PREGÓN de SEMANA SANTA de la PEÑA TRIANERA

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Foto: M.A. Sánchez Repilado

Qué mejor entrada para hoy que recordar lo que vivía hace solo 20 días: el Pregón de Semana Santa de la Peña Trianera en el Castillo de San Jorge.

Pregón Peña Trianera 2016

Espero que les guste

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GRACIAS, RAFA. GRACIAS, MACARENA.

rafasernaFoto: Pablo Lastrucci-J.L. Muñoz

 

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

¡Cómo disfruté el domingo con el pregón de Rafa Serna! Uno es de lágrima fácil y de emocionarse con las cosas que llenan el corazón de gozo y no paré de llorar el domingo.

Siempre hay quien pone alguna pega y todos estamos de acuerdo en la utilización de la “poesía popular”, ¡pero vaya categoría! (¿Cuántas veces levantó Rafa al público de sus asientos?) Todos estamos de acuerdo también que es un pregón que Sevilla necesitaba y el pregón que Sevilla buscaba desde hacía tiempo –enhorabuena al Consejo, que como ahora acertó nadie se acuerda-. Particularmente pienso que este tipo de pregón es el que nos gusta a la mayoría, aunque uno es un enamorado del acto del pregón en sí, de ahí que todos me gusten y que admire tantísimo a todo el cofrade que tiene el valor de subirse al atril del Maestranza. La calidad del verso y de la rima, para mí, queda en un segundo o tercer plano cuando lo dicho me emociona y me levanta del asiento. Esto es como “Caridad del Guadalquivir”, sobre la calidad de la composición no puedo discutir, pues no sé lo bastante de música, pero cada vez que se le toca a una Virgen yo me emociono, y como cofrade eso es lo más importante, pero no lo único, claro. Aún así soy de los que piensa que en la variedad está el gusto y que Sevilla se cansaría –como siempre pasa- de este tipo de pregón si todos los años fuera así, por lo que es interesante y necesario intercalar periodistas con cofrades de renombre, con poetas, con teólogos y todo tipo de pregoneros.

¡Cómo disfruté el domingo con el pregón de Rafa Serna! Con un comienzo genial, con lo de Santa Cruz, Miércoles y Jueves Santo, lo del Gran Poder es para enmarcar, lo de mi Esperanza, espectacular y entrañable la conversación con el Señor de la Sentencia, lo de la Macarena… ¡vaya tela del telón! Dando donde hay que dar, y con categoría además: hay que ir a misa, no darse golpes de pecho ni vivir en una farsa; si no se ayuda, no se perdona y solo se viene por la vara o se idolatra a la corneta y al costal es que no se cree en nada, le dio su toque a los políticos que quieren tocarnos las narices y a nosotros (se lucha con un Padrenuestro), bueno, bueno… de locura. ¡Qué pregonazo!

Tuve la oportunidad el lunes, a través de la radio, de felicitar personalmente al pregonero, ya que el mismo domingo, minutos después de terminado el pregón, pude hacerlo y me dio vergüenza. Sí, me dio corte. Estaba ante una persona tan grande -mi amigo Mario Ruiz me lo había dicho hace mucho tiempo- y tan admirada por mí que no me salía la voz del cuerpo. Lo hago ahora de nuevo desde esta manigueta: Felicidades, Rafa.

Como tú bien nos decías, Rafa, ha sido la Macarena –en manos de tus doctores- la que hizo que estuvieras el domingo en el teatro tras el atril. Gracias, Rafa. Gracias, Macarena. Sevilla no podía perderse este pregón.

CAPATAZ DE TWITTER

fernandocarrasco_abc Foto: ABC

 

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

El pasado viernes la ciudad se conmovía con la muerte repentina del periodista de ABC Fernando Carrasco. Un tuit del director de este periódico, Álvaro Ybarra, helaba el corazón a media Sevilla y convulsionaba las redes entre gestos de dolor e incredulidad.

