NOVIEMBRE DE LUTO

luto

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Llega el mes de noviembre y con él la época de la año en la que más recordamos a nuestros difuntos, ya que el día 2 del mes es el día que el santoral dedica a los que nos precedieron en la fe.

Intentábamos explicar esto a nuestras hijas el otro día inculcándoles en lo posible la costumbre que tenemos los católicos de recordar a los que ya no están con nosotros y han recibido cristiana sepultura. La visita a los cementerios y adecentamiento de las tumbas, las misas dedicadas a los difuntos y a las ánimas benditas del purgatorio que cada hermandad hace en este mes, cómo se visten de luto las vírgenes…

Nos detuvimos un poco en esta última cuestión, analizando, en una interesante conversación para sus edades, la evolución que esta costumbre había ido teniendo hasta convertirse en la actualidad casi en un concurso de vestidores. Ahora es cuando los medios fotografían a todas las Vírgenes y las exponen cual show (¿por qué no se hace en otra época o tiempo litúrgico excepto en Cuaresma?), es ahora cuando las priostías y los vestidores (¿por qué no hay vestidoras?) se permiten más licencias en los tocados y atuendos de nuestras devociones marianas y ahora el capilleo más friqui sale por la tarde a visitar iglesias y capillas para ver cómo están vestidas nuestras Vírgenes.

Retomamos el tema principal de la conversación explicando la costumbre que mantenemos en los cabildos y cultos de hermandad de finalizar con una oración por nuestros hermanos difuntos, de acordarnos de ellos siempre en la oración de los fieles y en los cultos semanales y de la importancia que tiene para nosotros no olvidar a todos los que han hecho de la iglesia y de las devociones que heredamos lo que hoy día son. También ahondamos en que es una manera de recordarnos que lo importante no somos las personas, si no las instituciones a las que pertenecemos, que son las que permanecen.

La verdad que fue una interesantísima charla y la entendimos como muy enriquecedora, para ellas por su aprendizaje y para nosotros por todo lo demás que pueden suponer. Por cierto, la conversación la comenzaron ellas recordándonos aquello de las calabazas, los disfraces, los caramelos y el “truco o trato”.

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MADRUGÁ: TAMBIÉN TENGO UN PLAN

madruga

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Han sido muchas “madrugás” las que he vivido de nazareno, 24 de ellas con responsabilidad en la diputación mayor de gobierno de mi Hermandad de la Esperanza de Triana (1990 a 1994 diputado de tramo, 1995 a 1999 enlace –tres tramos- y 2000 a 2013 diputado general del cortejo de la Santísima Virgen). También soy nazareno de negro desde hace muchos años en otro día de nuestra Semana Santa. Esto no me da ningún derecho, pero sí cierta experiencia, además de mi propio interés y estudio sobre el particular, para hablar de horarios, recorridos, maneras de discurrir y demás circunstancias de las cofradías que componen la nómina de la madrugada del Viernes Santo. Como cualquier otro cofrade con cierto bagaje, no más.

Nuestra solución para la “Madrugá” tiene una premisa fundamental para llevarla a cabo, como todas las demás que se hayan estudiado, se estudian y se estudiarán: que las seis hermandades, personalizadas en sus máximos representantes, junto a la junta superior del Consejo, celebren una barbacoa un domingo no muy lejano, con señoras e hijos (no hay ninguna mujer entre estas 10 personas a las que nos referimos), y hagan piña, causa común, hermanamiento, unan lazos solidarios, entiendan el bien de todos como el propio, miren al prójimo como a sí mismos y de una puñetera vez se den cuenta que la solución verdadera la tienen ellos, nadie más. Sin esto, todo lo demás que hablemos es baladí.

Según lo ya estudiado, lo ya medido y lo ya vivido, se puede concluir que el problema fundamental o único es de tiempo de paso por carrera en algunas hermandades con demasiado crecimiento. Cuando las hermandades no cumplen sus horarios surgen otros problemas secundarios o satélites, como los encuentros en cruces de calles. Y poco más. ¿No?

