LA CRISIS DEL ARTESANO

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Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Cuando un cofrade de a pie tiene la oportunidad de conocer en profundidad a un artesano que pretende vivir de la Semana Santa se da cuenta de lo dificilísimo que esto último resulta. Hay artistas consagrados en lo suyo que, ahora sí, pueden decir que viven (y algunos muy bien) de trabajar en lo que más les gusta, ya sea bordar, tallar, dorar, esculpir, cincelar, etc. Pero ¿cuánto han pasado hasta llegar aquí?

Las hermandades, como la sociedad, están viviendo una época difícil, y esto hace que cuando hay que restaurar, renovar o engrandecer su patrimonio material, necesariamente o no, lo hagan de muy diversas maneras, hay de todo, como en botica. Hay hermandades que a la luz pública viven un momento esplendoroso y cuando rascas en la mayordomía resulta que cuando le ponen las flores a los pasos para salir en Semana Santa están pagando al florista la Semana Santa del año anterior y le deben un año entero. Hay otras que buscan la gloria puntual de algún hermano mayor o mayordomo que lo fue solo por eso mismo, como algo que conocí hace unos días cuando uno de estos artesanos, de renombre, me contaba que una hermandad había terminado de pagar la corona para la Coronación Canónica de su Virgen cinco años después de ser coronada. Hay hermandades que, por conseguir buen precio –y a mi modo de ver con mal estilo-, piden presupuesto hasta en Teruel, y lanzan a la arena a varios artistas, sobre todo noveles, para que se batan el cobre y se arruinen, casi empezando, por “coger un trabajo en Sevilla”. De los pagarés y talones sin fondo que estos artistas tienen que negociar creo que no hace falta que yo les diga nada. De las hermandades que se embarcan en proyectos fuera de su realidad tampoco, ¿verdad?

Por otro lado, como todo lo relacionado con las hermandades y cofradías, el mundo artístico dependiente de ellas está sobredimensionado. Me refiero que hay en la actualidad una cantidad de artistas muy por encima del mercado que las hermandades son capaces de ofrecer, por lo que existe mucha variedad, sobre todo los que sin conocimientos apenas en la materia se embarcan en proyectos más allá de su currículum y los que malviven de su trabajo por el hecho de ver realizados sus sueños.

A todo esto hay que añadirle, como guinda del pastel, que las hermandades centran sus esfuerzos ahora mismo en otros menesteres, lógicamente, así como las indicaciones en materia económica que la Iglesia de Sevilla sugiere a las mismas.

Entre unas y otros los artesanos que rodean a nuestras hermandades, excepto muy contadas excepciones, están sufriendo una crisis que va más allá de la sufrida por la economía mundial y española y, desgraciadamente, con visos de poco arreglo, incluso con oficios en riesgo de extinción. Una pena.

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CUESTIONAR EL VIA CRUCIS

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Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Hace ya algunos años que se cuestiona en algunos sectores de opinión el Via Crucis de las Cofradías de Sevilla. Los más críticos con el formato de este piadoso culto anual, este año, han tardado bastante poco en intentar remover conciencias y cuestionar, una vez más, todo lo que hacen las hermandades, aprovechando quizá un frío día de febrero o una imagen que, dicen, “tiene poco tirón”.

Partiendo de la base de que todo es mejorable y de que muchos de los que dudan del formato actual viven precisamente de eso, de hacer dudar a los demás sobre todo lo establecido, entiendo que el Via Crucis está perfectamente como está, que no hay mejor día que el primer lunes de Cuaresma, que el sistema de elección es el idóneo, que el público asistente es numeroso, que los cortejos que acompañan a las imágenes son más que dignos y que el culto en sí se desarrolla perfectamente.

Si se trasladase a un sábado o domingo sería un culto más de otra hermandad, además de que se solaparía con muchos de ellos. Entiendo pues como día perfecto el primer lunes de Cuaresma, aún no imbuidos del todo en la misma y el día de la semana que menos cultos hay, por lo que todas las hermandades y sus cofrades pueden asistir (la mayoría celebran quinarios y función –martes a domingo- o triduos y función –jueves a domingo-).

Entiendo que el sistema de elección, queramos o no, es el más lógico, pues todas las hermandades tienen derecho a que su titular presida el Via Crucis y nuestra Semana Santa está estructurada organizativamente en “días”. Cuando ha habido que repetir días, barrios, advocaciones, etc. se ha elegido sin ningún problema, pero es lógico que se intente contentar a todos en una elección anual adjetivada como un premio.

El público asistente al culto es numerosísimo cada año, unos más y otros menos por distintas circunstancias y el público asistente al traslado también es más que aceptable. En cuanto a los cortejos de hermanos que acompañan a las imágenes son más que dignos, dignísimos, jamás soñaron los cofrades que instituyeron este culto en cortejos así, de hecho las imágenes llevan cortejo desde finales del los 80 o principios de los 90, antes sólo iba la imagen en andas (por cierto, felicidades a la Hermandad de la Trinidad, con un cortejo de casi 400 hermanos). No podemos pretender que a las 5 de la tarde de un día laborable esté toda Sevilla en la calle, ni trasladar el acto a un fin de semana solo para ‘que vaya más gente’ al traslado, olvidándonos que lo importante es el culto, que se celebra a las ocho y media de la tarde, una hora normal y lógica. Tampoco elegir todos los años a una imagen ‘con tirón’ solo por el hecho de llenar las calles.