No conocía personalmente a Fernando, más allá de dos conversaciones compartidas en alguna convivencia en Santa Marta, donde se encontraba a gusto a raíz de su primer viaje a Tierra Santa, que compartió con la hermandad. Recuerdo, sobre todo, un 29 de julio de 2014, que acudió junto a su mujer a la misa de clausura del Besamano a Santa Marta. Estuvimos defendiendo juntos al Betis ante varios sevillistas con la típica guasa nuestra y charlando mucho del reciente viaje. La última vez que hablamos fue hace justo hoy un mes, el martes de Quinario, en que la hermandad tuvo una serie de agradecimientos en la posterior convivencia y, entre estos, se encontraba él. Me decía Manolo Romero: “Pepe, quien nos iba a decir que el botellín que compartimos en tu hermandad con él iba a ser una despedida para siempre”. Así fue.

Aparte de esto, como digo, no conocía personalmente a Fernando, pero sí lo conocía. Llevaba años leyendo sus crónicas certeras y sus artículos, cofrades y taurinos, en el periódico de cabecera de mi casa de toda la vida. Hoy día, afortunadamente, acostumbro a hojear (ya saben, titulares) de varios periódicos, pero hay ciertos periodistas que me detengo a leerlos cuando su firma aparece en alguno de ellos. Uno de estos era Fernando Carrasco. Sin alharacas, yendo a lo importante, haciéndote ver con palabras aquello que él había visto, sin más. Además de esto, últimamente, era uno de mis tuiteros más frecuentados, pues en esta red social hemos mostrado juntos nuestro beticismo también, además de nuestra pertenencia a la Iglesia y otras coincidencias, pero sobre todo por su “levantá” de cada mañana, con la que nos hacía ponernos las pilas y afrontar con ganas una nueva jornada. Fernando se había convertido en el capataz de la cuadrilla de Twitter. Coincido con su tocayo Nani Aguado, ojalá nadie copie esta genuina forma de dar los buenos días.

No sabes cuánto he rezado por tu alma y por tu familia desde el viernes, no sabes cuánto ha dolido tu pérdida, ni nosotros somos conscientes y, sobre todo, no sabes cuánto echo de menos el gesto de cada mañana de pulsar el “me gusta” a tu llamada. Descansa en paz y que brille para ti la Luz Perpetua.

¿Y EL CARTEL?

cartel

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Ya el año pasado antes de la Cuaresma, desde esta manigueta, hablaba de “la fugacidad del cartel”, reflexionando sobre la expectación que produce el cartel de la Semana Santa y, una vez presentado, ya nadie se acuerda de él al día siguiente.

No tengo más remedio que volver a este tema, pues me asombra enormemente que, este año, incluso haya ido a peor la cosa, visto que ya ni se comenta siquiera si el cartel gusta o no, simplemente “pasamos” de él. El cartel ya no anuncia nada, es otro más, otra composición de ideas entremezcladas y muy bien ejecutadas técnicamente. El cartel ya no se ve en tiendas y comercios, en las puertas de los templos, ya no se reparte a los cofrades en la medida que se hacía. ¿Qué podemos hacer para que no pase inadvertido?

Pues la solución es difícil (y yo no la tengo desde luego). Entiendo que los nuevos estilos de arte, como algunos de otras ciudades que han salido a relucir en las redes, no son lo más idóneo para Sevilla, pues todos conocemos su estilo barroco predominante. Sigo pensando que la fotografía es mejor solución, hoy día, que la pintura, pero si el cartel va a ser un paso de frente todo encendido y muy bien encuadrado y enfocado… estamos en las mismas que las composiciones pictóricas, pues ahí tenemos los ejemplos de los carteles de tertulias, que siguen siendo fotografías la mayoría, y pasan tan inadvertidos como el de Semana Santa.

En definitiva llego a la conclusión que, tanto en pintura como en fotografía, es complicado innovar para nuestra Semana Santa, con la dificultad añadida de unos límites estéticos muy marcados y que, estamos de acuerdo casi todos, no se deben traspasar. Sigue ganando Maireles, quien pintó, para mí, el CARTEL, con mayúsculas.

El cartel de la Semana Santa no debería pasar inadvertido y, hoy día, es lo que ocurre, aunque quizá sea lo mejor que le pueda pasar.

Por cierto, no se pierdan el que va a presentar en breve Cíngulo y Esparto, no digo más.