Los horarios están fijados para que la Esperanza de Triana, entrando a su hora en Campana (siempre que llegue por Rioja-Velázquez), no ocupe el cruce de Zaragoza-San Pablo a Gravina a la hora que el Gran Poder debe pasar por allí. El problema viene si, como es habitual, la entrada de la cofradía trianera en Carrera Oficial se ve retrasada. Además del propio retraso, al estar el Calvario entrando también, la Cruz de Guía debe esperar en el cruce Velázquez-O´Donell y no en el palquillo, con lo que pierde unos 60 metros. De la misma manera, si todo va en hora, Los Gitanos no tienen por qué ocupar la esquina de Laraña-Orfila cuando la Macarena llega allí desde Cuna.

Si analizamos los tiempos de las últimas madrugadas vemos como El Silencio casi siempre deja unos 5 minutos de adelanto, minutos que el Gran Poder aprovecha y utiliza, entrando la Cruz de Guía de la Macarena a su hora en Campana. La cofradía más numerosa de la Semana Santa de Sevilla utiliza sus 90 minutos y normalmente entre 14 y 20 más, origen de los problemas posteriores. El Calvario utiliza su media hora, pase lo que pase y vaya la noche como vaya, La Esperanza de Triana tampoco tiene capacidad para transcurrir por Campana en los 65 minutos que tiene asignados, dejando un retraso (acumulado al de La Macarena) de entre 8 y 16 minutos. Los Gitanos suelen utilizar más de los 60 minutos que tienen asignados, pero como ya no influyen en ninguna otra cofradía no se suelen tener en cuenta.

Si analizamos un poco las últimas entradas en Campana de los pasos de las hermandades de capa podremos comprobar como el paso del Santísimo Cristo de las Tres Caídas es el que suele tardar menos tiempo (8-11 minutos), hablamos desde que se levanta el paso en el palquillo hasta que el último músico entra en Sierpes –hora que toma el Consejo-. El palio de Nuestra Señora de la Esperanza (Macarena) y el paso de Nuestro Padre Jesús de la Salud son los que suelen emplear más tiempo (12-16 minutos). De la misma manera, según los datos ofrecidos por el “Plan Nieto”, estas que ofrecemos a continuación son las cifras de nazarenos por minuto según la media de los conteos de 2014 y 2015. Solo se observan aquí nazarenos (nazarenos y penitentes), no cortejos completos, entendiendo que el resto del cortejo se puede reducir si cada hermandad lo estima conveniente.

NAZARENOS MINUTOS NAZ/MIN
SILENCIO

988

30

32,9

GRAN PODER

1.992

70

28,5

MACARENA

2.482

90

27,6

CALVARIO

527

30

17,6

ESPERANZA T.

1.760

65

27,1

GITANOS

1.486

60

24,8

TOTAL

9.235

345

Lo que más nos llama la atención es la velocidad lentísima de El Calvario con respecto a las demás (17 nazarenos al minuto), pues, por ejemplo, El Silencio tiene que doblar la velocidad de su cortejo con respecto a El Calvario (casi 33 nazarenos al minuto).

Bien, una vez analizado el principal problema y los datos que nos sirven para poder atajarlo estamos en situación de poder tomar alguna decisión para buscar una solución no drástica, lo más equitativa posible y alterando lo que actualmente existe lo mínimo que se pueda. Añadimos a lo ya expuesto que se da por hecho, en casi todo lo propuesto hasta ahora, la ampliación horaria de la jornada en unos minutos por delante y otros por detrás, opción que utilizaremos.

Primera medida: Limitar el tiempo de paso por la Plaza de la Campana, para todos los pasos, a 8 minutos como máximo (desde que se levanta el paso en el palquillo hasta que el último músico entra en Sierpes). Solo con esta medida las hermandades de capa emplearían entre 5 y 15 minutos menos –según el caso- en pasar. Esta medida se puede hacer extensiva al resto de los días y, si se analiza bien, es un tiempo absolutamente lógico de paso. Cuando se implantó la medida de arriar los pasos en el palquillo obligatoriamente tuvo sus detractores y sus defensores, hoy día es aceptada con normalidad.

