EL NAZARENITO

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Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Aunque los cofrades nunca dejemos de vivir nuestras hermandades, hay épocas del año en que abrimos el compás, andamos más “reposao” y nos dedicamos a otras cosas. Una de ellas es la Navidad. Plenamente colmados con cultos, procesiones y besamanos en fechas tan cercanas como la Inmaculada y la Expectación, nos dedicamos a celebrar la Natividad de Jesús en familia y la Epifanía y esperamos a verle la espalda al rey negro para llenar las redes sociales, las barras de bar y las convivencias semanales de gracietas y chascarrillos sobre la próxima Cuaresma.

Precisamente las redes sociales, cuando más abstraídos estábamos entre resacas, mantecados y licores, nos traen la foto de un nazarenito blanco con su chaquetón y su padre (suponemos) de la mano por la Avenida de la Constitución un 25 de diciembre… fun, fun, fun. Muchas veces hemos hablado desde esta manigueta de la inmediatez que provoca hoy día la tecnología, lo que, una vez más, ha causado que un hecho puntual recorra toda Sevilla en cuestión de minutos a través de Twitter, Facebook y WhatsApp. No solo eso, si no que una vez más los smartphones interconectados se han convertido en una tremenda barra de bar donde cada uno opina lo primero que se le pasa por la cabeza, con una diferencia, que queda escrito.

De esta manera, dedicándole un ratito, hemos podido leer auténticas barbaridades y hemos visto cofrades rasgándose las vestiduras y llevándose las manos a la cabeza. Que si la formación, que si la túnica es sagrada, que valiente padre, que la culpa no la tiene el niño, que si yo nunca lo haría porque yo… La inmensa mayoría de los que ha opinado, sin el menor reparo y sin pararse siquiera a pensar las circunstancias que podían ocurrir alrededor de la foto, lo ha hecho suponiendo que son un padre y un hijo, cofrades, que sin respeto por el hábito nazareno, lo han utilizado para cualquier fiesta o simplemente por darle capricho al niño. Sin minusvalorar el hecho en sí, y como ocurre tantísimas veces en nuestras cofradías y en nuestra sociedad, quizá habría que tener algo más de información y de formación para emitir juicios de valor basados en suposiciones. Quizá no debiéramos darle tanta importancia a hechos puntuales sobre los que no conocemos nada más que una foto o un rumor.

Menos mal que, casi a la misma vez, también se llenaron las redes sociales de otra foto a la que, afortunadamente, se le ha dado casi más importancia que a esta: un grupo de cristianos celebran la Navidad con una misa en las ruinas de la Catedral de San Elías en Alepo (Siria), tras cuatro años de conflicto. Tremendo. Fe verdadera.

QUÍTESE USTED ESE SOMBRERO

rocioFoto: Fran Silva

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Nunca dejarán de leer ustedes como desde esta manigueta se insiste en que la diversidad es una de las mayores riquezas que atesoran las hermandades y cofradías sevillanas, entendiendo que el amplio elenco de procedencias, caracteres, épocas o gremios de fundación, advocaciones y costumbres adquiridas es un valor añadido para cada una de ellas y aquello que las hace únicas y tremendamente especiales. Lógicamente existe el contrapunto de querer forzar la originalidad a base de inventos trasnochados, pero eso no es hoy lo que nos ocupa.

Lo que nos ocupa hoy es la idiosincrasia de la Hermandad del Rocío de Sevilla, una hermandad más de las de “centro” y una hermandad más de Gloria, como corresponde a su afincamiento y al carácter de sus hermanos. Esta hermandad filial de la Patrona de Almonte, dentro del carácter rociero que le corresponde, y que nunca abandona, ha logrado darle a su vida diaria un “toque” sevillano y propio, digno de admiración. Sus cultos solemne y litúrgicamente cuidados; su importantísima y original labor caritativa; su capacidad, como decíamos, de ser rociera y sevillana a la vez, onubense e hispalense; sus numerosos detalles de sevillanía que otras hermandades rocieras de la capital, incluso de la provincia, no tienen y la normalidad y convicción con la que hacen todo esto, hacen que hoy, evocando la sevillana que siempre cantan sus romeros al cruzar el Vado del río Quema, titule así esta entrada de blog: quítese usted ese sombrero. Quíteselo, porque una hermandad que está convencida de sus maneras y las mantiene lo merece.

Para este cofrade el punto álgido de la originalidad de la Hermandad del Rocío de Sevilla llega cada 22 de diciembre: la Virgen María, a punto de parir, se viste de marisma, de Lunes de Pentecostés, y colma el centro de la ciudad de villancicos y campanilleros que anuncian ese inminente nacimiento que nos llena de gozo. Se acaba el año, empieza todo, la Virgen del Rocío pone el epílogo a las Glorias de Sevilla de manera singular y señera. Quítese usted ese sombrero, que Sevilla es Sevilla.

