CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO

con la iglesia hemos topadoTitular de “La Opinión de Málaga” del 18 de junio de 2019

 

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Aunque falsamente atribuida a Don Quijote (pues este dice “Con la iglesia hemos dado, amigo Sancho” al entrar en el Toboso, refiriéndose al edificio desde el que se podrán orientar), la frase que da título a la entrada puede ser la que pronuncie más de un candidato a hermano mayor o teniente de hermano mayor en la Diócesis de Málaga a partir de ahora.

Artículo de La Opinión de Málaga – 18 de junio de 2019

Lo que ya se apuntara en la Archidiócesis de Sevilla, aunque no de manera tan estricta, es ahora una realidad en las nuevas Normas Diocesanas dictadas por el Obispo D. Jesús Catalá y que entran en vigor el próximo 1 de julio: cualquier candidato a estos cargos debe estudiar un curso de 3 años de teología básica. De aquí a 4 años habrá que acreditar que se está cursando y a partir de 2024 es obligatorio tener el título que da la Escuela Teológica San Manuel González. Además de esto esta nuevas normas, como pueden leer en el enlace adjunto, encorsetan otros aspectos de las juntas de gobierno e incluso de los procesos electorales.

Por regla general, cuando se establecen normas es porque el normando en su ego quiere atar en corto al normado o porque el normado se ha colado tanto que hay que atarlo en corto para que no se despendole más aún. En ambos casos suele pasar que quien hace la ley hace la trampa, y ya desde el principio, vemos como el curso puede ser presencial o semipresencial… o sea, que de aquí a tres años quizá lo convaliden con un cursillo de fin de semana o podrían pasar en Málaga de dos candidaturas en casi todas las hermandades a ninguna en ninguna, pues, como pueden leer, las hermandades de Gloria van incluídas.

No podemos saber qué ocurrirá, lógicamente, pero de lo que no hay duda es que la directriz es difícil de cumplir y puede tener muchas consecuencias. Tampoco hay duda que es una realidad la falta de formación manifiesta de muchísimos de los dirigentes de nuestras hermandades y que algo hay que hacer, pero quizá si se animase a los directores espirituales a ser algo más estrictos en su cometido se adelantase más que con este tipo de norma que encorseta e iguala tanto a la hermandad de penitencia de la capital, con miles de hermanos, como a la hermandad de la patrona de un pueblo con mil habitantes.

Con la Iglesia hemos topado. En Málaga ya es una realidad… a ver por donde sigue.

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COFRADES CON INTENCIÓN

cofrades con intencion

-¡Pepe! ¿qué tal? Me alegro de oírte.

– ¿Qué tal, Fulano? Mira, te llamaba para comentarte la renovación de tu seguro de hogar. […]

– Perfecto, gracias, todo clarísimo.

– ¿Y la familia, tus niños, qué tal?

– Todo muy bien. Oye, tú que te manejas en este tema de las hermandades más que yo, te quería comentar lo que me ocurrió ayer, que no sé si esto es normal.

– A ver…

– Me llaman al móvil, un número que no conozco, y lo cojo. Una señorita:

  • Buenos días, ¿Fulano de Copas?
  • Si, soy yo. Dígame.
  • Le llamo de la candidatura de Zutano de Bastos, de la hermandad tal, estamos haciendo una encuesta sobre la intención de voto. ¿Usted es hermano, verdad?
  • Soy hermano, si. Pero… ¿intención de voto? ¿en la hermandad? ¿cómo tiene mis datos? Tengo entendido que a otra candidatura para estas mismas elecciones no le han permitido usar el censo, supongo que a la suya tampoco.
  • No sé, señor, a mí me han dado un listado con números de teléfono y nombres para llamar y llamo. Por cierto, tiene usted un hermano que es hermano también, ¿verdad? Es el siguiente de la lista para llamar.
  • Pues llámele, llámele… que verá cómo le cuenta su intención”.

Como tantas veces hemos comentado desde esta manigueta: ¡qué suerte hemos tenido los que hemos conocido otra Semana Santa! Démonos con un canto en los dientes, porque esas hermandades ya no volverán.

LA EMPRESA HERMANDAD

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Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Decíamos hace dos meses que nos leeríamos de nuevo cuando estuviésemos celebrando su Resurrección y aquí estamos, casi en Pentecostés ya, pero leyéndonos de nuevo. Siempre es conveniente alejarse un poco de cuando en cuando, aunque solo sea para mirar las cosas con otra perspectiva, y eso hemos hecho, soltar la manigueta un momento y recorrer la cofradía para observarla desde otros ángulos.

Aún así hemos podido comprobar que desde la manigueta es desde donde mejor se ve, y que cambiará la perspectiva, pero no el objeto observado. Aquello que observamos, nuestras hermandades, las miremos desde donde las miremos, van la mayoría encaminadas a unos derroteros muy alejados de aquellos verdaderos objetivos, ya casi olvidados, para los que fueron creadas y que aún en sus reglas conservan.

La mayoría están convertidas en empresas que gestionan un patrimonio material y cultural y que no saben hacer otra cosa. Muchas obsesionadas con sus “consejos de administración” y que solo piensan en elecciones y en el poder, con verdaderas campañas de marketing casero y mediocre digno de otro ámbito. Otras obsesionadas en convertirse en verdaderas ONG´s afanadas en recaudar de la manera que sea para darle dinero al que lo necesita (fin loable pero con muchos matices). El estado las obliga a registrarse como empresas, las gestionamos como empresas, los hermanos nos obligan y reclaman que funcionemos como empresas, nos empeñamos en darle a las mayordomías categorías de departamentos financieros, en tener empleados, en gestionar recursos, en que una visita a nuestro patrimonio sea rentable, en vender perfumes, sudaderas, abanicos… Incluso hay hermandades que, por vender, venden su medalla al primero que llega, sin comprobar si es hermano o no…

¿Dónde ha quedado la oración? Si, ya, los cultos de Regla se mantienen, ahí no hay crecimiento, ahí no hay excesos, ahí cumplimos… punto. Y con un aprobado “raspao”. ¿Dónde ha quedado la formación? No hay ni una hermandad que innove en esto, que verdaderamente se quiebre la cabeza en formar de manera atractiva a sus hermanos, ni siquiera cuando llegan a la Hermandad. Cuánta imaginación para recaudar, para gestionar recursos, para las campañas electorales, para el merchandising, pero qué poca imaginación para lo que de verdad importa.

Miremos desde donde miremos el camino hacia la empresa hermandad no pensamos que sea el más correcto. No debemos estar muy lejos de una nueva expulsión de los mercaderes del templo. Tiempo al tiempo.