Segunda medida: La Esperanza de Triana debe llegar a la Campana por Rioja-Velázquez, pues los 70 m. de diferencia existentes con respecto a Murillo-O’Donell son fundamentales para que dicha cofradía libere lo antes posible el cruce San Pablo-Zaragoza-Gravina. El pasado año 2015 se comprobó perfectamente que si la hermandad trianera hubiese contado con esos metros El Gran Poder no hubiese sufrido parón alguno, aún con el retraso que existía en ese momento en Campana.

Tercera medida: Aumentar el tiempo de paso total de la jornada en 20 minutos, 10 por delante y 10 por detrás. Como ya hemos comentado esto no provocaría ningún conflicto ni con el Jueves Santo ni con el Cabildo Catedral, por lo que sería totalmente factible según se ha indicado en propuestas anteriores.

Cuarta medida: Repartir los tiempos de paso de manera equitativa y en igualdad entre las hermandades de negro por un lado y de capa por otro, entendiendo la distinta idiosincrasia de unas y otras y atendiendo a los cortejos musicales de las segundas. De manera que quedaría de la siguiente forma:

NAZARENOS MINUTOS NAZ/MIN ENTR. CAMP. VAR. MIN.
SILENCIO

988

37 26,7 1:15

+ 7

GRAN PODER

1.992

75 26,6 1:52

+ 5

MACARENA

2.482

100 24,8 3:07

+ 10

CALVARIO

527

20 26,4 4:47

– 10

ESPERANZA T.

1.760

73 24,1 5:07

+ 8

GITANOS

1.486

60 24,8 6:20

0

TOTAL

9.235

365 + 20

Por más llamativo que parezca en un principio, hemos de hacer hincapié en la velocidad a la que tendría que discurrir cada hermandad, para destacar que las de negro tendrían que pasar las tres a una velocidad de 26 nazarenos al minuto, mientras que las de capa, algo más lentas y con cortejo musical, lo harían a 24 nazarenos al minuto. Hemos pensado que era la manera más equitativa de repartir el tiempo.

Si estas cuatro medidas se tomaran pensamos que estaría en las manos de todos los diputados mayores, de manera lógica y factible, cumplir los horarios, por lo que todos los problemas actuales, derivados de su incumplimiento, desaparecerían. Ni creemos que sea indigno el tiempo de paso por Campana establecido, ni creemos que sea una locura la ampliación de la jornada en 20 minutos ni creemos que sean injustos, a la vista de las cifras y los conteos, los tiempos de paso propuestos. Tenemos claro que no es una solución definitiva, pero sí versátil y práctica, sobre todo teniendo en cuenta que según parece la tendencia de los cortejos es a disminuir y que estos tiempos se podrían revisar de manera bienal o trienal.

No se pretende nada con esta idea, simplemente es una cuestión que desde siempre nos llama la atención: el trabajo de las diputaciones mayores de gobierno para la organización de las distintas cofradías y sus estaciones de penitencia (que a veces se nos olvida que estamos realizando un culto). Nos preocupa la situación, más cuando hemos estado implicados en ella, y esto nos anima a buscar nuestras propias soluciones. Una idea más de todas las que se han dado.

Primero la barbacoa, después a medir, a contar, a ceder, a ser humildes y a buscar que las 6, por la Carrera Oficial, sean una sola cofradía de 9.200 nazarenos. Adopten la solución que crean más conveniente para todos, pero, por Dios, dejen su orgullo a un lado.

EL MAL ESTÁ DENTRO

el-beso-de-judas

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

No he ido este domingo pasado a la Magna Mariana de Écija, por circunstancias personales, pero el caso es que no estuve. No puedo opinar con conocimiento de causa, pues, sobre el resultado de la misma -en ninguno de los sentidos- pero me gustaría analizar algún aspecto en general sobre esto que ya se está convirtiendo en moda.

Leía asombrado estos días que era, esta macroprocesión, una magnífica oportunidad de que los forasteros conocieran la Semana Santa de la ciudad a la vez que una inyección económica importante para los negocios locales. A la misma vez leía a ciudadanos de Écija quejándose amargamente de los 12 euros que valía una silla para ver todos los pasos y de que vallaran el recorrido “oficial” para que quien no pagara no pudiera verlas por allí. Por el contrario, en casi ningún sitio he leído sobre el motivo que ha llevado a organizar dicha Magna Mariana y el origen de la misma, así como en absolutamente ningún sitio leí o escuché sobre los frutos espirituales y cultuales que se esperaban de esta.

