EL DÍA QUE FUI NICODEMO

el dia que fui nicodemo

“Pepe, tú coges al Cristo”.

Aún resuena el eco de las palabras del Prioste en mi memoria, aún martillea en toda mi alma, una y otra vez: “tú coges al Cristo”… “tú coges al Cristo”…

La iglesia ha quedado vacía y semioscura, hace unos minutos no se cabía y la solemnidad del Culto inundaba las naves de oración y devoción, de callado respeto, de ganas de Ti. En la intimidad de la Capilla, ahora, ese pequeño traslado al sepulcro de tu altar, donde resucitas diariamente para dar vida a tantos que van a admirar tu muerte.

No puedo dejar de mirarte. ¿Por qué estamos solos Tú y yo? ¿Qué tiene tu cuerpo marchito que tanta savia reparte? Resuenan las palabras del Prioste mientras espero el momento de ser tu Nicodemo. La sangre que aún derramas por la comisura de tus labios sin vida, tu nariz afilada, tus ojos entreabiertos. No puedo dejar de mirarte, no es la primera vez, pero nunca te sentí tan cerca.

¿Dos minutos? ¿Tres? Se ha hecho eterna la espera a tu lado, agradeciendo, pidiendo, rezando, pensando, queriendo, sollozando, temiendo, sintiendo… Va a llegar el momento de tocar la carne de Cristo, del Cristo. Cuando parece que ya es la hora, siempre cabe un Padrenuestro, y este, quizá, sea el más singular, pues fue frente a frente de verdad, a tus labios directo. Están todos los míos en mis manos, conmigo van a trasladarte, cuídamelos, protégelos. Si has permitido que hoy sea Nicodemo, haz que sirva, hazme instrumento de tu Amor, dame la palabra exacta en cada momento, habla Tú cuando yo lo haga.

¿Dos segundos? ¿Tres? Te cojo, te siento, mi mente vuela, me va reventar el corazón, dame fuerzas, que no me pueda la responsabilidad, “¡cuidado!”, ¡Dios mío! ¿Ya ha pasado? Te he cogido, te he sentido, tu peso me ha llenado de Ti. Gracias, Señor.

He sido tu Nicodemo, y como hiciste con él, me has dicho, antes de cargar con tu cuerpo inerte al sepulcro:“Te aseguro que el que no nace de nuevo no puede ver el Reino de Dios” (Jn, 3 – 3). Ya, para siempre, habrá una nueva Cuaresma en mi corazón.

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2 comentarios en “EL DÍA QUE FUI NICODEMO

  1. ¡Cuánta belleza en su artículo , D. José Luis ! Me uno e identifico con su emoción y sus plegarias. Gracias por sus palabras – que son las de Él – en los momentos difíciles . ” Nacer de nuevo…” Dios le escuche.

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