COSTALEROS ¿HERMANOS?

Costaleros-538x218

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Sigue existiendo entre los cofrades, y es un recurso más de la prensa cuando no tiene temas de actualidad, la manida disyuntiva entre la conveniencia de que los costaleros sean hermanos o no lo sean. Para un servidor este tema está zanjado hace muchos años ya.

Una vez más defiendo desde esta manigueta que en la diversidad está la mayor riqueza de nuestra Semana Santa y, por ende, de nuestras hermandades. De esta manera hay hermandades que no entenderían su estación de penitencia sin una banda contratada y otras que no serían las mismas si no fuesen las propias bandas de la hermandad quienes acompañaran musicalmente a sus titulares. Hay cofradías que se enorgullecen de contratar a los mejores floristas y hay otras que lo hacen porque son los propios hermanos o priostes los que voluntariamente hacen este trabajo. Hay corporaciones que ni dudan en que cada bordado que se haga debe de salir del profesional más cualificado del momento y otras que crean un taller entre los propios hermanos y bordan las piezas más preciadas para el ajuar de sus imágenes. Hay hermandades que tienen bufetes de letrados que las defienden, o que contratan arquitectos para sus necesidades y otras que encuentran entre sus hermanos abogados que hacen su trabajo altruistamente y arquitectos que ejecutan proyectos encantados y sin coste si son para su hermandad. Podríamos poner muchos ejemplos más.

El hermano costalero es una figura con tan solo 45 años de antigüedad, surgida de un movimiento juvenil en torno a las cofradías que suplió a los que de manera profesional o asalariada suponían un coste para las maltrechas mayordomías de los años 60-70. Esto no se nos debe olvidar, pues como en los anteriores ejemplos, lo que se hizo fue buscar entre los hermanos a aquellos que estuviesen dispuestos a realizar un oficio remunerado de manera gratuita, incluso pagando su papeleta de sitio. Tanto se extendió la idea que ha acabado por terminar con el oficio, siendo la hermandad de Santa Marta la única que oficialmente contrata y remunera a capataz y costaleros.

Decía que este tema hace tiempo que está zanjado para mí porque entiendo a las hermandades que contratan costaleros, entiendo a aquellas que nombran a un capataz y le dan la libertad de elegir a su cuadrilla, entiendo a aquellas que hacen lo propio pero instan al capataz a que tenga preferencia por el hermano y entiendo a aquellas que exigen que sus costaleros sean hermanos. Cada cual debe ser consecuente con sus posibilidades y su idiosincrasia. Todas estas maneras de entender la cuadrilla pueden coexistir sin que ninguna sea mejor que la otra de manera taxativa, si no la más adecuada a cada cofradía.

Aún así sigo pensando de la misma manera que lo hacía Enrique Esquivias en su Pregón de Semana Santa de Sevilla del año 2007: “… porque hubo un tiempo en que los hermanos elegían a su Junta de Gobierno, la Junta al capataz y el capataz a sus costaleros y cada cual sabía perfectamente donde empezaba y donde terminaba su tarea; y aquello no era autoritarismo sino orden y sentido común.”

Anuncios

EL PRIMER CORPUS

el primer corpus

Como ocurre anualmente, cuando llega la celebración del Corpus Christi, se vuelven a llenar páginas y páginas con opiniones, soluciones y predicciones sobre la procesión que organiza el Cabildo Catedral el jueves previo a la festividad litúrgica.

Entre las lecturas de estas páginas de las que hablaba, opiniones de amigos y cofrades y conversaciones de chat de teléfono inteligente, un sacerdote, de repente, en un culto eucarístico, me hizo olvidar todo esto y recordar la verdad de lo que celebramos, porque, reconozcámoslo, nos perdemos demasiadas veces en el envoltorio y olvidamos el verdadero regalo.

Este sacerdote desde que, con pocos años de ministerio, predicara un Triduo a la Divina Pastora de Triana, es de los que me gusta escuchar. Siempre acierta, siempre sabe a quien habla, desde donde y cómo ha de hacerlo, original en sus exposiciones llega a lo más hondo y siempre te queda algo de lo que predica, siempre. Y me trasladó a Ein Karem…

Ein Karem (Ain Karim) es una pequeña ciudad de Judea situada en la montaña a unos 3 km de Jerusalén. Allí vivía Isabel, la prima de la Virgen, y allí nació San Juan Bautista, su hijo. Allí tuvo lugar la Visitación y es, hoy día, un lugar precioso y pintoresco. ¡Cuántas gracias doy a Dios por haberme permitido conocerlo! Allí está la Iglesia de San Juan Bautista, donde se dice que nació el primo de Jesús y donde Zacarías, su padre, al nacer su hijo pronunciaba una oración de acción de gracias que allí consta en innumerables idiomas: el Benedictus (Lc 1, 68-79). Entre esta Iglesia y la de la Visitación está la Fuente de la Virgen, un manantial que dio nombre al pueblo (Ein Karem significa manantial del viñedo) y donde se dice que María paró a beber y descansar antes de subir la colina donde se encontraba Isabel y donde hoy está la Iglesia de la Visitación, lugar en el que también podemos ver en sus muros el Magnificat en bastantes idiomas y que llama la atención por su originalidad.

