OPORTUNIDAD PERDIDA

oportunidad perdida_legado turina_fundacion marchFoto: Legado Turina – Fundación March

 

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Son ustedes mismos, durante la semana, los que escriben la mayoría de las veces lo que desde la manigueta pensamos, porque si hablamos el mismo idioma, si remamos en el mismo sentido, si miramos para el mismo lado, simplemente es cuestión de rellenar la pantalla del ordenador con letras que reflejen lo ya conversado. Incluso si alguno de ustedes mostró su opinión y esta fue contraria a la de este humilde maniguetero también la verán reflejada en las reflexiones blogueras que desde aquí mostramos.

La mayoría pensamos, desde hace prácticamente una semana, que la querida Hermandad del Calvario ha perdido una magnífica oportunidad de quedar “de lujo” ante los cofrades sevillanos, y no son muchas las que se presentan. Una vez conocido el resultado de los votos de los hermanos macarenos, corroborado en la reunión del pasado día 23, en la que tras los esfuerzos demostrados año tras año de Gran Poder, Esperanza de Triana y Gitanos, la Macarena estaba dispuesta a dar un rodeo también y el Silencio ídem de ídem… ¿qué otra cabe más que subirse al carro? Y, si de todas formas vamos a subir… ¿a qué hacerlo a regañadientes? Y si ya estamos arriba del carro… ¿a qué gritar que yo no quiero estar aquí? Utilizando el símil futbolístico es como cuando te sacan una tarjeta que tú consideras injusta… nadie te la va a quitar ya, pues lo mejor es callarte, seguir jugando y olvidarlo, porque seguramente protestar solo sirva para que te saquen otra o para que el subconsciente del colegiado actúe en tu contra una próxima vez. Mira al árbitro un segundo, deja constancia de tu desacuerdo con un leve gesto, sonríele y sigue jugando, que lo haces muy bien.

Si, además, aceptar este acuerdo supone, al menos a los ojos de la mayoría, solo la desventaja de dar un rodeo contra una serie de ventajas –decíamos antes que las hemos comentado durante la semana- como saber que desde la salida hasta el palquillo no hay ninguna cofradía delante ni detrás que te obligue a comprimirte de la manera que ahora lo haces, que conservas tu lugar en la jornada adelantando el horario soñoliento actual de salida, que el ritmo de tu cofradía lo marcas solo tú en la ida a la Carrera Oficial o que el nuevo itinerario es precioso -estamos de acuerdo con el hermano mayor que esto último no es una razón fundamental, pero sí es una evidencia, además, ya puestos, nos atrevemos a proponer: Cristo del Calvario, Virgen de la Presentación, Rafael González Abreu, San Pedro Mártir, Bailén, Miguel de Carvajal, Plaza del Museo, Monsalves, El Silencio y Alfonso XII para llegar a Duque-Campana-, si casi todo lo vemos como ventajas ¿a qué negarte por un año?

Puedo llegar a entender al hermano mayor de la Hermandad del Calvario porque, si el año que viene no se lleva a cabo la anunciada reforma integral de la Carrera Oficial, estamos seguros que, como la inmensa mayoría de las veces en nuestra Semana Santa, la frase tan empleada en un principio de “ad experimentum” se convierte tras los años en “in aeternum”, pero en todo caso, ha sido una magnífica oportunidad perdida de apostillar los magníficos valores que día a día representa esta hermandad, como otras muchas, y que no va a perder por un hecho en concreto como este.

Anuncios

GLOBALIZACIÓN CAPIROTERA

globalizacion capiroteraFoto: A.I. Navarro

 

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

A estas alturas no se puede poner en duda que desde esta manigueta nos sentimos nazarenos, pensamos en nazareno, somos nazarenos y defendemos al hermano nazareno a capa y espada, pero el hábito no hace al monje.

