SECUNDARIOS I: “CALAMAR y RAFAÉ”

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Durante este mes de agosto centraré mis entrada de blogs semanales en hablarles, a mi manera, de algunas figuras secundarias de nuestros pasos de misterio.

Si yo les digo el nombre de “Calamar” puede que muchos de ustedes sepan de qué o quién les estoy hablando, pero otros muchos seguro que no.

Si les digo que es de Triana, ya vamos acotando el cerco. Figura secundaria de un misterio, un animal, ya seguro que lo saben, pero por si acaso, para que ya no haya dudas, lleva encima al romano “Rafaé”. ¿Ya lo saben, verdad? Hablamos del caballo que figura en la delantera del paso de misterio de la Hermandad de la Esperanza de Triana, portando en sus lomos al centurión romano que indica el camino e invita a levantarse al Santísimo Cristo de las Tres Caídas.

“Calamar” y “Rafaé” fueron tallados, así como el resto de las figuras secundarias de este misterio, por Antonio Castillo Lastrucci. Esta fue la última figura secundaria en incorporarse al paso en el año 1941, anteriormente lo habían hecho Simón de Cirene en 1939 y en 1940 la mujer con sus dos hijos y el esclavo etíope, que dejaría de procesionar a finales de los 50, siendo la de “el negro” otra historia curiosa que contaremos en una próxima ocasión. La última restauración que se conoce de este centurión y este caballo, en la que se vaciaron y cambió un poco el color del pelaje de este último, fue en el año 1995, de la mano de José Francisco Rodríguez.

Son muchas las leyendas e historias que corren de boca en boca en el seno de la hermandad sobre esta figura secundaria, por ejemplo la del nombre del equino, que se dice que cuando llegó a Triana, todos aquellos que habían hecho donaciones para su adquisición comenzaron a firmar en la peana de la figura, con lo que corría la voz por el barrio de que el caballo tenía más tinta que un calamar, y “Calamar” se le quedó. O aquella otra, vivida en primera persona como testigo por el que os escribe, en la que el año de la peste equina un hermano se presentó en la hermandad con el permiso de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Junta de Andalucía para que el caballo “Calamar”, propiedad de la Hermandad de la Esperanza de Triana, pudiera ser trasladado en la madrugada del Viernes Santo a la Santa Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral de Sevilla.

El romano “Rafaé” es protagonista de infinidad de cuentos y leyendas que los abuelos transmiten a sus nietos en las visitas cuaresmales a la Capilla de los Marineros, cuando se pueden contemplar los pasos. Aquella de la gallardía de “Rafaé” y su caballo “Calamar” en las heróicas guerras en las que la Roma Imperialista defendía la Bética; o como “Rafaé” se arrepintió, tras la muerte del Señor, de haberle obligado a caminar y levantarse hasta tres veces con el peso de la Cruz; incluso aquella que, según estos abuelos cuentan, en la que “Rafaé” y “Calamar” son los que verdaderamente llevaron al Señor hasta el Calvario, y que por su ensañamiento con el Hijo de Dios fueron castigados a permanecer el resto de los días como figuras de un paso.

Con todo y con eso, “Calamar y Rafaé” componen una de las figuras secundarias de nuestra Semana Santa más populares y nombradas, siendo reconocido el paso del Santísimo Cristo de las Tres Caídas desde cualquier enclave por la presencia de estos personajes en su delantera y por la característica pezuña de “Calamar” sobresaliente del canasto.

Un comentario en “SECUNDARIOS I: “CALAMAR y RAFAÉ”

  1. Pingback: 10 grandes secundarios de la Semana Santa de Sevilla

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