Y allí, en el lugar que hoy día se levanta la Iglesia de la Visitación, decía este sacerdote que terminó la primera procesión del Corpus Christi, que comenzó 4 o 5 días antes cuando María salió de Nazareth para visitar a su prima Isabel recorriendo casi 150 km. Y nosotros perdidos enmendando distancias, pasos, bandas y cortejos.

 

 

 

SABER Y GANAR

saberyganar

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Aunque en este caso no vaya a hablar de una hermandad, sí creo que mi reflexión tiene que ver, y mucho, con las hermandades sevillanas. Hay un refrán que mi abuela Adela repetía a menudo (entre los muchos que usaba a diario) y este es: “el dinero y los cojo… son para las ocasiones”, y me viene al pelo para hablar de Fray Juan Dobado y los carmelitas de la calle Rioja.

Por los comentarios de amigos y conocidos y por lo expresado en redes sociales, creo que estamos todos de acuerdo (o casi todos) en que el pasado sábado Sevilla pudo disfrutar de una magnífica procesión extraordinaria de rogativas del impresionante Cristo de los Desamparados de Montañés. Más allá de detalles como las circunstancias que obligaban a la altura del Cristo, la conveniencia de la fecha o del tambor destemplado, creo que todo estaba rodeado de un buen gusto exquisito: la elección del paso, las flores, el repertorio, el itinerario, el respeto al horario fijado, capataces y cuadrilla, banda… todo, absolutamente todo, como se dice hoy, en un nivel ‘top’. Esto lo hace el que sabe, no hay más.

Supongo que habrán escuchado alguna homilía a Fray Juan Dobado en algún culto de los muchos que ya ha predicado para nuestras hermandades, y estarán de acuerdo conmigo que su preparación y formación es envidiable, además de su clarividencia y su elocuencia. Si además los que le rodean acompañan, no está sujeto a normas que encorseten sus decisiones y sabe usar el dinero y todo lo demás con criterio y solo en las ocasiones, pues el resultado es el que es, el mismo que la Coronación Canónica de la Virgen del Carmen, que la procesión anual de la otra Virgen o que tantas y tantas cosas salidas del Santo Ángel en los últimos años: la aquiescencia y admiración de la mayoría de cofrades.

Y es que, como decía, creo que no hay más: formación, conocimiento, criterio y ganas de transmitir con firmeza y sin aditivos la unción que derrochan nuestras imágenes mediante un culto público, a nuestra manera, sin inventos. Pero para eso hay que saber.

LA CALLE DE LA VIRGEN

lacalledelavirgen

¡Qué falta hace cada año tu procesión! Fe pura, sin aditivos; cariño sin medida a la Virgen, sin aditamentos; rezos del alma, a la manera sevillana; muestra sin par de fervor; sin dobleces. Y en el centro de todo esto, la Virgen tiene una calle que es la calle de la Virgen.

En esa calle se resume todo el cariño que el barrio le tiene, toda la guapura que desprende su cara, toda la bondad que tienen sus hijos, toda la gentileza de los frailes, toda la emoción de los cantes de su coro, toda la dulzura con la que los corazones desbordados de amor de sus hermanos la tratan, toda la delicadeza de las manos de Antonio en cada pliegue de su ropa, todo el arte que emana de la colocación de su sombrero.

Hace casi 30 años que los conozco, son los mismos: en el patio, en el coro, en la junta, delante y debajo del paso, en la romería de Cantillana, en la Función de Triana… no son del Consejo, no reciben subvenciones ni se preocupan de esas cosas, no asisten a reuniones burocráticas, sus reuniones son en el patio los días de novena, en la tómbola, en el Besamanos, en los ensayos del coro, en las celebraciones sacramentales de sus hermanos-amigos-compadres, donde haya una hermandad con su misma advocación… Toda una vida reunidos entorno a Ella se resume en la media hora de la calle de la Virgen.

Allí se desborda el gozo. Le tiran cohetes, le echan pétalos, le gritan piropos de fervor enardecido; allí le canta Enrique, allí te encuentras a los de siempre, allí llevan los padres a los hijos para que aprendan a querer a la Virgen. Allí no hay horarios ni itinerarios, no hay minutos ni relojes; allí todos son flores, en cadenetas, en su paso, despetaladas; allí todo es música, en la banda, en las sevillanas, en las palmas, en los vítores; allí todo es cielo, en la luna que se asoma, en los fogonazos de los fuegos, en las sonrisas de sus hijos, en mirarle a la cara y encontrar la eternidad rodeado de tanta tierra.

Manuel Mateos, Antonio Machín… ¡qué más da! Es la calle de la Virgen. Gloria pura sevillana. La Gloria misma.