Tenemos en nuestra Semana Santa actual un tipo de nazareno (seguro que reconocen a alguien cuando lo describamos) que podríamos llamar “globalizado”, un cofrade consecuencia de la globalización. Todos hemos conocido de siempre a algún amigo que, por circunstancias familiares o laborales, tuvo que trasladar su residencia a muchos kilómetros de Sevilla y que vuelve sin fallar en Semana Santa y no falta a la cita con sus titulares en su cofradía. Pero hoy existe otro caso, cada vez más habitual, que es el ciudadano natural de otra parte de España, que entiende que nuestra Semana Santa es una fiesta más como la Feria de Abril o las Fallas o los Sanfermines, y que quiere participar de ella desde dentro, participando de la Estación de Penitencia como el que hace el Camino de Santiago o peregrina al Rocío. Todos hemos visto como, incluso, en el paquete promocional de una empresa turística, se ofrecía el “le proporcionamos la túnica y la penitencia”. Pero no hablamos solo del turista y del español de Despeñaperros hacia arriba, no, ¿cuántos cofrades de la provincia conocen que no quedan satisfechos con la Estación de Penitencia de su hermandad de toda la vida y acuden a la Capital a buscar nuevas sensaciones? Dedicando solo unos segundos a pensar en este particular podemos deducir que no tiene lógica que Sevilla, que ha decrecido en número de habitantes en los últimos 20 años (697.497 en 1996 y 690.526 en 2016), vea como sus cofradías -sobre todo las de izquierdos y costeros- crecen de manera meteórica en el mismo tiempo.

La semana pasada poníamos a los fiscales a trabajar por que detectamos una necesidad de hacer cumplir las reglas, no solo como solución a muchos problemas actuales de espacio y tiempo, si no como recuperación del verdadero sentido de nuestras hermandades, como alejamiento del folclore y acercamiento a Dios, como rescate de la hermandad como un verdadero instrumento para vivir la fe. Esta semana no tenemos más remedio que insistir, por que aunque todos los hermanos cumplan con las exigencias documentales y económicas para serlo y poder efectuar estación de penitencia, quizá no todos cumplan con otros muchos requisitos que las reglas también exigen. Y no me refiero solo a los “globalizados”.

FISCALES, ¡A TRABAJAR!

fiscales a trabajar

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Una vez más se carga contra el hermano de tramo para arreglar los problemas de tiempo y espacio de la Semana Santa, aquí parece que el único problema es que hay muchos nazarenos, y hay que quitar capirotes de en medio como sea. Sinceramente esto, una vez más, ya cansa, y mucho.

En primer lugar, si la solución es endurecer las condiciones para formar parte de la cofradía el día de la Estación de Penitencia, hagámoslo bien, por ejemplo ¿por qué no limitar la salida en procesión a los hermanos que no cumplen con las reglas? ¿Cuántos ejemplos vemos de nazarenos irrespetuosos con la túnica y la penitencia? Si se sancionase al hermano irresponsable e irrespetuoso muchos cortejos se quedarían en la mitad.

Pero aparte de esto, que no habría ni que hablarlo, hay otras muchas cosas que arreglar fuera del ámbito nazareno. Por ejemplo hay muchas hermandades que no cumplen ni con sus propias reglas a la hora de dar de alta a nuevos hermanos (documentación, formación, rigor…) ¿por qué esto no se hace bien? ¿por qué muchos hermanos es bueno y pocos es malo? Las hermandades, hoy día, como la Semana Santa, tienen una medida, si esa medida se sobrepasa todo se desborda, y hay muchas hermandades sobredimensionadas ya. No hay que poner más normas, solo cumplirlas. ¿Comprueba el Fiscal de la hermandad lo que le dicen las reglas para aprobar el alta de un hermano? ¿Se le da la formación adecuada? Si es de otra provincia o localidad el aspirante ¿cumple con todo lo estipulado en reglas o se “pasa la mano”? (ojo con esto que la globalización y la facilidad de viajar tiene mucho que ver en la sobredimensión de los cortejos –manda la solicitud y la cuenta por mail que te tengo la túnica preparada el día santo, vente y paga que te doy un cirio-).

¿Ponemos más ejemplos? Creo que no es necesario, todos sabemos muchos más. Otra vez se carga contra el nazareno, otra vez solucionando esto con normas fantásticas salidas de mentes únicas, otra vez y otra más. ¿Por qué buscar medidas si las hay? Solo basta con cumplir las reglas y hacerlas cumplir. Hay que dedicarse a cumplir lo escrito, no a inventar, seguro que todo iría mejor. ¡Fiscales, a trabajar!

