EL ROSARIO EN LA MANIGUETA

el rosario colgado en la manigueta

No logro recordar exactamente el año que fue, pero lo que no se me olvida es que ese Domingo de Ramos la Amargura de Constantina, que calza 30 costaleros, salió a Llano del Sol con 28 hombres debajo, sin relevos y con un capataz delante con más miedo que vergüenza. Era con lo que se contaba y había que igualar con oficio, medir con tino las fuerzas, recontar chicotás, rezar en cada levantá, mimar a la gente y siempre de frente, como los valientes… no había otra. Todas las trabajaderas iban llenas excepto la tercera, que solo tenía 3 hombres de 5 necesarios. Llegaba el paso a la Fuente Torricos, unos 20 minutos después de la salida, y el maniguetero de la ‘derecha alante’, con problemas renales y cumpliendo una promesa por la pronta marcha de su hija junto a su Amargura, le dice al capataz:

– “Pepeillo, tengo que irme un momento, por favor, que nadie ocupe mi sitio y cuida que el rosario que he dejado en la manigueta siga ahí hasta que vuelva”…

– “No te preocupes, ¿estás bien?, ¿quieres que le diga a alguien que te acompañe?”

– “No, no… no tardo”.

Media hora más tarde aún no había llegado y pregunto a mi alrededor. Ventura, que iba en el zanco de su manigueta me indica con la mano que me acerque al faldón y me dice: “José Luis está debajo, ha venido con la ropa, me ha pedido que le ayude a fajarse y se ha metido de corriente en la tercera justo antes del hospital”.

No hubo manera de sacarlo de allí. Después de casi 5 minutos intentando convencerlo lo último que me dijo fue: “¡Cómo va a querer la Virgen que a mí me pase nada! ¿No ves que le hago falta? ¿No ves que donde hace falta gente es en la tercera y yo soy de tercera? Además, tío, ¡de corriente en la tercera!, ¡justo debajo de Ella!”

Ese era José Luis, hombre de fe, entregado a Dios, mariano por encima de todo, compañero, padre, esposo, amigo y un trabajador incansable por Constantina. Y este otro maniguetero bloguero de torpes palabras, aún hoy, más aún hoy que ya hace casi un año que él ya ha visto -como dijo una vez- la verdadera cara de la Macarena, llora cuando se acerca un nuevo Domingo de Ramos y recuerda el vaivén de aquel rosario colgado de la manigueta.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s