ROMANCE DEL MANIGUETERO

romance del maniguetero

Desde esta manigueta,

asido a su fría plata,

te voy contando cosillas

todas, todas las semanas.

Mas en periodo estival,

la época de la playa,

toca vivir el agosto

y la hermandad aparcarla,

descansar de cofradías,

la sin hueso relajada,

olvidarnos de los pasos,

dejar de escuchar las marchas

y dedicar nuestras horas

a tareas menos sacras.

 

Así que amigos cofrades,

hablándoles con el alma,

este fiel maniguetero

descansa una temporada.

No sé cuánto durará,

será corta, será larga,

quizá sea cosa de meses,

quizá bastantes semanas,

quizá no aparezca en años,

quizá aparezca mañana…

hay que dejar reposar

la manigueta de plata,

coger un cirio en la fila

y equilibrar la balanza.

 

No es un adiós, hasta luego,

que nadie me obliga a nada,

que es solo mi manigueta

la que me tiene, me atrapa,

me da el venenillo dulce

de asomarse a la ventana

y como en un “ojo patio”

charlar desnudando el alma

de lo que tanto nos gusta,

de nuestra Semana Santa.

 

Hoy, los zancos ya en el suelo,

la manigueta descansa,

pero mas pronto que tarde

quiero volver a agarrarla.

Hasta un miércoles cualquiera,

hasta luego, hasta mañana.

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