INFLUENCER… ¿COFRADE?

influencer cofrade

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Como otras tantas cosas, oiga usted, está de moda el anglicismo “influencer”. Solo analizar la palabra y sus significados en español (influenciador, hombre de influencia) nos llevaría una entrada de blog, pero podemos resumir que “influencer” es una persona que cuenta con cierta credibilidad sobre un tema concreto por su presencia e influencia en redes sociales. Hay miles de ejemplos de chavales, profesionales, artistas, etc. que se han hecho famosos a través de YouTube con una cámara y mucho ingenio y ahora son ‘personas de influencia’ en estrategias de marketing de grandes empresas o marcan tendencia en la sociedad, sobre todo en la juventud.

¿Y qué tiene que ver esto con las cofradías? ¿Han llegado los influencers a lo cofrade? Hombreeee, tuviera que ver…

tuit influencerComo tantas veces escribimos, hay mucho personal queriendo vivir de las hermandades, buscando su profesión en su afición (lo describía perfectamente una tuitera el otro día: “Yo quiero buenos profesionales en las cofradías, no profesionales de las cofradías”), malentendiendo aquello de trabajar en lo que a uno le gusta. Una manera de empezar es hacerse influencer, dedicando horas y horas a las redes sociales a ver si algún día cae un tuit o post de éxito que dé seguidores. Muchos periodistas cofrades (o similares) también intentan serlo con las más diversas estrategias, y, creanmé, hay chavales que trabajan como esclavos soñando con esto. A su vez existen los cofrades de a pie con tiempo de sobra (o trabajos relajados) que dedican gran parte del día a buscar seguidores y amigos en la red hablando y hablando de cofradías. En definitiva, hay un tiempo nuevo también en este aspecto y raro es el cofrade, por mucha edad que tenga, que no tiene su cuenta y sigue a alguno de estos ejemplos que les pongo.

¿Influencer cofrade? Hay muchos intentándolo, pero, oiga usted, el mayor influencer de la historia de la humanidad murió en una Cruz hace más de 2000 años, empezó con 12 amigos -entre las redes-, y aún hoy día marca tendencia y no hay nadie que sepa contar cuantos millones de seguidores tiene. ¿Para qué más influencer?

EL RUIDO Y LA VERDAD

ruido y verdad

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

La mayoría de las reflexiones u opiniones que desde esta manigueta exponemos suelen ser el reflejo de conversaciones de cofrades, amigos y tuiteros, conversaciones que se desarrollan, en muchas de las ocasiones, escribiendo en el teléfono inteligente que sirve para todo –incluso para hablar por teléfono-, aunque afortunadamente, otras tantas veces hablamos de cofradías cara a cara.

Hoy me hago eco de la reflexión de una amiga en un grupo de WhatsApp hace unos días. Hablábamos de la cantidad de extraordinarias y magnas, hablábamos una vez más de la importancia que le damos a lo accesorio, de la incesante creación de hermandades, del exceso, del hartazgo… ya hemos expuesto más de una vez este tema desde la manigueta, ¡Qué les voy a contar que ya no sepan! Y citó esta amiga una frase de San Vicente de Paúl: “El ruido no hace bien, el bien no hace ruido”.

¿Cuánto ruido llena el día a día de nuestras hermandades? Todo aquello de lo que hablábamos inunda de ruido, moda y afición el devenir cofrade, sin embargo podemos ir más allá, rascar un poco, profundizar e inmiscuirnos en aquello que no hace ruido para comprobar que hay fe, hay respeto y hay devoción, que no todo es ruido, que hay verdad. Lo ordinario de la vida de hermandad, el culto interno, la caridad, el servicio callado de tantos hermanos, la penitencia anónima y verdadera tras el antifaz, el sentido de pertenencia a la Iglesia, etc., etc.

Esta reflexión no es mía como digo, bien lo saben los miembros del chat donde se produjo, es de una cofrade que pertenece al grupo del “servicio callado de tantos hermanos”, y para mí, una reflexión merecedora de ser difundida. Hay mucho ruido, quizá demasiado, pero también hay mucha verdad, y el que verdaderamente la busca la tiene al alcance de la mano. No hay mejor resumen para esta entrada de blog que la frase de San Vicente de Paul.