TRIANA Y EL RIO

trianayelrio

 

El río no entiende nada,

el río pasa y se queda,

el río mira a Triana,

el río atraca y navega,

el río ríe y se calla,

el río bulle y sosiega.

 

El río no entiende nada,

él solo pasa, y navega,

pero al llegar a Triana,

sin saber de qué manera,

el Guadalquivir no pasa,

el Guadalquivir se queda,

fija sus aguas y aguanta

porque es la orilla trianera

la orilla más mariana,

la que tenía una vega,

la orilla de las dos cavas,

la de la flor y la cera,

la del arte y la zapata,

la de la gracia torera,

la que en la “Señá” Santa Ana

tiene a la mejor abuela,

la que en su hija Esperanza

tiene su santo y su seña,

la de la cara de nácar

de la Salud, su enfermera,

la que al Cachorro cantaba

martinetes con solera,

la de las saetas largas

a su Virgen de la Estrella,

la Triana que de negro

a Pasión y Muerte espera,

la que en una vocal santa,

de expectación alfarera,

reúne todo el amor,

reúne toda la pena.

 

El río no entiende nada,

él solo pasa y navega,

mas cuando el frío se marcha,

al llegar la primavera,

llega la Semana Santa

y el Guadalquivir… se queda:

el río se hace Triana

y sus aguas trianeras.

Anuncios

LO QUE ME DAS

lo que me das 2

Es esta tu semana, Señor. Como centro del misterio permaneces todo el año en tu Capilla, flanqueado por la Virgen de las Penas y el discípulo amado, como centro de ese Traslado al Sepulcro que Luis soñó y que más tarde supo hacer realidad y transformarlo en el sueño de muchos. Nicodemo mira atrás, pero no te mira; José de Arimatea mira abajo, pero no te mira; María Magdalena directamente vuelve su mirada, no mira hacia ti; San Juan mira a la Virgen, la Virgen mira al frente, mas no te mira… parece que nos invitasen a centrar nuestra mirada en ti, en tu todo, en tu cuerpo.

Tu cuerpo lánguido, pálido, inerte, ensabanado; tus ojos entreabiertos, apagados; tus labios marchitos, blanquecinos; esa mano caída… ¡Ay! ¡Cómo duele esa mano caída, Señor! Tus piernas sin vida entre los robustos brazos del fariseo… todo Tú, toda tu muerte, toda tu vida.

Y es esta tu semana porque tu entorno se vacía, todos desparecen para esperarte en tu paso. Tu Capilla es para ti, el Altar de San Andrés es tuyo y ya sí que nuestros ojos son solo para ti. Tus niños, génesis de un Besapiés en el que desde tu paso, ahora sí, todos te miran; tus mayores, que te pueden tener tan cerca esa tarde; la Meditación, oración del corazón en la penumbra de tu Parroquia… y esos días que pasas solo en la Capilla hasta el otro traslado al misterio del Traslado, ese en el que tus jóvenes más jóvenes te tienen tan cerca, Señor. Tu semana, en la que eres solo Tú, en la que eres todo Tú, en la que te acercas a todos, en la que todo nos lo das.

Tú, solo Tú, todo Tú, alimento para nuestra fe, muerte para nuestra vida, esperanza en tu Resurrección, camino a un nuevo Lunes Santo siendo tu luz, tu cruz, tu hermano, tu hijo… lo que me das solo yo lo sé, Señor. Naciste para darte y enseñarnos a dar, Caridad en tu nombre y lema de tu Hermandad. Caridad, dar, darse… Señor de la Caridad ¡cuánto me das! Señor de la Caridad, solo Tú, todo Tú, lo que me das.

LA SOLUCIÓN DE SIEMPRE

la solucion de siempre

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

En días pasados decía el Concejal Delegado de Fiestas Mayores, primero en una entrevista que le hacía Moisés Ruz en “El Programa” de Ondaluz y después también en otra de Pepe Gómez Palas para “El Correo”, que, además de las medidas adoptadas para este año, para 2019 habría que abordar con el Consejo otras soluciones, no solo para la Madrugada, si no globales, por ejemplo, limitar la estación de penitencia a un porcentaje determinado de la nómina de hermanos de cada hermandad. Otra vez el nazareno, el que estorba, la solución de siempre, lo fácil.

Me ha parecido desde que está en el cargo, y me parece, una persona muy sensata el Delegado de Fiestas Mayores, y estamos de acuerdo en que la ciudad es la que es y que nos encontramos en el límite de horarios e itinerarios, en la Madrugada y en algún día más de la Semana Santa, y cierto es que, aunque no en el número en que lo han hecho en las últimas dos décadas, hay hermandades que no paran de crecer en cuanto a sus cortejos se refiere, pero ¿no hay otra solución a estudiar que no sea cortar por lo sano?

Puestos a proponer (que no imponer, lo deja claro) ¿por qué no propone limitar el número de costaleros? ¿Son necesarias dos o tres cuadrillas completas para los recorridos que tenemos? ¿Con menos costaleros se harían las estaciones de penitencia más livianas? ¿Y por qué no limitar el número de músicos? ¿Son necesarios 150 músicos para una banda? ¿Con menos músicos se interpretarían marchas en casi todas las “chicotás”? ¿Con menos marchas se harían las estaciones de penitencia más livianas? ¿Y por qué no limitar el tiempo de paso de los pasos por Campana? Si limitamos a 8-10 minutos el tiempo que un paso puede tardar desde que aparece por O´Donell o Duque hasta que desaparece por Sierpes ¿se ganaría tiempo de paso para los hermanos nazarenos? ¿Serían 9 minutos suficientes para recorrer los 90 metros de los que hablamos con una parada obligatoria? ¿Y por qué no limitar el número de marchas en Carrera Oficial? En definitiva, puestos a limitar, se pueden intentar muchas cosas antes que limitar el número de nazarenos, que debe ser la última solución a nuestro parecer. Algo se ha hecho ya desde el Consejo, limitando los relevos en Carrera Oficial y, parece ser, que intentando que se cumplan los horarios de regreso a los templos.

Nadie que no haya salido de nazareno en una hermandad “de capa”, de corte popular, puede imaginar lo que significa llegar a la Catedral en 4 horas y tardar 8 en volver, más si en estas doce horas incluimos una noche entera. Hay que pedir mesura, y quizá esta no pase por quitar nazarenos sin antes quitar muchos excesos que existen actualmente y que desvirtúan el sentido de nuestras reglas y del espíritu penitencial de las mismas. Lo que nunca va en contra de estas es que salgan el máximo número de hermanos de la Hermandad.

Ya hablábamos de esto desde la manigueta hace poco más de un año, cuando dedicamos el ROMANCE AL NAZARENO, así que ni es nueva nuestra forma de pensar ni tampoco la propuesta, que no es ni más ni menos que la solución fácil, la solución de siempre, y que tendrá que llegar si se sigue creciendo, pero antes de la de siempre nos parece que hay otras muchas probaturas que hacer.