año en año, a compartir trabajadera y sudor con los que quiero, a ver esa entrada tardía que todos los años veo junto a los mismos amigos…

Se acabó, ya no es hora de webs, libros, revistas, propaganda y merchandising cofrade. Centrémonos en el programa, en disfrutar con nuestros hijos, padres o amigos planeando la jornada, en meter los pies en agua al llegar a casa, en la conversación de las sillas con los vecinos de siempre, en hacer ver a los demás a Dios por las calles…

Vamos a disfrutar de nuestra peculiar manera de conmemorar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo y olvidémonos de lo que la envuelve. Disfruta, vive tu hermandad, haz tu estación de penitencia de manera sincera, acude a los cultos que prescribe nuestra Iglesia, tolera, enseña, reza, aprende, sonríe, ama…

Se acabó la espera. Amigos, ahora sí, esto ya está aquí, disfrutémoslo. Nos vemos de nuevo por esta manigueta cuando estemos celebrando su Resurrección.

EL ROSARIO EN LA MANIGUETA

el rosario colgado en la manigueta

No logro recordar exactamente el año que fue, pero lo que no se me olvida es que ese Domingo de Ramos la Amargura de Constantina, que calza 30 costaleros, salió a Llano del Sol con 28 hombres debajo, sin relevos y con un capataz delante con más miedo que vergüenza. Era con lo que se contaba y había que igualar con oficio, medir con tino las fuerzas, recontar chicotás, rezar en cada levantá, mimar a la gente y siempre de frente, como los valientes… no había otra. Todas las trabajaderas iban llenas excepto la tercera, que solo tenía 3 hombres de 5 necesarios. Llegaba el paso a la Fuente Torricos, unos 20 minutos después de la salida, y el maniguetero de la ‘derecha alante’, con problemas renales y cumpliendo una promesa por la pronta marcha de su hija junto a su Amargura, le dice al capataz:

– “Pepeillo, tengo que irme un momento, por favor, que nadie ocupe mi sitio y cuida que el rosario que he dejado en la manigueta siga ahí hasta que vuelva”…

– “No te preocupes, ¿estás bien?, ¿quieres que le diga a alguien que te acompañe?”

– “No, no… no tardo”.

Media hora más tarde aún no había llegado y pregunto a mi alrededor. Ventura, que iba en el zanco de su manigueta me indica con la mano que me acerque al faldón y me dice: “José Luis está debajo, ha venido con la ropa, me ha pedido que le ayude a fajarse y se ha metido de corriente en la tercera justo antes del hospital”.

No hubo manera de sacarlo de allí. Después de casi 5 minutos intentando convencerlo lo último que me dijo fue: “¡Cómo va a querer la Virgen que a mí me pase nada! ¿No ves que le hago falta? ¿No ves que donde hace falta gente es en la tercera y yo soy de tercera? Además, tío, ¡de corriente en la tercera!, ¡justo debajo de Ella!”

Ese era José Luis, hombre de fe, entregado a Dios, mariano por encima de todo, compañero, padre, esposo, amigo y un trabajador incansable por Constantina. Y este otro maniguetero bloguero de torpes palabras, aún hoy, más aún hoy que ya hace casi un año que él ya ha visto -como dijo una vez- la verdadera cara de la Macarena, llora cuando se acerca un nuevo Domingo de Ramos y recuerda el vaivén de aquel rosario colgado de la manigueta.

EL ABONADO ¿CULPABLE?

el abonado

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Con todo esto del Martes Santo resulta que los abonados de la Carrera Oficial, sin comerlo ni beberlo (¡ejem! -que me entra la tos-), han salido perjudicados. Hay un sector de la sociedad, de los cofrades, que quizá influenciados por cierta prensa, por ciertas opiniones o vaya usted a a saber, entienden que el hecho de que este año el Consejo de Cofradías haya obligado a las Hermandades a circular en sentido obligatorio tiene mucho que ver con las quejas de los abonados, sobre todo de la Campana.

En 2015 la jornada acumuló un retraso de más de 50 minutos, por lo que el palio de Santa Cruz salió de Campana a las 00:25 h. En 2016 se rompió el día por la lluvia y no se puede valorar. En 2017 prácticamente se cuadraron los horarios y el palio de Santa Cruz entró en Sierpes a las 23:40 h y en 2018, en sentido contrario, también se cuadraron, con lo que el palio del Dulce Nombre salió de Campana a las 00:45 h. Los tres años anteriores a 2015 las lluvias afectaron al día y tampoco son valorables. Estos son los datos, incontestables, ahí están las crónicas y los números. Esto nos demuestra que entre un Martes Santo al derecho con retraso y uno al revés sin él hay 20 minutos de diferencia en Campana para el abonado, y que entre uno al derecho sin retrasos y uno al revés sin ellos hay una hora de diferencia. ¿Este es el problema? ¿Por las quejas de los abonados de Campana ha tomado su decisión el Consejo? No me lo creo.

Para empezar no sé cuántos abonados tienen hilo directo con una Junta Superior que gobierna desde diciembre (no se nos olvide esto), pero imagino que ni un 5%. En segundo lugar, poniéndome en el pellejo del gobernante, creo que lo último que se le pasa por la cabeza son los abonados, a los que no solo tiene asegurados, si no que hay más de 8.000 en cola todos los años. ¿Alguien ha visto alguna campaña o grupo de presión a este respecto en contra del Consejo? ¿Dónde se han depositado esas quejas, en la barra de un bar? ¿Dos amigos del presidente? ¿No hay otros dos que estén de acuerdo con el Martes de 2018? Que no, que no me cuadra.