Todo esto me lleva casi siempre al mismo final del camino, estamos banalizando nuestra Semana Santa y a nuestras hermandades. Estamos materializando los cultos externos, y cada día me preocupa más. Ahora los ayuntamientos ponen todo tipo de facilidades para este nuevo formato de “extraordinaria”, hemos descubierto cómo sacar renta de los beneficios materiales de la Semana Santa y vamos a explotarlos también.

Lo que realmente me asusta es que los propios cofrades estamos ya utilizando este argumento para defender nuestra Semana Santa cuando hay que hacerlo frente al poder establecido. Todo el mundo sabe ya que la Semana Santa de Sevilla repercute en casi 400 millones de euros en la ciudad, y a la mínima que el ayuntamiento rechista sale el dato a relucir. Los cordobeses vieron tan “positivo” el Año de la Fe que repitieron. Ya se plantean otras “magnas” en distintas ciudades, congresos de bandas, de costaleros. El otro día, pongo otro ejemplo, oía a un responsable cofradiero cuantificar económicamente los beneficios para la ciudad del próximo Encuentro Nacional de Jóvenes de Hermandades y Cofradías.

Hablamos demasiado de números y poco de oración, demasiado de euros y poco de amor, hablamos mucho de beneficios, pero económicos, no espirituales. Con un beso, y por unas monedas, nos estamos entregando al poder. Somos nosotros mismos, desde dentro, los que nos estamos carcomiendo. Nos quejamos mucho, pero el mal está dentro. Y una vez dentro…

EL PREGÓN INMÓVIL

pregon

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Con el nombramiento del pregonero se desatan de nuevo las típicas disquisiciones sobre el formato del Pregón de la Semana Santa de Sevilla, al igual que en las previas de su celebración, y a mí, verdaderamente, me encanta analizar estos temas, por muy manidos que parezcan, y por supuesto dar mi opinión.

Vaya por delante en primer lugar mi felicitación a Rafael González Serna, aunque ahora todo el mundo sabía de su segura designación. Vaya también mi ánimo a todos los numerosísimos seguidores de Pascual González, que en estos días se manifiestan efusivamente a favor del magnífico compositor sevillano y ya se olvidan de él hasta que se nombre al pregonero de 2016. Por último vaya mi apoyo a la junta superior del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla, pues tiene que ser harto difícil año a año cargar de tan alta responsabilidad, y honor a la vez, a un cofrade sevillano y no a ningún otro.

Me resulta muy curioso, ya analizando lo que nos ocupa, que en el seno de unas cofradías incluidas en una Semana Santa cuyo formato –el de una y el de las otras- permanece prácticamente inmóvil desde hace siglos se cuestione el formato del acto que abre, proclama y anuncia la misma. He oído ocurrencias de pantallas y audiovisuales en el teatro, de poner al pregonero a interpretar por el escenario leyendo el pregón en un teleprompter (pantalla donde leen los presentadores de la televisión –odio los términos que no son españoles, pero no he encontrado uno apropiado, sería algo como “teleapuntador”-), que la banda interprete música durante todo el pregón, varios pregoneros a la vez, … ¿Por qué no trasladan esas ideas a la propia Semana Santa, a las cofradías en la calle? ¿Qué les parecen? ¿Las ven?

No me opongo a que la tecnología o las modas se usen a favor de la mejora del acto, pero, por favor, sin desmerecerlo ni transformarlo en algo que no es. Mi opinión es que se pueden hacer pequeñas modificaciones que no alteren lo que hay, pero nada más. Me parece estupenda, por ejemplo, la inclusión el año pasado del micrófono de diadema, es algo que permite ver mejor al pregonero, le otorga más libertad de movimientos y mejora en mucho el sonido en el teatro sin alterar el formato del acto. Pero de ahí a querer convertir el pregón en un espectáculo lírico o dramático va un abismo.

En todo caso estoy totalmente de acuerdo con el presidente del Consejo cuando dijo en la rueda de prensa de presentación del pregonero el sábado pasado: “El Pregón de Sevilla no está para hacer inventos, hay un montón de pregones alrededor, importantes, donde poder experimentar”.