NAVE SEGURA HACIA EL CIELO

esperanza-israel-adornaFoto: Israel Adorna

Me encanta cuando los sevillanos usamos los adjetivos y pronombres posesivos para hablar de nuestras imágenes o nuestras hermandades, otorgándole ese carácter usufructuario cariñoso tan andaluz, tan nuestro. Por eso hoy quiero hablarles de mi Esperanza.

En una ocasión, pensando en aquellos cofrades que se pierden en “lo cultural”, “lo artístico” o “lo folclórico”, en disputas de bellezas, ajuares y méritos, olvidando aquello que le da sentido a nuestra religión, le escribí esto:

No me importa quien te hizo,

quien mandó Dios a gubiarte,

quien te rehízo tu cara

casi a punto de quemarte,

quien te trajo hasta Triana,

quien restauró tu semblante,

quien te pusiera Esperanza…

no me importa lo que hablen.

Lo que de verdad me importa,

lo que a mí me llena, Madre,

es que yo no sé rezar

si no te tengo delante.

Y es que es verdad, es que es tanto lo que tengo con Ella que mi pluma tiembla con solo escribir su nombre. Es tanto lo que me ha dado sin yo pedirle nada jamás, que no tendré días en mi vida para rezarle agradecido. Por eso, cuando quiero rezar, la busco, y otras veces, Ella me encuentra y no tengo más remedio que rezarle.

En este tiempo de Adviento, de expectación y de preparación, en el que recuperamos la ilusión de regocijarnos en la espera, llegan los días de disfrutar de Ella, de sentirla cercana, de Tú a tú. La paz diaria de la Capilla se torna en un maravilloso jaleo del que uno es capaz de evadirse para rezarle cuando se encuentra frente a Ella. Se me asemeja a esos momentos en los que revestido de nazareno uno es capaz de rezar entre la multitud que contempla nuestra Semana Santa. Rezar, rezarle a la Esperanza.

Se me vienen a la memoria cientos de adjetivos, comparaciones y piropos que los poetas, escritores y pregoneros han usado para definirla: la mujer perfecta, canción de nuestra alegría, señora de la arrogancia, madre de los alfareros, repique que nunca acaba, pronta primavera, puerto y altar de la Cava, ya digo, cientos; pero hoy, tan cercano el momento de verte a mi altura, tan próximo nuestro encuentro y el poder besar tu mano, hoy que espero impaciente esa oración a centímetros de ti, el que más me llena es aquel que el poeta Rodríguez Buzón te dedicara: Esperanza, eres mi nave segura hacia el Cielo.

SIN MÁCULA

sin-macula

Desde la manigueta se ve casi toda la cofradía, y aquí, asido a ella, uno reflexiona sobre las cosas que pasan en nuestras hermandades.

Lo que pasa mañana en Sevilla es único e irrepetible cada año. La Madre del Señor, sin mácula, sin mancha, sin pecado desde el primer instante de ser concebida, se nos muestra por toda Sevilla poniendo de manifiesto este maravilloso dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

Sin mácula se nos presentará en San Andrés, estrenando su primer manto bordado, la Virgen de las Penas –aún por descubrir para muchos- de Santa Marta o en San Antonio Abad su hermana María Santísima de la Concepción, la de los silentes y altos capirotes negros de la Madrugada, la de los primeros que hicieron voto, en el todo el orbe, de defender este dogma. Sin mácula podremos ver en la Ronda, estrenando toca de amor de sus hermanos, a la Virgen de los Ángeles y sin mácula nos ofrecerá su mano en Santiago esa Blanca Paloma sevillana, Rocío del cielo. La Virgen del Socorro, sin mácula, llenará la nave de la epístola del Salvador de Amor verdadero y, sin mácula, la mirada al cielo de la preciosa Virgen de los Dolores descargará Misericordia en Mateos Gago. María Santísima de la Soledad de los Servitas en San Marcos -casi 50 años entre nosotros- y la Virgen de la Cabeza en San Vicente nos esperan, sin mácula, para que besemos sus manos. Sin mácula también contemplaremos en los Terceros a la Virgen del Subterráneo en su exquisitez habitual y sin mácula una nueva mirada al Padre, la de Madre de Dios de la Palma, que transforma San Pedro en el mismo cielo hispalense -o de Burgos-. La Virgen y Sevilla, mariana ciudad… la Inmaculada, la Purísima, Sevilla y la Virgen una vez más.

Disfruten, amigos, del día; entréguense a la Virgen, celebremos a nuestra manera su Inmaculada Concepción (8 de diciembre, nueve meses antes de su Natividad), participemos posteriormente de la Expectación y la Navidad, pero vivamos aún este nuevo adviento, vayamos paso a paso, dejémonos de contar días para el Domingo de Ramos, que si no cuando llegue, estaremos ya cansados de Semana Santa. La Virgen, sin mácula, te espera mañana. Ya llegará lo demás.