Quizá el error venga del principio, cuando el año pasado, con la boca chica, se le dijo a las hermandades como los del “palermasso”: “Eeenga”. Se les dijo si, pero solo por un año… ¿cómo? ¿Alguien dudó que las hermandades iban a cumplir escrupulosamente? “Eeenga” ¿Alguien dudó que, después de cumplir, este año iban a solicitar lo mismo? “Eeenga” Ya el año pasado todos pensábamos, hasta los gobernantes que asintieron, que este año iba a ser un nuevo problema, pues si se asentía de nuevo saldrían otras jornadas con el mismo acuerdo u otro parecido, y si se negaba lo aceptado el año anterior, además de ser una contradicción enorme (como lo es), causaría todo lo que está causando. Lo de siempre, salgamos del paso y el año que viene Dios dirá (¡Ah!, ¿pero está Dios en todo esto?).

Volviendo a los abonados, es una tremenda casualidad que casi todos -si no todos- los cofrades que acusan a estos de la decisión del Consejo no sean abonados. Y, como diría un sacerdote en una homilía larga: “ya termino”, qué casualidad que estos mismos cofrades casi siempre hablen de manera despectiva de los abonados. Ya otro día hablaremos de ellos. De los abonados, claro.

EL DÍA QUE FUI NICODEMO

el dia que fui nicodemo

“Pepe, tú coges al Cristo”.

Aún resuena el eco de las palabras del Prioste en mi memoria, aún martillea en toda mi alma, una y otra vez: “tú coges al Cristo”… “tú coges al Cristo”…

La iglesia ha quedado vacía y semioscura, hace unos minutos no se cabía y la solemnidad del Culto inundaba las naves de oración y devoción, de callado respeto, de ganas de Ti. En la intimidad de la Capilla, ahora, ese pequeño traslado al sepulcro de tu altar, donde resucitas diariamente para dar vida a tantos que van a admirar tu muerte.

No puedo dejar de mirarte. ¿Por qué estamos solos Tú y yo? ¿Qué tiene tu cuerpo marchito que tanta savia reparte? Resuenan las palabras del Prioste mientras espero el momento de ser tu Nicodemo. La sangre que aún derramas por la comisura de tus labios sin vida, tu nariz afilada, tus ojos entreabiertos. No puedo dejar de mirarte, no es la primera vez, pero nunca te sentí tan cerca.

¿Dos minutos? ¿Tres? Se ha hecho eterna la espera a tu lado, agradeciendo, pidiendo, rezando, pensando, queriendo, sollozando, temiendo, sintiendo… Va a llegar el momento de tocar la carne de Cristo, del Cristo. Cuando parece que ya es la hora, siempre cabe un Padrenuestro, y este, quizá, sea el más singular, pues fue frente a frente de verdad, a tus labios directo. Están todos los míos en mis manos, conmigo van a trasladarte, cuídamelos, protégelos. Si has permitido que hoy sea Nicodemo, haz que sirva, hazme instrumento de tu Amor, dame la palabra exacta en cada momento, habla Tú cuando yo lo haga.

¿Dos segundos? ¿Tres? Te cojo, te siento, mi mente vuela, me va reventar el corazón, dame fuerzas, que no me pueda la responsabilidad, “¡cuidado!”, ¡Dios mío! ¿Ya ha pasado? Te he cogido, te he sentido, tu peso me ha llenado de Ti. Gracias, Señor.

He sido tu Nicodemo, y como hiciste con él, me has dicho, antes de cargar con tu cuerpo inerte al sepulcro:“Te aseguro que el que no nace de nuevo no puede ver el Reino de Dios” (Jn, 3 – 3). Ya, para siempre, habrá una nueva Cuaresma en mi corazón.

HOY, SACA MEDIA HORA

hoy saca media hora

Hoy es Miércoles de Ceniza, amigo, hoy no es un día cualquiera.

No va a ser este maniguetero quien te descubra que nuestra Iglesia y la vivencia diaria del cristianismo están llenas de símbolos, normalmente acompañados de gestos. Uno de ellos es la ceniza y su función está descrita en un importante documento de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, concretamente en el artículo 125 del “Directorio sobre la piedad popular y la liturgia”, donde, en resumidas cuentas, se nos viene a decir que el gesto de cubrirse con la ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad que necesita ser redimida por la misericordia de Dios y que la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal.

Hoy, con la imposición de la ceniza, comienza ese itinerario, ese que para el sevillano no es un camino cualquiera, el del ayuno y la abstinencia, el de la limosna y la generosidad, el camino que nos lleva a la Semana Santa, a la Pasión, Muerte y, sobre todo, a la Resurrección de Jesús. Hoy, cuando amanezca el Señor con la túnica morada de sarga, cuando amanezca la Macarena de hebrea, hoy si podremos decir que el tiempo de la espera ha llegado.

Hoy es día de sacar la túnica, de buscar el capirote, de solicitar la vara o la cruz, día de reparto, de soñar con torrijas, con quinarios y besapiés, con triduos y besamanos, de soñar con ensayos de costaleros, de tocar la baranda fría del puente mientras escuchas en la noche a una banda que ensaya y ensaya. Hoy también es día de acordarse del abuelo cuando le daba a una monja por la calle las mil pesetas que le quedaban en la cartera, cuando no entendías el motivo de no comer carne, cuando mamá y la abuela nos reunían para rezar todos los viernes y eso era señal que la Semana Santa llegaba muy pronto.

Hoy es día de soñar con cofradías, pero antes, hay que sacar media hora, por la mañana, por la tarde, ir a misa a la Parroquia, a la Hermandad, al Convento de al lado de casa, a la Capilla, y que te impongan la ceniza. Hoy busca el gesto, el símbolo, comienza a preparar tu Semana Santa como solo tú sabes, porque, amigo, tú eres sevillano.