Nuestra Semana Santa es infinitamente diversa y así debe seguir siéndolo, el Via Crucis es el principal culto conjunto de las Hermandades de Sevilla y, a mi modesto entender, una de las señas de identidad de nuestra Cuaresma que debe permanecer como está, pues es bien aceptado y aprovechado por cofrades y Cofradías.

LA HORA DE LOS PROTAGONISTAS

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 Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

 Hoy es Miércoles de Ceniza y por fin ha llegado la hora de los protagonistas. Ya ha llegado la Cuaresma y ya no es necesario que todos los aficionados a la cuenta atrás existentes en las redes sociales hagan más cálculos de días para poner un tuit o un estado. Añoro esa época en la que eran una novedad simpática los cartelitos con los días que quedaban para el Domingo de Ramos en los bares cofrades.

 Hoy comienza la época de la preparación, del ayuno, del intentar ser mejores para llegar al Domingo de Ramos como solo Jesús merece, en las mejores condiciones de conmemorar su pasión, muerte y resurrección (no entiendo eso de desear feliz Cuaresma… ¿feliz es la palabra?). Él y su madre son los protagonistas. Ahora es cuando los músicos deben de dejar de ser los protagonistas, es la hora de que costaleros y capataces eviten el protagonismo, que el Consejo no sea protagonista, que los priostes le den el protagonismo a quien lo tiene, que los vestidores estén a un lado y que abandonen todo protagonismo, que los horarios no tengan protagonismo y solo se acuda a ellos para lo necesario, que los periodistas no sean protagonistas, floristas, tallistas, bordadores, orfebres, doradores, fuera protagonismo. Llegan los cultos, Funciones Principales, Besamanos, Besapiés, Via Crucis, la hora del protagonismo de quien lo tiene de verdad y quien lo debe tener.

 Tú con Él y tú con Ella, frente a frente, no hay más protagonistas. En el Sagrario, en el Altar, en el paso, en las andas, ahí están los protagonistas de nuestra Semana Santa.

 Hoy es Miércoles de Ceniza, vivamos la Cuaresma con fe y démosle el protagonismo a quien lo tiene.

HERMANO COSTALERO

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Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Hace unos días, al entrevistar a un capataz de Sevilla, salía el tema de los costaleros en la tertulia de “El Programa” de Ondaluz TV en la que, como saben, participo. Opiné, y opino, que en muchas hermandades la frase “hermanos costaleros” debería desaparecer y adaptarse a la realidad que hay, o sea, que se busca a un afamado capataz para que traiga a su gente y saque las castañas del fuego, pues con los hermanos la cuadrilla no da para las ‘exigencias’ de un recorrido plagado de excesos, que hoy día es lo que prima, y la hermandad no está dispuesta a otra cosa.

A pesar de ello hoy quiero hablarte a ti, hermano costalero, a ti, al que solo sacas tu cofradía, a ti que sigues existiendo a pesar de modas y modismos.

Tú que sigues impregnado del espíritu de los años 70, tú que no serías capaz de entregar tu esfuerzo si arriba no va el destinatario de tus oraciones, tú que usas costal discreto, tú que no te alteras en tertulias de la gente de abajo, tú que cumples el día de la Estación de Penitencia, tú que no comparas con otros los relevos que te han dado, tú que no acudes al gimnasio para salir debajo de tu Cristo o de tu Virgen, tú que no entras en juegos electorales ni de capataces, porque eres de la hermandad, tú que no hablas debajo del paso, tú que no estás preocupado por el nombre de la marcha que suena, tú que cuando dejes la faja y el costal volverás con tu túnica a tu tramo, tú que nunca has discutido una decisión del capataz; tú, amigo, tú eres digno de alabanza, de elogio y de aplauso.

Hermano costalero, sé que eres callado por naturaleza, pero las hermandades necesitan, más allá de tu ejemplo, tu palabra. Intenta difundir lo que aprendiste en tu hermandad y en tu familia, intenta proclamar tu evangelio, tus ideales, tu verdad. Las hermandades necesitan verdad dentro de ellas y tú eres una de esas verdades. Desgraciadamente la política y los endiosamientos están ganando terreno a la fe y al corazón en las cuadrillas y en los martillos, pero tú sigues ahí, rezando antes de la Estación de Penitencia, pidiéndole que no te falten las fuerzas para llevarle, teniendo presente el rostro de tu devoción en cada chicotá sin verlo, tú sigues ahí, orando con tu esfuerzo, siendo admirado por tu demostración de fe.

Hermano costalero, no faltes nunca, tú eres la verdad de esto.